
vitoria. La central nuclear de Santa María de Garoña afronta un periodo clave. La prórroga de actividad de la planta burgalesa -situada a 40 kilómetros de Vitoria- concluirá a mediados de 2009, una fecha que obliga al Gobierno central a tomar una decisión: si apuesta por su continuidad para satisfacer la incansable demanda energética o decide cerrar la infraestructura tras casi cuatro décadas de actividad. La clave que moverá la balanza hacia un lado o el otro, a priori, será el informe del Consejo de Seguridad Nuclear que será presentado entre abril y mayo. Sin embargo, desde la plataforma Araba sin Garoña temen que el recinto energético ya haya conseguido, "de facto", una prórroga de dos años. En marzo, la central tiene prevista una parada para cambiar sus barras de uranio enriquecido, un trámite con el que se recargaría para funcionar durante esos dos ejercicios.
Desde la empresa a cargo de la planta, Nuclenor, niegan la mayor. Fuentes de la firma aseguraron a este rotativo que este cambio de combustible es el "habitual" cada dos años. "Lo hicimos en 2007 y ahora toca en 2009. Es una parada prevista, organizada para febrero o marzo, en la que ya hay equipos trabajando", explicaron. No obstante, insistieron en separar estos trámites del dictamen técnico del Consejo de Seguridad Nuclear, que se espera para primavera. "Si se da un dictamen negativo, la central se parará hubiera o no hubiera habido la recarga de combustible. Si es positivo, continuará", resumieron.
Este contraste de opiniones evidencia la tensión existente en torno al futuro de la central. Conforme se acerca julio de 2009, los defensores y detractores de Garoña intensifican sus movilizaciones. Por un lado, Nuclenor anunció en abril que planea invertir 93 millones en la central hasta 2013. Por otro, el Gobierno Vasco se ha sumado a las peticiones oficiales del cierre de la central y la Diputación alavesa ha reconocido que, ahora más que nunca, hay que estar presente en todas las movilizaciones para exigir la bajada de persiana.
En este contexto se presenta la manifestación que, este sábado, exigirá a las 19.00 horas en la Virgen Blanca la clausura de Garoña. Los convocantes, la plataforma Araba sin Garoña -que cuenta con el apoyo de formaciones como Eguzki, UAGA, ACOA, ELA, CCOO, UGT, LAB, ESK y STEE-EILAS-, confiaron en que se trate de la protesta más multitudinaria de la historia contra la planta nuclear. En anteriores ediciones ha reunido a más de 2.000 personas.
La plataforma subrayó que ahora "vivimos un momento extremadamente importante" para conocer el futuro de la central. El portavoz del colectivo, Alberto Frías, confió en que se trate de "la última" comitiva que solicite el cierre de una central que "está batiendo récords" de permanencia -es la más antigua del Estado, ya que comenzó a operar en marzo de 1971- pese a que, en Estados Unidos, la edad máxima prevista para instalaciones de este tipo es de cuatro décadas.
La formación ecologista Eguzki presentó ayer, en conferencia de prensa, el informe Garoña, 40 años bastan , en el que repasa las decenas de paradas y anomalías que la central ha sufrido a lo largo de su historia. El documento, entre otras cuestiones, recuerda que Garoña tiene los mismos problemas de refrigeración que llevaron al cierre, en abril de hace dos años, a la central de Zorita. Por ello, Araba sin Garoña volverá a exigir al Gobierno central que cumpla su promesa electoral y cierre las puertas de Garoña. >d.n.a.
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