Diario de Noticias de Álava

Versos de aguja

Multiusos sin parangón. Mendizorroza rindió ayer sus raíces a lo urbano. Círculos de rueda y plato encarrilaron la jornada en la segunda edición del Arena Hip Hop Festival. A golpe de rima

Triple Combo desató los primeros bailes y coros de la tarde en el pabellón de Mendizorroza.

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En el aparcamiento de Mendizorroza las ruedas no pueden estarse quietas. Los trazos de pintura de las plazas parecen moverse cuando uno no mira. El techo del cielo amenaza lluvia, pero no es algo que asuste a los convocados. La cultura urbana se ejecuta a pie de calle, se fabrica a diario, en paredes y parques, en aceras y barandillas. Haga sol o llueva. Viento o calma chicha. La calle ejerce su llamada y por sus arterias se derrama la expresión pase lo que pase.

A falta de orografía, en la extensa llanura de cemento un Peugeot se recicla para sustentar un pequeño Himalaya, frente al pabellón. Las bicicletas toman velocidad una tras otra y acometen la rampa en busca de trucos y mortales. Por un instante, el cielo se torna pared y los ciclistas pintan efímeras formas. Cruzan ruedas y sueltan manos, con mayor y menor pericia. Con aterrizaje forzoso o galleta impepinable. Pero de los errores se aprende. Es éste un deporte recomendado por nueve de cada diez dentistas. A falta de aplausos cerrados, las caídas convocan la mayoría de decibelios entre el público.

Bajo una pequeña carpa cercana, los vehículos se hacen arte. Dejan de ser un mero medio de transporte para trascender la imaginación. Ape departe con todos y cada uno de los que se acercan al lugar, atraídos por los diseños y el abanico de colores de sus creaciones, que pueden probar hasta quedar saciados. "Yo les llamo juguetes insanos", asegura, mientras atiende a todos los que se acercan a medir fuerzas y valentía con sus monopatines-bici, sus deslizadores y botadores, sus chopper y unas minibikes que descabalgan al jinete más bravo de cualquier rodeo.

Una de las estrellas es su bicicleta de doble cuadro, uno montado sobre el otro, la Scooby Doo, con unas privilegiadas vistas no aptas para los heridos por el vértigo. "Este verano me voy a inflar a ver tetas por los chalés", bromea levantando la carcajada general. Los manillares de sus vástagos pasan de mano en mano, todos menos el de la bici del campeón del mundo de trial, Benito Ross.

"Desde que tenía equilibrio", Ape -y sus socios- inventan nuevas fórmulas para hacer el cabra por monte y asfalto. Pero el cabra con pedigrí. Sus diseños no son cachivaches, sino auténticas joyas. "No pensamos, hacemos las cosas; no hay nada más complicado que no hacer nada", improvisa con grandes dosis de filosofía aplicada, en una suerte de fraseo sin música, robando protagonismo a los raperos.

"¡Qué guapo!", salta un chaval cuando Ape le enseña su gama de colores con óxido, una paleta en la que últimamente pone toda su ilusión. "¿Ves? '¡Qué guapo!'. Guapo. Esta es la palabra que me gusta oír". A los niños los tiene conquistados con sus creaciones imposibles, rodeado de adhesivos reflectantes, fusiones imposibles y proyectos aún más inalcanzables. Tratándoles de tú a tú. De apasionado a apasionado.

Otro giro mortal en la rampa. Esta vez corre a cargo de un teledirigido con suspensión hiperbólica. Cerca de la efímera cima se pueden ver las huellas del paso de los bigfoots , que con sus enormes neumáticos han masticado un par de utilitarios antes del almuerzo. Un poco más allá, acaba de aparcar una limusina Hammer, premio de un concurso del festival. Glamour contundente para llegar a los conciertos de la tarde, al más puro estilo Scwarzenegger.

La espera no importa. Desde las cinco de la tarde, decenas de chavales hacen cola para coger los mejores puestos a pie de escenario. Los Mcs calientan sus gargantas en el interior, dispuestos a abrirse paso por los tímpanos para conquistar conciencias. Las puertas se abren y los -suculentos- aperitivos del aparcamiento quedan atrás. La música toma la vanguardia de la jornada en el pabellón.

"Chillo/como si fuera un chiquillo/chillo/debajo de tu castillo ", rapean los Triple Combo, que quieren conquistar otras -metafóricas- montañas para gritar desde sus cimas, para poner la bandera en lo más alto de la libertad. Las primeras manos se elevan entre el público, que obvia los asientos y va conquistando poco a poco los aledaños de las tablas. El suelo reverbera con los golpes secos del bombo. Los altavoces crean en torno a sus latidos una pequeña isla donde pocos se atreven a atracar. Dos pasos más allá, el oído recupera su forma.

Triple Combo y El antídoto ponen la dosis de creación local antes de la ración de mainstream a cargo de Porta, uno de los que más público ha congregado. De seguidores y detractores. Break y graffiti sirven de entremeses entre actuación y actuación. La actividad no cesa. El escenario al que se subieron Miles Davis o Jaco Pastorius cambia notas infinitas por versos adrenalíticos que tratan de encender a una masa que sigue aumentando.

Dj Loro y familia. Wildchild. Nach. Los fraseos son bertsos primigenios, melódicos retos esquimales que buscan rebelión o respeto. "Hay que provocar", afirma Ape. Los grupos de amigos se desenfrenan en la cancha o arrastran sus pasos de zapatillas anchas por el recinto, calzadas sus capuchas hasta la altura de sus ojos.

La aguja del tiempo avanza sobre el plato. Segundero de scratch. Cuerda para rato. El cielo se oscurece hacia la noche. Arena Hip Hop Festival hunde sus raíces en Mendizorroza. El público joven abandera una música que se ha colado en el subconsciente contemporáneo, que marca sus ritmos y extiende sus formas. El escenario se maquilla de asfalto. Las calles se visten de conceptos que funden estética y crítica. Segundas partes, esta vez, si fueron buenas. Hip hop conjugado desde la V-I.

Destacados
LAS FRASES
Los 'bigfoots' y las limusinas se repartieron el protagonismo en la sección de motor
"'¡Qué guapo!', eso es lo que me gusta oír decir a la gente", afirma Ape, imaginativo constructor de bicicletas y patines
Triple Combo, Dj Loro y El Antídoto fueron la representación local de una jornada repleta de propuestas musicales
El aparcamiento de Mendizorroza congregó a centenares de personas en torno a vehículos y acrobacias
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