Editorial
El PP vasco, en el 'ala dura'
Como suele ocurrir con frecuencia, personajes de la política vasca encumbrados y ovacionados por los poderes mediáticos de Madrid no alcanzan en Euskadi ni mucho menos tal nivel de consideración.
María San Gil
es un claro ejemplo de este desajuste. En plena estrategia de utilización del terrorismo como arma electoral, fue ensalzada por su padrino y mentor
Jaime Mayor Oreja , convirtiéndose -junto con otro político mediocre,
Carlos Iturgaiz - en adalid del azote al nacionalismo vasco
cómplice , en paralelo a su no menos mediática amiga
Rosa Díez . Todo ello, muy de acuerdo con las líneas trazadas por el ala más dura de un PP liderado por
José Mª Aznar , que preveía un futuro atado y bien atado en el poder, en base a la manipulación de las víctimas, el terrorismo como pretexto, la confrontación crispada y los nacionalismos periféricos como epidemia a fumigar. La función de María San Gil como presidenta del PP vasco ha sido básicamente la de fustigar a las instituciones vascas, al lehendakari
Ibarretxe y a su Gobierno con desparpajo y menosprecio. Ahora sigue los pasos de
Zaplana y
Acebes -los más notables
halcones - al saltar de un barco incierto para su medro personal y de darle el portazo al confuso presidente
Mariano Rajoy . El que la presidenta del PP vasco haya protagonizado la
espantá "por diferencias de criterio fundamentales" en la ponencia que se presentará en el congreso de junio hace temer que no está dispuesta a moverse un milímetro hacia el centro. Se confirma así la pervivencia de la estrategia del PP para este país, que no está dispuesto a reconsiderar sus nulas relaciones con el nacionalismo vasco, que mantiene la crispación como arma política y que prefiere optar por el sector más duro de la derecha española en busca un líder más inflexible que Rajoy para que nada cambie. Sólo los
populares alaveses se han atrevido a desmarcarse del desplante de San Gil, aunque condicionados por la recolocación de su jefe,
Alfonso Alonso , que un año después de que las urnas le desbancaran de la Alcadía de Vitoria ha conseguido -a la vera de
Soraya Sáenz de Santamaría - una privilegiada posición en el trampolín de los
nuevos valores con los que Rajoy ensaya su renovación interna, aunque está por ver si logrará sobrevivir al intento.