
El viento y el oleaje se aliaron contra la capital gipuzcoana, que fue la localidad de la CAV que sufrió más graves desperfectos.Foto: efe
vitoria. El viento, despiadado, arrasó ayer la costa vasca con el mar como cómplice. El litoral guipuzcoano se llevó la peor parte, con medio centenar de embarcaciones dañadas y decenas de locales inundados. Ni siquiera la barandilla de La Concha, firme emblema, ha sido absuelta esta vez. Más clemente fue el temporal en Bizkaia donde, no obstante, los puertos de Bermeo y Ondarroa sufrieron importantes afecciones y una mujer tuvo que ser rescatada en Bakio tras quedar atrapada en su vivienda. El viento de Vitoria bien pudo considerarse un suspiro aunque, eso sí, el soplo puso en marcha a los bomberos en catorce ocasiones.
La -por desgracia- protagonista indiscutible de la jornada de ayer fue Donostia. Ni los más viejos del lugar recordaban algo así. Entre Bomberos, Policía Local y trabajadores municipales, cerca de 300 personas se multiplicaron para achicar agua, retirar escombros, limpiar las calles y estimar los posibles daños. Calles convertidas en piscinas, coches empotrados, farolas y balcones arrancados, sótanos a 100 metros de la costa absolutamente inundados, armarios llevados por la riada, comercios y bares destrozados perfilaron la estampa de ayer. El temporal dejó nada menos que una ola media de ocho metros y una máxima de casi once y medio en la costa, según los datos recogidos por Euskalmet en su estación de Pasaia.
El Cantábrico decidió darse una tempranera vuelta por el casco histórico de la capital guipuzcoana y, saltándose el muro de protección del Paseo Salamanca, llenó de agua tanto esta calle como otras adyacentes. Decenas de vehículos aparcados deambularon sin control hasta chocar unos con otros y golpear contra las fachadas de los edificios más cercanos. A pesar de todo, no se registraron heridos de consideración, pero los Bomberos tuvieron que rescatar a dos personas de avanzada edad que se encontraban en su casa de la calle Soraluze con agua hasta las rodillas, y una tercera fue trasladada a un centro hospitalario tras sufrir una pequeña caída por la potencia del mar.
En Bizkaia, las olas pecaron también de descaro. En el puerto de Bermeo, el mar arremetió contra el espaldón del rompeolas, que acabó roto. En Ondarroa se produjeron también daños en los edificios colindantes al rompeolas y se registraron otros muchos destrozos, a los que hay que añadir el gran volumen de embarcaciones hundidas. Además, una mujer tuvo que ser rescatada en Bakio, al quedar atrapada en su vivienda tras desbordarse el río.
El viento se cansó de camino a Vitoria, donde, sin embargo, los Bomberos tuvieron que realizar la noche del lunes catorce salidas. Desde las diez de la mañana y hasta primeras horas de la noche, los miembros del servicio de extinción retiraron ramas caídas y contenedores que habían invadido la calzada, retiraron persianas desprendidas de las ventanas e incluso una antena parabólica de un edificio.
También tuvieron que revisar canalones, chimeneas, fachadas y retirar algunos cascotes de hormigón de balcones por el riesgo de que cayeran a la vía pública. No existe constancia de que como consecuencia de los fuertes vientos resultara herida ninguna persona.
El temporal comenzó a remitir a mediodía de ayer y, según las previsiones, concederá tregua desde mañana por la tarde noche. Son vísperas de primavera, que todo lo altera. >I.E./M.C.
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