Editorial
Quid prodest?
El filósofo y dramaturgo romano Marco Anneo
Séneca
hace reflexionar a su personaje
Medea , ante sus hijos muertos: "¿A quién aprovecha este crimen? Ése es el asesino". La pregunta, este
Quid prodest? acusador, suele ser pista prioritaria en las investigaciones policiales y de ella pueden sacarse importantes deducciones. En el mundo de la política, entendida como confrontación por el poder, suele cometerse la aberración de plantear la mítica pregunta no para descubrir al autor del delito sino para especular sobre el provecho que puede obtener de ese delito el adversario. Es difícil saber si para ETA tenía o no algún sentido -más allá del puro y macabro protagonismo- asesinar al socialista
Isaías Carrasco justo la víspera del día de reflexión. Pero era evidente que desde algunos planteamientos partidarios iban a escucharse equiparaciones al 11-M y especulaciones miserables sobre los posibles beneficiarios del crimen de ETA. Ya lo hicieron cuando pretendieron, con la mentira, beneficiarse electoralmente de aquella masacre. El asesinato de Isaías Carrasco, por desgracia, ya está siendo objeto de especulación: "ETA mata porque es lo suyo, pero permite con su crimen que Zapatero se haga la víctima un fin de semana para ganar las elecciones y volver a negociar con la banda la semana que viene", escribía ayer en su
Libertad Digital el oráculo del PP y predicador de la
Cope ,
Federico Jiménez Losantos . No ha sido el único. Aún sin enterrar el cadáver del ex concejal de Arrasate, y en voz baja para no salirse de lo políticamente correcto, algunos líderes políticos de la derecha extrema parecen lamentar más los efectos electorales del atentado que el crimen en sí mismo. A quien no aprovecha en absoluto la barbaridad perpetrada por ETA es a la víctima y a sus familiares, verdaderos y máximos damnificados. Tampoco aprovecha a los centenares o miles de ciudadanos que viven amenazados por el simple motivo de discrepar del pensamiento único impuesto por ETA, a quienes recorrió un escalofrío al comprobar que la fiera anda suelta. Tampoco beneficia a la izquierda aber-tzale oficial, aherrojada por su sumisión a una ETA que le paraliza en su acción política. Hoy toca votar. El más efectivo clamor contra la tragedia de Arrasate es abarrotar las urnas para provecho de todos.