
González saluda a Aznar en presencia de Manuel Campo Vidal antes del debate en Antena 3.Foto: Rafa Bravo
VITORIA. Han pasado quince años y tres elecciones generales desde aquel histórico debate y sólo ha habido otro: el que se celebró una semana después, el 31 de mayo de 1993, en Tele 5 con Luis Mariñas como árbitro.
¿Se podía imaginar que no iba a haber otro cara a cara en tanto tiempo?
No, en aquel momento yo estaba convencido de que ya no habría más elecciones sin debates, pero Aznar dispuso lo contrario porque normalmente el que tiene más reticencia a concederlo es el presidente del Gobierno. Felipe le pidió a Suárez un debate y no se lo dio, pero a Felipe también se lo pidieron y no lo daba y al final, en 1993, por la razón que sea, accedió. Seguramente porque lo necesitaba. Normalmente el presidente es más difícil y es curioso que en 1996 Aznar, que era el aspirante, ya no lo quisiera. En las siguientes elecciones tampoco lo quiso, cuando estaba seguro de que iba a ganar, ni en las de 2000, las que le dieron la mayoría absoluta; y después Rajoy tampoco lo aceptó hace cuatro años. Zapatero lo ha aceptado y eso es de agradecer como periodista y como ciudadano.
¿Usted fue consciente de que era un momento histórico?
La televisión tenía entonces cuarenta años de vida en España y aquello no se había producido nunca, aunque es cierto que en democracia sólo llevábamos quince años, por lo tanto sí creía que era un momento histórico, pero sin exagerar. Pensaba que a partir de allí empezaba la normalización y no ha llegado hasta quince años después.
¿Usted también cree que el ganador de este debate fue Aznar?
Yo creo que todo el mundo coincide -en el PSOE también-, que el ganador del debate que se hizo en Antena 3 fue Aznar; y todo el mundo coincide en que el ganador del segundo, una semana después en Tele 5, fue Felipe González. Yo creo que ni Luis Mariñas ni yo tuvimos ninguna influencia en eso. Simplemente creo que González subestimó la capacidad de Aznar y preparó poco el primer debate, mientras que el candidato del PP lo tenía perfectamente preparado. La segunda vez Felipe se lo tomó en serio y ganó ampliamente.
Y después ganó las elecciones…
Eso es. Y en parte fue porque los debates ayudaron a generar una movilización. Está asumido que si la participación es baja gana el PP, incluso por mayoría absoluta; y si es alta, hay partido, como se dice en el fútbol.
¿Pusieron muchas condiciones los partidos y sus asesores sobre tiempos, temas, quién abría o cerraba, etcétera?
La idea inicial era poner muchas condiciones, pero nosotros no las aceptamos y quedó finalmente en algo razonable que era elegir cinco temas de forma ordenada: situación económica, situación social, terrorismo, situación internacional y perspectivas de futuro. A partir de ahí el debate era libre. Eso en cuanto a contenido, pero había condiciones de equilibrar los tiempos, no utilizar mal los planos de escucha, etc... y nosotros las cumplimos escrupulosamente.
¿Era muy importante para ellos quién abría y quién cerraba el debate?
Sí, ahí es donde hubo la única discrepancia. El debate fue muy tenso antes de comenzar porque los partidos no llegaron a un acuerdo sobre quién cerraba.
¿Y cómo lo resolvieron?
Lo resolví yo porque estaba todo el mundo esperando con amagos de no entrar, etcétera. Tuve que negociar con Txiki Benegas y Javier Arenas, pero en el pasillo, ya maquillado y con el micrófono puesto. Propuse que abriera y cerrara Aznar la primera parte; pero que el primer último minuto fuera para Aznar y el último último para Felipe, porque era el presidente del Gobierno y con el compromiso de que cerrara en neutral. Arenas me pidió que se lo comunicara yo a Aznar. Se lo dije y él preguntó qué pasaba si Felipe no respetaba esa neutralidad del último minuto. Le aseguré que reabriría el debate hasta que cerrara en neutral.
¿Estaban nerviosos?
Yo creo que estábamos todos muy tensos. Ellos dos controlaban bien. Su primer cinturón de asesores estaba un poco alterado y el segundo ya no se aguantaba de pie. Piense que esa gente, su cinturón, se juega ser ministro o pegar carteles cuatro años, y es muy duro. No hay término medio, no hay grises.
¿Y usted cómo estaba?
Sinceramente, muy tranquilo y muy contento. Si habían entrado en Antena 3, estaba seguro de que se iba a hacer el debate. Lo más difícil fue antes, llegar hasta allí. Les dije a Benegas y Arenas que si los candidatos no entraban al plató, yo salía y decía que están aquí, como todo el mundo ha visto en la tele, pero que no hay acuerdo en este punto y que os habéis marchado, y nada, que gane las elecciones Izquierda Unida. Yo estaba tranquilo porque no había más solución que hacerlo.
¿Le dieron titulares?
Por supuesto, hubo muchos titulares. Por ejemplo, allí fue donde Felipe anunció que si ganaba las elecciones le encargaría a Baltasar Garzón crear una Comisión Anticorrupción. Al día siguiente el juez me dijo que no tenía ni idea. Era una novedad incluso para él.
Este formato se llama debate, pero ¿no son monólogos consecutivos?
No, no. Hubo bastantes interrupciones, fue debate debate.
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