
No he podido acercarme ningún día. Cosa que lamento tanto por el contenido de las ponencias como, y quizás más por ello, por la oportunidad de revisitar muchas caras conocidas a las que uno no ve tantas veces como quisiera. Y es de eso de lo que me gustaría hablar. De aquella arqueología cuasi familiar que puebla los recuerdos de mi infancia. Por así decirlo, del lado humano de aquellos años que, vistos desde hoy, podríamos llamar la protohistoria de la arqueología.
Eran años en los que, superada la prehistoria de nuestra arqueología, aquella plagada de grandes hombres que hoy visten calles y plazas de nuestra capital, un pequeño pero hiperactivo grupo de personas se embarcaron a ellos y a sus familias en una aventura tan intensa como productiva. Arañar las entrañas de nuestra tierra, y mitad cirujanos mitad psiquiatras, hacer aflorar nuestro pasado y traer con él nuestra personalidad.
Cada uno hijo de su padre y de su madre que diría el otro, allá que nos juntábamos verano tras verano padres madres hijos e hijas, y mientras unos excavaban otros siglaban, etiquetaban dibujaban y algunos a nuestros tiernos cuatro años aprendíamos con obsesión compulsiva a utilizar el metro. Cada año el colectivo iba creciendo, desde fuera y desde dentro. Y los pequeños nos íbamos haciendo arqueólogos infantiles, y servíamos de guías, y construíamos nuestros poblados para los geypermanes , mientras iban llegando nuevos valores desde los seminarios y las universidades.
Las reuniones seguían durante el año y las salidas de los domingos, las excursiones de semana santa a Asturias, Iparralde, y qué sé yo cuántos sitios más.
Una gran familia que, sin embargo, ofreció a este territorio uno de los más fructíferos y reconocidos momentos de prestigio arqueológico, dentro y fuera. Donde cada uno se alegraba del éxito ajeno y veía normal echar una mano para asegurarlo. Donde se repartía lo que había con criterios geográficos y cronológicos, donde cada uno pedía lo que necesitaba en función de lo que había, donde entre los distintos equipos que se iban especializando se practicaba más la concurrencia en sacar adelante la arqueología, casi como valor de marca del territorio, que las propias sardinas.
Ahora vivimos momentos más profesionalizados, hay más medios, hay más ciencia, más doctores, licenciados y doctorandos, pero yo echo de menos aquellos años, o por mejor decir, lo que en el fondo es o debe ser el objeto último de la arqueología, lo humano. Más aún cuando se tiene la impresión de que lo humano no sólo no estorba, sino que contribuye. Cuando uno percibe que la competencia en cultura no genera una cultura más competente sino todo lo contrario.
Javier Vegas
Habría sido para mí el mayor honor haber compartido mesa y mantel con él y su familia (enhorabuena, Eloy, que ya eres abuelo), pero a los señores de Adeca o a quien corresponda sólo se les ocurrió invitar o avisar a ese nutrido grupo de amigos. Sólo quiero reivindicar que a muchas personas más nos hubiera gustado estar en el homenaje a Eloy, Miguel Riaño y El Portalón, porque la verdad es que muchos amigos que seguro tenéis en Vitoria por desgracia no nos enteramos. Desde aquí mi más sentida enhorabuena para Eloy Fernández, Miguel Riaño y El Portalon; para los demás… un abrazo.
Los venezolanos no pueden permitir que Chávez se perpetúe y concentre los poderes del Estado en la silla presidencial, reformando la Constitución y las leyes a su favor, que le dan al presidente poderes especiales, la posibilidad de legislar por decreto al margen de la Asamblea y una reelección indefinida. Venezuela necesita elecciones libres, diversidad de partidos, pluralidad de opiniones y candidatos de todos los colores.
Homenaje a los cocineros
El último martes de octubre, como casi todos los martes, tuve el honor de ir a degustar el menú del restaurante Itxasberri, y cuál fue mi sorpresa cuando Pepe, propietario del local, y el cocinero Eloy me dicen que me echaron de menos en el homenaje que la asociación de cocineros, Adeca, había tributado a su jefe de cocina, el señor Eloy Fernández de Labastida. Por mi parte, un homenaje totalmente merecido, pues tuve la suerte y el honor de estar trabajando y aprendiendo cocina con él unos seis años en distintas etapas y en distintos restaurantes de prestigio de Vitoria.Elecciones en Venezuela
En las elecciones que se celebran hoy domingo, el pueblo venezolano tiene oportunidad de decirle a Hugo Chávez, por medio del voto masivo en las urnas, que no está dispuesto a que sus libertades y derechos civiles sean coartados por la reforma constitucional que propone.
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