Editorial
Pluralidad y gestión en Álava
con la toma de posesión de los diez responsables de dirigir la política foral en los próximos cuatro años, la nueva Diputación de Álava se estrenó finalmente el viernes -tras dos meses y medio de negociaciones- con un discurso de regeneración y de apertura al diálogo con todos los grupos en búsqueda de complicidad y acuerdos que permitan romper con la parálisis que ha caracterizado a las principales instituciones alavesas durante los últimos años. El nuevo diputado general,
Xabier Agirre
, al frente de un gobierno nacionalista compartido por PNV, Eusko Alkartasuna y Aralar, hacía sin embargo votos por abrir la negociación al resto de las fuerzas políticas con sincera vocación, por una parte, de gestionar la pluralidad que caracteriza a Álava y, por otro lado, consciente de que un gabinete con minoría en las Juntas Generales necesita del sano ejercicio de la negociación para lograr acuerdos que le permitan liderar la necesaria iniciativa institucional que debe recuperar el territorio. Y es que la falta de la tranquilidad que otorga una mayoría absoluta no tiene por qué significar bloqueo -a lo que se han tenido que resignar los alaveses durante la pasada legislatura-, sino que pone a prueba la cintura política del nuevo equipo. El gabinete de Agirre combina este necesario perfil político -con figuras de peso en los tres partidos de gobierno como
Alfredo de Miguel ,
Mikel Mintegi y
Javier Aspuru , de PNV, EA y Aralar- con diputados de gestión con experiencia dentro de las instituciones como
Claudio Rodríguez ,
José Luis Cimiano ,
Arantza Zenarrutzabeitia o
Lorena López de Lacalle . Esa búsqueda de la iniciativa política para responder a las expectativas en un contexto abierto y plural es el primer reto que asume la nueva Diputación. Pero, paralelamente, también debe ponerse manos a la obra para afrontar otros desafíos que viene arrastrando el territorio como el desarrollo de su ámbito rural, el relanzamiento económico y del insuficiente tejido de I+D+i o la reordenación de las políticas sociales, entre otros campos sectoriales en los que queda mucho por hacer. Álava entra en la antesala de tiempos de cambios y transformaciones y dependerá de la iniciativa y la gestión de sus nuevos gobernantes convertirlos en una oportunidad para el despegue de nuestro territorio.