Diario de Noticias de Álava

vicente garrido, criminólogo

"El número de asesinos en serie de nuestro entorno ha aumentado mucho a lo largo de la última década"

enviar a un amigo imprima este texto texto normal texto medio texto grande

Crímenes, criminales, asesinos en serie e investigaciones. En ese ambiente se desenvuelve con cierta solvencia Vicente Garrido, cuya experiencia confiere a su voz un rango superior cuando se trata de sentar cátedra en la materia. Todo un lujo para los aficionados al tema.

vitoria. Vicente Garrido es, entre otras muchas cosas, doctor en Psicología, criminólogo y profesor en la Universidad de Valencia. Dadas sus condiciones, su experiencia y sus capacidades docentes, el pasado jueves participó como ponente en el I Congreso sobre Delincuencia Organizada que se ha celebrado a lo largo de esta semana en la capital alavesa y que ha contado con la colaboración de DIARIO DE NOTICIAS DE ÁLAVA. Satisfecho con la experiencia, desvela ahora parte de los contenidos de su último libro, una obra titulada El rastro del asesino, y esboza el perfil del criminal en serie que vive en nuestra sociedad y cuyas actuaciones trascienden más allá de las páginas de los medios de comunicación.

Detectives, policias, investigadores, forenses... ¿Es cierta la imagen del criminólogo que nos ofrecen las series de ficción que tanto abundan en la actualidad en las diferentes cadenas de televisión?
No, porque hay que tener en cuenta que ese cliché ha pasado por el tamiz de una producción dramática. Eso no hay que olvidarlo. No obstante, es cierto que la idea se aproxima. Se trata de analizar las escenas del crimen con objeto de poder determinar las características más probables de los agresores identificando aspectos tales como la premeditación, la planificación, el tipo de arma, la sofisticación, la violencia ejercida... Si se leen correctamente, estos detalles ayudan a la ciencia forense tradicional, que se ocupa de estudiar los elementos físicos relacionados con la comisión de cualquier crimen: casquillos de bala, sangre, fibras...

¿Guarda algún parecido la figura del asesino del celuloide o de las series televisivas con la que se observa en la realidad?
Normalmente, el cine ofrece la idea de que el asesino es alguien culto y con recursos, pero en general, los asesinos en serie que acumulan víctimas tienen una vida convencional, lejos de ser alguien refinado o dotado de una gran capacidad intelectual. Casi nunca tienen ningún interés en lanzar esa especie de pulsos o desafíos a las fuerzas policiales que vemos en la pantalla o leemos en los libros publicados, sino que se trata de gente normalita, con un coeficiente intelectual normal y un trabajo del montón que intenta vivir una experiencia que asocia con el poder y que le produce satisfacción.

También perduran conceptos que no sé si son los acertados. ¿Todos los asesinos son psicópatas?
La mayoría lo es, si hablamos de los asesinos en serie. Para cometer este tipo de crímenes es necesaria una insensibilidad moral y una falta de conciencia muy característica. Si hablamos de sujetos que matan sin ningún tipo de motivación de lucro, que no forman parte de grupos terroristas o de mafias, casi siempre nos referimos a psicópatas.

En cualquier caso, ¿es posible descubrir a un psicópata?
No es ni siquiera posible descubrirlos antes de que actúen porque vivimos en una sociedad que garantiza el derecho al anonimato. Otra cuestión es si el sujeto comienza con formas delictivas menores y se convierte, con el tiempo, en asesino.

¿Ocurre como con el tópico del consumo de drogas que sostiene que se empieza fumando porros y se acaba enganchado a la heroína?
Algunos sí, porque varios asesinos en serie presentan antecedentes por otro tipo de delitos, como por ejemplo, por agresiones sexuales. Al comenzar a actuar alcanzan una especie de liberación que les lleva cada vez a más. Pero hay otros muchos que no cumplen con ese perfil.

¿Por qué ejerce tanta atracción la figura del psicópata?
Se trata de una curiosidad natural, para nada malsana. Cuando ciertas personas violan los principios más básicos de la sociedad se produce en nosotros una doble reacción: horror y fascinación. Existe satisfacción al observar algo que tú nunca harías pero que, por la propia naturaleza de la transgresión, constituye un auténtico espectáculo.

¿Por qué nuestro entorno no se caracteriza por presentar una elevada tasa de crímenes?
Si comparamos la última década con la anterior, observaremos que el número de asesinos en serie ha aumentado en el Estado. Antes, en una década, aparecían uno o dos, mientras que ahora todos los años surge alguno. La última fue la asesina de Barcelona que atacaba a ancianas en sus domicilios, aunque también hemos tenido al asesino de la baraja, a Tony King, al camionero que asesinó a dos mujeres en Girona... En los últimos años han aparecido tantos como en la década anterior.

¿Recuerda algún caso peculiar en la CAPV?
Por supuesto. Está el caso de Koldo, el asesino de Vitoria, que mató a una abogada y a un empresario y al que los investigadores policiales atribuyen las muertes de una profesora de inglés y del cordelero de la calle Paz. Finalmente sólo se le condenó por dos asesinatos, aunque existían pruebas firmes para un tercer crimen. No se pudo demostrar aquella acusación.

De todas maneras, no es habitual que aparezcan asesinos en serie en Álava...
No, claro que no, pero es que hay que tener en cuenta que Vitoria es una ciudad pequeña. Normalmente, los asesinatos que se producen en el contexto rural obedecen a motivos pasionales o de venganza, como el caso del alcalde de Fago. El asesino en serie es urbano y la gran mayoría de ellos actúan en Madrid, Barcelona y Valencia.

En la CAPV existe un grave problema de saturación en los penales y parece que la única solución pasa por construir centros más grandes. ¿Está de acuerdo con esta forma de tratar a los delincuentes?
El sistema penitenciario que existe en la actualidad tiene un grave problema. La tasa de ingresos se ha disparado desde la entrada en vigor del nuevo código penal, que eliminó la redención de penas con el trabajo, es decir, la posibilidad de reducir la condena con tareas dentro del penal. Ahora, salvo que el recluso salga en libertad condicional, debe cumplir la condena íntegra. Paralelamente, se ha producido un aumento de la criminalidad y todo ello ha llevado a la saturación de los centros penitenciarios.

¿Cree viable alguna solución?
En España se da un inconveniente que no se da en otros países europeos y es que no existen las penas sustitutivas de cárcel salvo para los delitos o faltas muy menores. En muchas películas hemos visto la figura del oficial de libertad condicional, que se encarga de controlar que los condenados realicen una serie de trabajos en beneficio de la comunidad. Trabajan para el Ministerio de Justicia y supervisan a gente que, en ocasiones, ni siquiera ingresa en prisión. En España, o te ponen una multa o vas a la cárcel. No tenemos penas alternativas y no comprendo como ningún gobierno se decide a afrontar este grave problema. > axier burdain

internet@noticiasdealava.com | Haznos tu página de inicio | Visite también www.noticiasdenavarra.com | www.noticiasdegipuzkoa.com

© DIARIO DE NOTICIAS DE ÁLAVA
Avda. Gasteiz 22 bis 1ª Oficina 13 · Vitoria - Gasteiz · ÁLAVA · Tel 945 163 100 · Fax Administración 945 154 344 · Fax Redacción 945 154 346
Oficina Comercial Calle Portal del Rey, 24 (Esquina calle Paz). Tel 945 201000. Correo electrónico oficinacomercial@noticiasdealava.com

Enlaces patrocinados: Limpieza | Alquiler de coches | Viajes | Tatuajes | Decoración | Peluquerías | Pintores | Muebles de cocina | Casas rurales | Apartahoteles | Pisos e inmobiliarias | Disfraces | Agencias de publicidad | Electrónica | Disfraces | Agencias de publicidad | Cirujanos y cirujía estética | Restaurantes | Guarderías | Gimnasios | Informática | Bancos | Trabajo |