
Jean Paul 'Bluey' Maunick, jazz y soul, en su versión más acid.Foto: D.N.A.
¿Cómo definiría su música?
Yo no intentaría definirla porque yo lo que quiero es precisamente rehuir de definiciones para mantener un acercamiento abierto hacia la música. A eso se refiere el nombre Incognito, a pasar desapercibido para poder fundirse en la música en sí misma, sea del tipo que sea. Lo que me interesa reflejar es nuestro periplo vital, nuestros viajes. Por supuesto hay géneros que me atraen más que otros, pero la música en general es lo que me llama realmente. Me enamoré de la música cuando tenía cinco años, pero no del jazz, o el soul, sino de la música en general. No hay ningún solo día que pueda recordar en el que la música no haya estado presente. Recuerdo no haber tenido dinero, o comida, recuerdo haber estado sin una novia... pero no recuerdo no haber tenido música. Recuerdo a mi familia o algunos profesores no haber estado allí para mí, pero la música nunca ha perdido la fe en mí y yo nunca he perdido la fe en ella.
¿Cómo surgió entonces su inclinación por el jazz?
Llega un tiempo en la vida en la que te sientes más atraído hacia unas cosas que a otras, y en ese sentido el jazz y el soul han tocado mi alma. Toda la música que he escuchado, me ha tocado pero después, al descubrir el jazz, me dejó una huella más profunda. Refleja las cosas que son importantes en mi vida y la forma de relacionarte con la gente.
¿Qué aporta el acid jazz al jazz propiamente dicho?
Acid jazz es algo muy interesante porque es donde los Dj's se mezclan con los músicos, es donde entran en juego los clubes. Los músicos no son el mejor tipo de gente para ir de clubes, no les gusta bailar, saben tocar, pero no saben mover su cuerpo. A veces también son muy críticos, analizan demasiado las cosas. Pero hay otro grupo de músicos que abrazan el baile, les gustan los clubes y reaccionar a lo que se mueve. Por eso me gusta el acid jazz, porque no son músicos los que lo hacen, sino DJ's. Es también algo que permite una mezcla de culturas. En cierto sentido los músicos tenemos muchas barreras, pero éstas se rompen en cierta forma en la cultura del club. No se analiza, no se piensa, sólo hay que dejarse llevar y aceptar el cambio de ritmo. Acid jazz rompe los marcos y en ese sentido permite que músicos y DJ's trabajen juntos.
O sea que el acid jazz no podría concebirse fuera de la escena británica de la llamada cultura del club
No, porque es algo muy relacionado con el movimiento DJ. Pero no es sólo dentro de Gran Bretaña. Acid jazz es un movimiento masivo en Italia, donde tenemos nuestro mayor club de fans, Japón o Indonesia. En Gran Bretaña todos los movimientos que surgen están más sujetos a las modas. Cuando la prensa decide que algo ha terminado, deja de apoyarlo. Acid jazz viene y va y eso es lo interesante. Nosotros no somos parte de la escena de moda, porque lo último que yo quiero hacer es pertenecer a algo. Lo único que me pertenece y a lo que pertenezco es la música. Cuando un estilo explota y se convierte en moda, significa que es algo pasajero, que está condenado a desaparecer.
¿Cómo surgió Incognito?
Yo tocaba en una banda llamada Light of the World. Si estás en una banda cuando eres adolescente quiere decir que perteneces a un grupo. Yo nunca he sido parte de un grupo, de hecho soy una persona anti-grupos, porque el pertenecer a un círculo cerrado impide que te relaciones con los demás. Soy una persona sociable, me gusta conocer gente diferente. Cuando estaba en mi otra banda parecía que estábamos compitiendo con otros grupos y pensé que no quería que fuera así, quería tocar con más gente, tener las puertas abiertas, tocar con todo el mundo, por eso, cuando empecé con Incognito y comenzamos a tener éxito y a tocar en distintos sitios, cada vez era más común ver a otros músicos como George Michael o gente de Dire Straits o Eric Clapton, entre el público. Sabían que iban a escuchar a buenos músicos individuales y que eran libres para tocar con otros grupos. He perdido a mucha gente de mi banda, pero eso está bien, de hecho es algo que apoyo. No existe el concepto de miembro permanente.
Su primer álbum fue Jazz funk , un trabajo que vio la luz en el año 1981. ¿Hasta qué punto ha cambiado la escena?
Gran Bretaña es el sitio más fácil para hacer música pero es el lugar más duro para mantenerte porque hay mucha conciencia de moda. Empezamos a tener éxito pero después pasó de moda. Fue entonces cuando empecé a plantearme qué es la música. En los años ochenta la compañía discográfica se convertía en algo más importante que el artista. Si no seguías los dictados del momento no eras parte de lo que se consideraba comercial. Fue una época extraña, hice cosas diferentes, escribí para otra gente, y si la música no me daba para vivir hacía otras cosas. Hay un tiempo para todo. He puesto en la música todo mi corazón y cuando estás comprometido con algo tan intensamente, siempre encuentras recompensa.
Las cosas han cambiado mucho desde los inicios. Incognito es un grupo conocido y reconocido. ¿Cómo se plantean el futuro?
Mientras sigamos teniendo salud, estamos listos para experimentar cosas nuevas. Puedo seguir escribiendo o tocando, siempre habrá un sitio para mí. Sé que siempre saldré adelante mientras sienta pasión por lo que hago. Muchas veces la sociedad te dice que no puedes seguir, que si ya has pasado los veinte estás pasado de moda, ya no eres susceptible de ser un producto comercial para el consumo de la MTV. Creo que eso es una estupidez.
¿Cómo se han sobrepuesto al dictado de la moda?
He descubierto que lo único que no pueden quitarte es la música en vivo, ese es el corazón de lo que hacemos. Los artistas graban álbumes y después actúan en directo para promocionarlos. Nosotros lo hacemos al revés. Podemos darnos el lujo de lanzarnos a la carretera, ganar dinero para hacer la promoción de un disco y así tener más dinero para seguir viajando. Hemos tocado en un montón de sitios y no necesitamos ir a lugares donde somos conocidos. Vamos a países donde nadie más va, donde nuestros discos no están a la venta, pero nosotros entendemos estos viajes como una forma de intercambio cultural. Me entrego al llamado de los sentidos, me gusta el olor, la comida... hay tanto además de la música que ésta sólo se convierte en una forma de garantizarme eso. La música no es lo más importante. La vida, los viajes, eso es lo esencial. Hago lo que más me gusta para pagar por lo más esencial, estar en contacto con los sentidos.
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