
Una mujer da el pecho a su hijo.Foto: chema pérez
vitoria. Los expertos aseguran que dar el pecho es un canto a la supervivencia, aunque durante las últimas décadas esta práctica sufrió un vertiginoso descenso en Euskadi. La última encuesta realizada por Osakidetza dibuja, sin embargo, un panorama alentador. Ocho de cada diez alavesas embarazadas muestran su deseo de lactar tras el parto. El porcentaje es "claramente mejor" que el registrado "en el resto de España", según precisa el pediatra José Arena, del hospital Donostia, pero "no el mejor".
De hecho, a los tres meses sólo el 71,5% de las madres da el pecho y, de este índice, el 61% lo hace de forma exclusiva, sin acudir a otro tipo de alimentación. Pasado el primer semestre de vida del bebé, el 55% de los niños sigue lactando. De ellos, el 28% sólo se nutre de leche.
La lactancia materna inició un tímido renacimiento en la CAV a partir de 1997, con una Proposición No de Ley del Parlamento Vasco que instaba al Ejecutivo autonómico a promover, proteger y apoyar esta forma de alimentación. "Se comenzaron a aplicar en los centros médicos las recomendaciones de Unicef, mediante la Iniciativa Hospital Amigo de los Niños", explica el doctor Arena. Este proyecto mundial pretende cambiar las prácticas hospitalarias de atención a la madre y al recién nacido, de modo que prospere un entorno en el que la lactancia materna se conciba como norma.
En ese momento, los obstáculos con los que se encontró la red sanitaria vasca para reinstaurar y mantener la lactancia materna fueron numerosos. Y aunque las cifras demuestran que Álava ha logrado superar sustanciosas dificultades, la mayoría de provincias españolas afronta un sinfín de factores que influyen de manera negativa en el impulso de esta opción vital, según revela el informe elaborado por el Comité de Lactancia de la Asociación Española de Pediatría (AEP).
El documento habla de "falta de información y apoyo prenatal y posnatal a la madre y su familia, rutinas inadecuadas en las maternidades, escasa formación de los profesionales, escasa apoyo social y familiar a la madre que amamanta y falta de medidas de apoyo a la madre lactante con trabajo remunerado". Además, la sociedad de la imagen sigue impulsando mitos sociales que atemorizan a las mujeres, como la pérdida de la silueta o la deformación de los pechos.
riesgos de los sucedáneos Para abordar estas barreras, los expertos aluden a los "grandes beneficios" que supone la lactancia materna para sus protagonistas. Este alimento fortalece el sistema inmunitario del bebé, de forma que si lacta de manera prolongada padece menos infecciones respiratorias y gastrointestinales y está protegido contra enfermedades alérgicas como el asma, la diabetes y la arterioesclerosis. "Incluso se favorece su desarrollo intelectual", matiza Arena.
La evidencia científica de tales efectos, que se prolongan durante años después del destete, debería obligar a "contemplar como norma biológica el amamantamiento". Con todo, el Comité prefiere centrar su batalla en dar a conocer los problemas derivados de la alimentación con sucedáneos. A corto plazo, aumenta la posibilidad de sufrir los trastornos que la leche materna reduce. Pero, además, "eleva el riesgo de muerte súbita, así como la mortalidad posneonatal durante el primer año de vida y en los menores de tres años".
Con el paso del tiempo, los perjuicios se multiplican. "Los niños no amamantados desarrollan una respuesta inmunitaria menor a las vacunas y tienen mayor riesgo de padecer enfermedad celíaca, enfermedad inflamatoria intestinal, diabetes, algunos tipos de cáncer y esclerosis múltiple en la edad adulta", enumera el estudio de la AEP. También se han contemplado más caries y peor desarrollo mandibular, además de hernias inguinales. En las niñas, aumenta el riesgo de padecer cáncer de mama.
Curiosamente, los trastornos no son sólo físicos; un aspecto en el que incide con energía en el Comité. Los lactantes alimentados con sucedáneos "tienen peor desarrollo psicomotor y social durante el primer año de vida y obtienen puntuaciones inferiores en los tests de coeficiencia intelectual, con diferencias de hasta 3,16 puntos". Las matemáticas no suelen ser el fuerte de estos niños, que gozan de peor agudeza visual.
Pero los lactantes no son los únicos que salen perjudicados con la administración de sucedáneos. Las madres que no amamantan dejan de recibir beneficios físicos y hormonales, lo que presentan un mayor riesgo de padecer hemorragia uterina tras el parto. Las posteriores menstruaciones se prolongan por más tiempo, mientras que la lactancia proporciona largos periodos de amenorrea y, en consecuencia, incrementa los depósitos de hierro. Además, si las mujeres dan el pecho de forma prolongada tienen menos posibilidades de sufrir cáncer ginecológico y osteoporosis.
Arena no se cansa de alabar las ventajas de la lactancia materna y espera que los hospitales de la CAV "continúen ofertando cursos" para la formación del personal sanitario. "El papel del pediatra en la promoción de esta práctica es primordial", subraya. El convenio de colaboración firmado el pasado 19 de enero entre la Consejería de Sanidad del Gobierno Vasco y Unicef pone de manifiesto que la lactancia materna está otra vez de moda y que es, por fin, más que una moda.
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