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Caer y volver a levantarse

Ruth Brito emocionó a más de uno en el último triatlón de Vitoria, cuando su cuerpo decidió fastidiarle el día... y ella no dudó en levantarse y seguir, como muchas veces ha hecho en su carrera

Uxua García de Antoñana - Lunes, 1 de Agosto de 2016 - Actualizado a las 09:59h

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Ruth Brito.

Ruth Brito.

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La suavidad en el tono de voz de Ruth Brito, su sonrisa permanente y su melódico acento canario chocan de pleno con la naturaleza fuerte y el carácter luchador que se descubre detrás de esta triatleta que ha aprendido a caer, a sufrir, a levantarse y cumplir con ese objetivo que es para ella llegar a la meta. Con el sobresfuerzo del último triatlón de Vitoria todavía en la retina, esta deportista atiende a DNA con un café de por medio mientras no pierde de vista su bici que está aparcada al lado. Alguno de los que pasan al lado de la bicicleta se para a echarle un ojo... y no es para menos. “Sí, claro, estas bicis son especiales... y caras”.
Hace tiempo que dejó atrás la coletilla de la mujer de (en este caso de Eneko Llanos) y gracias a su constancia y a su pasión por el triatlón ha conseguido hacerse un nombre en este deporte. Y no son los resultados lo que más sorprende en Brito, sino su capacidad para combinar los diferentes aspectos en los que se divide su vida: madre, atleta y trabajadora. Sí, trabajadora, porque Ruth no es una atleta profesional. “No, no, que va, no soy profesional, ni tengo sponsor ni nada. Pero si te digo la verdad no ser profesional me permite no estar tan atada y poder disfrutar de todos los aspectos de mi vida”. Y estos aspectos son muchos. “Soy una persona a la que le encanta tener vida social, y ser deportista profesional no me permitiría ni eso, ni poder criar a mi hijo sin ir a guardería, ni poder desarrollar el proyecto que tengo en El Estadio, ni poder seguir a Eneko por medio mundo como lo hice durante ocho años”. Y es ahí precisamente donde reside el secreto del éxito: en el equipo que forma con su marido... y con el pequeño Jon, de apenas dos años y medio. “El año que viene irá ya al aula de dos años”. La organización es una parte más de esta familia y se ha convertido en necesaria para que todo salga adelante. “La verdad es que Eneko y yo nos organizamos muy bien, nos entendemos perfectamente y nos conocemos. Así es como funcionamos, como un equipo. Está claro que es él quien tiene que hacer más sesiones de entrenamiento, no olvidemos que es su trabajo, pero cuando yo estoy preparando una prueba y tengo que dedicarle más tiempo al triatlón Eneko es el primero en arrimar el hombro”. Está claro que lo de esta familia es una máquina muy bien engrasada.... y si en un momento dado hay que hace malabarismos para llegar a todo, “pues se hacen. Pero los hace Eneko y los hago yo. Es cuestión de organizarse”.
Deportista no profesional  Y el resto de las triatletas con las que Ruth comparte pruebas ¿son profesionales? “Hay de todo, pero es que en los deportes minoritarios es realmente complicado conseguir vivir de esto, conseguir esponsorización. Si los hombres lo tienen complicado... nosotras ni te cuento”. Al igual que en otras modalidades ajenas a los grandes focos, los recursos son limitados, y las féminas lo tienen muy complicado. “Parece que son sólo ellos los que dan espectáculo, y eso no es así”. Sin embargo Ruth coincide con muchos otros deportistas en el hecho de que el dinero va siempre para los mismos, sobre todo para el fútbol. “Fíjate, estamos a las puertas de unos Juegos Olímpicos y casi ni se habla de ellos en los medios de comunicación”. 
El clima vitoriano... peor que una Ironman Ruth Brito nació el 4 de abril de 1980, nada más y nada menos que en Lanzarote. ¿Puede haber un clima más opuesto al vitoriano? Probablemente no. Fue hace nueve años cuando el amor le trajo hasta la capital alavesa, y ella misma reconoce que “a este tiempo creo que no podré acostumbrarme nunca ¡Es peor que preparar una Ironman! Echo mucho de menos a mi familia (tengo cuatro hermanos) y el mar. ¡Ni te imaginas cuánto! Desde niña he crecido al lado del mar, mi padre iba a pescar y claro... ¡yo detrás! Así que hay veces que lejos del mar me ahogo, entonces es cuando le digo a Eneko:  vámonos por lo menos a pasar el día a Zarautz. Pero valoro lo que tengo aquí, a la gente maravillosa que he conocido y a la familia que he formado en Vitoria”.
Esta triatleta sabe qué es combinar desde bien joven deporte y trabajo, ya que mientras estudiaba Educación Física pasaba los veranos trabajando como monitora de natación en Arrecife. Por las venas de Brito comenzó a correr la sangre del triatlón con 16 años y su primer club fue Los Piratas. “Empecé con las distancia que llamamos Promoción (300 de natación, 10 en bici y 3 a pie), que es muy asequible para cualquiera. Ahí fue cuando me enganché a este deporte”.
Una mujer al límite La historia de Brito es una historia de caídas y de remontadas, de ponerse en pie y de seguir, de seguir y de seguir. De hecho varios problemas de salud y diferentes enfermedades le obligaron a estar fuera del triatlón durante casi dos años allá por el 2005. Vamos, que cualquiera hubiera dicho esto se acabó. Pero ella no es cualquiera, y decidió que por qué no volver al triatlón. “Tenía muy claro que el deporte iba a tener un sitio en mi vida”.
Y si hay alguien que sabe cómo es poner su cuerpo al límite esa es Ruth Brito: el cuerpo y la mente. “La cabeza sólo ha dicho hasta aquí hemos llegado en los entrenamientos. Hay veces que es duro no: durísimo. Y piensas que ya no puedes más y que te quieres plantar ahí y dejarlo todo, que no quieres hacer ni una serie más, y entonces es cuando me echo a llorar.  Pero luego el día de la prueba cruzas la línea de salida y compensa. ¡Claro que compensa! Es como una fiesta” asegura convencida. Eso sí, una vez (y hace bien poco, concretamente el pasado mes de julio en la triatlón de Vitoria) fue el cuerpo el que le puso las cosas difíciles.
Tras una espectacular actuación en el sector natatorio, la canaria  iba primera en la bicicleta y parecía que realmente podía contar con opciones para alzarse con la décima edición, aunque ella nunca se vio ganadora porque conocía la tremenda capacidad de Brooke Brown, la tricampeona, en la carrera a pie.
Fue precisamente en ese trayecto cuando su cuerpo comenzó a fallar. “Empecé a notar mareos y me dieron fuertes espasmos en el estómago. Fui casi a rastras por el circuito hasta que no pude más por el dolor. No podía ingerir absolutamente nada, ¡ningún líquido! Tuve que tumbarme en un banco y vinieron a atenderme los servicios médicos. Se acercaron también Eneko y mi cuñada, que es médico”, Ruth continua hablando mientras se le cambia el color de la cara con solo recordarlo. Y, es que, por un momento pensó que ahí se había acabado su participación, pero fue en ese momento cuando salió a flote su vena más luchadora. “Cuando me levanté y vi la cara de mi familia, de mis amigos.... me dije a mí misma: tengo que seguir. Tengo que acabar la carrera por ellos”, y es en este punto cuando todavía Ruth se emociona. Y no es para menos, ya que al final sacando fuerzas no se sabe de dónde (“yo sí que lo sé; de ver la cara de los míos”)  Brito remontó el ritmo en la cuarta vuelta.
Triatlón para los txikis: el nuevo reto de Ruth En Lanzarote a nadie le pareció raro cuando una muy joven Ruth anunció que se quería dedicar al triatlón. “La isla tiene una relación muy larga ya con la Ironman (nada más y nada menos que unos 25 años)  y eso se nota”. Pero ahora,  ¿resulta raro que una niña se decante por el triatlón? Por suerte cada vez menos y puede que la labor de Brito tenga algo que ver con eso. Por un lado las más jóvenes cuentan con una referencia inmejorable en ella, y por otro Ruth lleva ya cinco años con un proyecto que se ha convertido en el ojito derecho de la deportista. Se trata de acercar el triatlón a los más pequeños. “Estoy muy volcada en este proyecto y muy ilusionada. Creo que con deportes como el mío se puede transmitir y defender unos valores que son muy importantes. Y que quede claro que el triatlón se puede entrenar y disfrutar a muchos niveles ¡No tienen que ser distancia larga! Se adapta y se recortan las distancias”.
De hecho, el día 8 de septiembre se abre el periodo de inscripción tanto para abonados de El Estadio como para no abonados. Está dirigido a chavales desde los 9 hasta los 16 años. “Estoy muy contenta porque ya tengo chicas en todos los grupos.. .y cada vez más. Además muchos de ellos han participado en la prueba de Vitoria como voluntarios, y claro, cuando me ven a mi corriendo les encanta. Creo que es la manera que tienen ellos de darse cuenta de que yo predico con el ejemplo, y que si yo puedo ¿ellos por qué no?”.
Y a pesar de la imagen de modalidad dura y elitista con la que cuenta el triatlón, la propia Ruth defiende con vehemencia la capacidad de este deporte para adaptarse a pruebas de menos exigencia. “Que no estamos hablando de larga distancia, si no de otras mucho más asequibles como el sprint (750 a 1.500 metros nadando, 20 a 40 en bici y 5 a 10 a pie) o la olímpica (1500 metros nadando, 40 en bici y 10 a pie)”. Además de esto la canaria insiste en la posibilidad de adaptar distancias a diferentes exigencias, y si ella lo dice... “Hay que animarse con el triatlón. Hombres y mujeres”, sentencia esta triatleta con su eterna sonrisa. l

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