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Propondrá un acuerdo interinstitucional para que el Gobierno, las diputaciones y los ayuntamientos se comprometan con la obra y permitan acabar en plazo
Míriam Vázquez - Jueves, 20 de Septiembre de 2012 - Actualizado a las 09:19h
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Urkullu rodeado de los candidatos del PNV por Bizkaia. (EFE)
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Bilbao. El PNV tiene claro que, si accede al Gobierno, el impuso al tren de alta velocidad será una de sus políticas clave. Aunque la ejecución de las obras dependa de los ejecutivos vasco y español, fuentes jeltzales explicaban ayer a DEIA que las diputaciones y los ayuntamientos también pueden condicionar la marcha de las obras a la hora de conceder permisos de obra o diseñar estaciones. Por ello, y sin perder de vista el rechazo que suscita el proyecto entre las filas de Bildu, y las tiranteces o la "competencia" que pueda surgir entre las tres capitales de la CAV, la formación de Sabin Etxea se propone forjar un acuerdo de colaboración institucional para remar en la misma dirección, y hacer posible la obra en el menor tiempo posible y dentro de los plazos previstos.
Los jeltzales pretenden que tanto el Gobierno como los entes forales y los consistorios prestigien el proyecto para que se convierta en un eje vertebrador de Euskadi. "Una cosa es la construcción, y otra ponerla en valor para que Euskadi se convierta en una única urbe. Para ello, debe contar con el apoyo de las diputaciones. Las instituciones deben trabajar desde la complementariedad y no desde la competencia", explican desde la formación. Iñigo Urkullu avanzó ayer esa idea en un acto celebrado en el Museo Marítimo de Bilbao, donde presentó las candidaturas del PNV por Bizkaia, y donde abogó por "recuperar el espíritu de la concertación entre las instituciones públicas". "Vamos a plantear un plan concertado de inversión para la mejora de nuestras infraestructuras", dijo.
A juicio del candidato, la llegada del TAV a Bilbao, Gasteiz y Donostia permitirá mejorar la conectividad y la movilidad entre las capitales vascas, lo que atraería proyectos de innovación, seducidos por esas óptimas conexiones. Aunque Urkullu no citó en ningún momento a Bildu, el PNV no pierde de vista su oposición al proyecto, que no sería anecdótica si se tiene en cuenta que gestiona la Diputación de Gipuzkoa y un buen puñado de ayuntamientos. "Tenemos que superar fronteras mentales", lanzó ayer Urkullu. La candidata de EH Bildu Laura Mintegi ya ha apostado en campaña por pedir una moratoria de infraestructuras como el tren de alta velocidad que puedan tener una dudosa o nula viabilidad. El PNV, por su parte, apuesta sin fisuras por el proyecto, y también ha marcado de cerca al Gobierno español para que cumpla sus compromisos de inversión, y para que el tren pueda salir del túnel en 2016.
Urkullu también abogó por un plan de mejora de las infraestructuras "con visión de futuro". Según fuentes jeltzales, pasaría por desarrollar un modelo territorial sostenible con infraestructuras competitivas. Parte fundamental de ese plan sería el propio TAV, pero contemplaría nuevas obras que impulsen el equilibrio territorial, la competitividad de las empresas y la actividad turística. La defensa de las infraestructuras bebería de la necesidad de impulsar la inversión y el empleo para retornar a la senda del crecimiento.
Por otra parte, aseguró que un Gobierno bajo su dirección no aplazaría la toma de decisiones y, aunque matizó que no habrá presupuestos el 1 de enero -por los plazos de la investidura-, dijo que sí habrá un Gobierno comprometido con el rigor, el control del gasto y la garantía de las políticas públicas.
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