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Michelle Obama y Ann Romney han brillado más que sus maridos y se han convertido en una pieza clave de sus campañas electorales para captar votos
nuria ferragutcasas - Domingo, 9 de Septiembre de 2012 - Actualizado a las 05:13h
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Barack Obama abraza a su mujer Michelle durante su proclamación como candidato demócrata. (Foto: AFP)
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Washington. Las convenciones de los dos grandes partidos de los Estados Unidos han terminado y, una vez más, las mujeres de los candidatos han demostrado su poder de seducción. Con sus emotivos y apasionados discursos, Michelle Obama y Ann Romney brillaron más que sus maridos y se han convertido en una pieza clave de sus campañas electorales para captar votos.
Helen 'Nellie' Taft fue una de las primeras en ayudar a su marido a revalidar la Casa Blanca. En 1912, la primera dama hizo una aparición sin precedentes en una convención política aunque no asistió a la nominación de su marido, William Howard Taft, sino a la de su rival demócrata, Woodrow Wilson. Taft, una mujer con un carácter fuerte y luchadora por el sufragio femenino -derecho que no se consiguió hasta 1920- se sentó en la primera línea, enfrente del podio, para intimidar a los oradores con su mirada y mitigar así las críticas contra el gobierno de su marido. Su estrategia surgió efecto. Tras ella, otras mujeres como Eleonor Roosevelt, Pat Nixon o Nancy Reagan subieron al escenario para dar su apoyo a sus respectivas parejas. Sin embargo, el discurso de las primeras damas, o de las mujeres que aspiran a esta posición, no se convirtió en esencial hasta 1992. Barbara Bush, con su pelo blanco inmaculado y un collar de perlas, fue la primera en hablar de los aspectos más personales de su marido en una convención -en su caso la republicana- y ante millones de telespectadores. George Bush es, afirmó entonces, "el hombre más fuerte, más sabio, más decente y más cariñoso que he conocido nunca".
"Fue la primera mujer en tener un discurso preparado", aseguró Carl Sferrazza Anthony, historiador de la Biblioteca nacional de las primeras damas, a la agencia Associated Press. "Sin decir nada político, habló de los problemas políticos de la época". Desde entonces el discurso de los cónyuges es uno de los más vistos y esperados de las convenciones y tienen una influencia importante en la política, especialmente sobre el voto de las mujeres. Los analistas políticos aseguran que la gente vota por un presidente, no por su pareja. Aún así, sus mujeres tienen la credibilidad para humanizar a los candidatos y completar la percepción que tiene el electorado de ellos. Ann Romney primero y Michelle Obama el pasado lunes consiguieron dar un perfil más natural, auténtico y entrañable de sus maridos.
Humanizar el candidato El presidenciable republicano, Mitt Romney, necesitaba cambiar su imagen de empresario rico, distante y desconectado de los problemas del ciudadano de a pie que tiene parte del electorado. Una encuesta de Gallup realizada antes de la convención revelaba que la mayoría de los estadounidenses, un 54%, considera más agradable al presidente Barack Obama que su rival Mitt Romney, quien es preferido solo por el 31%. Ante estos números, Ann Romney se enfundó en un radiante vestido rojo e hizo un discurso admirable en la convención republicana celebrada en Tampa, Florida, donde expuso sus vivencias junto a su marido como muestra de su honestidad, su humanidad y su fortaleza. "¡Tienen que conocerlo! Es el hombre que necesitan. ¡Es el hombre que el país necesita!", clamó a un público entregado que se puso en pie numerosas veces para ovacionarla. Ann se esforzó para describir a Romney como un hombre gracioso, encantador e ingenioso, un padre adorable y un marido perfecto. Eso sí, también dijo que su matrimonio no ha sido un libro de cuentos. "En los cuentos que leí, nunca hubo atardeceres de invierno y lluvia, en una casa con cinco niños gritando a la vez. Y tampoco parecieron tener capítulos sobre la esclerosis múltiple o cáncer de mama", afirmó Ann, sobreviviente de estas dos enfermedades. Mitt Romney, gracias a las palabras conmovedoras de su esposa, mejoró su imagen más de cinco puntos tras su nominación como candidato de su partido, pero no logró distanciarse del presidente en las encuestas de voto. De hecho, ninguna de las dos fiestas del partido ha conseguido lanzar a sus candidatos y la elección sigue igual de disputada. Según la página web RealClearPolitics, que hace una media de los sondeos presidenciales, Obama solo tiene una ventaja de 1,3 puntos sobre el aspirante republicano, aunque falta de calibrar el efecto de la Convención.
el atractivo de michelle Michelle Obama, como Ann Romney, también tuvo una intervención estelar en la reciente convención demócrata de Charlotte, en Carolina del Norte. La primera dama destacó los valores y virtudes de su esposo y aseguró que el presidente sigue siendo el hombre de quien se enamoró. Además, gracias a su gran popularidad entre los estadounidenses, se convirtió en la mejor defensora de las políticas del gobierno de Barack Obama e intentó seducir a los desencantados con su marido.
El cambio es "difícil" y "lento" pero al final "siempre llega", afirmó.
Tanto Ann como Michelle tienen un papel tradicional -esposas accesorio aunque brillantes y entusiastas- muy diferente al que tuvo Hillary Clinton durante la presidencia de su marido, Bill. Hillary fue muy criticada por su participación abierta en las decisiones políticas de su marido pero, a pesar de ello, en 1996, hizo un discurso elocuente donde defendió como nadie el gobierno de Bill Clinton. Su rol como primera dama fue muy activo y más parecido al de Eleonor Roosevelt, que en 1940 habló en la convención demócrata, reunida en Chicago, para unir un partido dividido porque no aceptaba el número dos de su esposo, Franklin Delano Roosevelt. Eleonor persuadió a los delegados para que apoyaran su marido por el bien de la nación y ante un mundo en guerra.
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