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Denis Menchov gana en la Bola del Mundo, donde el catalán ataca y suelta a Alberto Contador y Alejandro Valverde, aunque no consigue desbancar al murciano de la segunda plaza de la general
alain laiseka - Domingo, 9 de Septiembre de 2012 - Actualizado a las 05:14h
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'Purito' gastó su última bala para intentar un imposible en la subida a la Bola del Mundo donde fue jaleado por seguidores de todos los colores. (Foto: efe)
Vista:
1º MENCHOV, Denis (Katusha) 4h.48:48
2º PORTE, Richie (Sky) a 17
3º DE WEERT, Kevin (Omega Pharma) a 42
GENERAL
1º CONTADOR, Alberto (Saxo Bank) 82h.14'52''
2º VALVERDE, Alejandro (Movistar) a 1:16
3º RODRÍGUEZ, Joaquim (Katusha) a 1:37
Navacerrada. Joaquim Rodríguez perdió el pasado Giro de Italia en la última crono de Milán y por nada, 16 segundos que le sacó Hesjedal, un mostrenco canadiense, y cuando llegó a la plaza del Duomo se encontró con el silencio, las caras lánguidas y los ojos de cristal de los amigos tristes. Tuvo que ser él quien les levantase el ánimo. Les dijo convencido que ser segundo era algo excepcional. Cuando llegó a casa, Purito enchufó el DVD, puso los vídeos de la carrera y fue analizando fotograma a fotograma dónde y cómo se le había escapado la maglia rosa. Fue entonces cuando se hundió. Se lo tragó el sofá. Tres meses después, ayer, Purito llegó a la Bola del Mundo solo y por delante de Valverde y Contador,pero con la Vuelta perdida por más de minuto y medio, incluso el segundo puesto por un puñado de segundos, y no necesitó levantar la mirada del suelo blanco de hormigón del puerto madrileño para distinguir entre su gente alguna cara de pena. Tampoco le hará falta poner el DVD de las etapas de la Vuelta cuando llegue a casa. Sabe dónde se le fue su oportunidad. Hace unos días en el Collado La Hoz.
Ese vídeo lo tiene archivado en la memoria. No se le borra. Lo ha repasado estos días una y otra vez como una especia de tortura. Mientras se flagelaba, se abrazaba a las hipótesis. Y si… Colecciona un montón de variables. Y si hubiese seguido a Contador; y si me la hubiese jugado en la bajada; y si hubiese conservado el equipo; y si el Movistar hubiese colaborado… Muchos supuestos y ninguna conclusión. Solo una, que es cosa del destino, que Contador ha nacido para ganar. Eso y que no se rinde. Hasta la Bola todo es Vuelta, se dice el catalán antes de la etapa decisiva.
"Voy a luchar por el segundo puesto de Alejandro, por ganar en la Bola del Mundo y, quién sabe, por poner en apuros a Alberto", promete Purito. Es el anuncio de la tormenta.
Tira Euskaltel Al mediodía o así se descarga el cielo sobre la sierra de Madrid como no lo ha hecho en toda la Vuelta. Llueve y graniza al paso de los ciclistas por Navafría, Canencia y La Morcuera. Cuando escampa y vuelve a picar el sol, la luz ilumina a un grupo de una veintena de ciclistas que marchan con una minutada por delante. Entre ellos está Menchov, que luego gana la etapa pese al empeño de Euskaltel-Euskadi porque eso no ocurra.
Euskaltel tiraba por el orgullo de una etapa que se le ha negado en tres semanas. Cuando entendió que eso no cambiaría en la Bola del Mundo, quedaban ya unos pocos kilómetros y la diferencia del grupo de Menchov era insalvable, Antón quiso al menos buscar un lugar más arriba en la general que el noveno puesto que ocupaba. Por eso atacó una vez y le siguió Intxausti, décimo, y luego todos los demás. Por eso volvió a la carga y en esta ocasión lo que hizo fue despertar a Valverde, que no dio para mucho. Por eso se lanzó el vizcaino una vez más y esta vez caminó solo para pisar en solitario el asfalto de hormigón de la Bola. Su empeño no le dio para moverse ni un centímetro del noveno puesto. Por detrás venían Contador, Valverde, Purito y pocos más. El líder, tranquilo. A lo suyo. "Pensaba que Alejandro o Joaquim podían intentar atacar de lejos, pero no lo han hecho", contó luego. Purito, el de la tormenta, esperó un poco más, sujetó a los caballos hasta calcular una distancia en la que no acabara ahogado en su propio ritmo y se lanzó a kilómetro y medio de meta. Valverde no se volvió loco y uso la cabeza. Tenía margen para dosificar y se desenganchó para seguir su paso. Contador aguantó un poco más y ante la insistencia de Purito acabó por levantar el pie e ir a lo suyo. "Sabía que era imposible que en esa distancia estuviese en riesgo mi maillot". El líder dijo que prefirió disfrutar del camino hasta la Bola y su regreso a la cima. "No olvidaré lo que he sentido". Luego se supo que un catarro le había mermado.
Mientras Contador asegura que disfrutaba, "aunque con dolor de piernas", Purito apretaba los dientes buscando el segundo puesto de Valverde y, sobre todo, dignificar su derrota. El catalán luchó hasta el final como había prometido. El esfuerzo no le supuso ninguna recompensa material. La etapa quedaba lejos y Valverde, en un final rabioso, atrapó y soltó a Contador, cedió solo 25 segundos con el catalán y mantuvo la segunda plaza por otros 21. Cuando pudo hablar, al murciano le preguntaron si la Vuelta la había ganado el más fuerte. Dijo que "probablemente sí".
Las dudas Purito, el mejor en las montañas duras de la Vuelta, mejor que nunca también en la crono, acabará tercero en Madrid y se quedará con la duda de si hizo lo correcto cuando atacó Contador en el Collado La Hoz. Quizás pase unas cuantas veces el vídeo de ese momento para buscar una respuesta antes de darse cuenta de que no hay ninguna. Si acaso, el destino en el que asegura creer y en el que, dice, figura inscrito que Contador tiene que ganar siempre porque ha nacido para ello. El de Pinto lo llamó de otra manera: "He ganado por inconformismo. Porque entiendo la competición como una lucha por ganar siempre".
El madrileño amarrará hoy su segunda Vuelta, su séptima o su quinta grande, según quién cuente, agrandando su leyenda de imbatible. Desde que ganara el Tour de 2007, solo ha perdido una de las ocho grandes que ha corrido, la ronda francesa de 2011 en la que venía de llevarse el Giro, sufrió dos caídas importantes que le mermaron y, aún así, luchó hasta el último momento en los Alpes con aquel maravilloso ataque en el Telegraphe el día que se llegaba a Alpe d'Huez.
Algo así hizo Purito en la Vuelta. Luchar hasta el final y hacer enorme su derrota. Contador, que ha derrotado a rivales durísimos en todos estos años, dudó ayer a la hora de catalogar su batalla con el catalán en la montaña. "¿Es el enemigo más difícil que has tenido?", le preguntaron. Se lo pensó. Mencionó a Andy Schleck, el Tour de 2010 y la crono agónica de Burdeos. También el Giro de 2008 y el duelo con Riccó. Y la Vuelta de ese año y la cronoescalada a Navacerrada donde casi le levanta la victoria su compañero Leipheimer. "Tendría que decir que el rival es uno mismo, yo, pero Joaquim ha estado fortísimo en todos los mano a mano de esta Vuelta". Fue el mejor en todos, unos cuantos, menos en uno. El de Fuente Dé. Hay quien también se acordó de los 55 segundos que se dejó Valverde en la caída de Valdezcaray. Pero eso tampoco lleva a nada.
A Purito le quedó el consuelo de saberse el más fuerte en la montaña y el de la victoria de etapa en la Bola del Mundo de su compañero Denis Menchov, ganador de dos Vueltas y un Giro, podio en el Tour de 2010 y desdibujado durante todo este año. "Esto me sirve para acabar la temporada con buen sabor de boca", dijo el ruso.
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