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La BLanca 2012

Los vitorianos buscan y encuentran la diversión en sus raíces más ancestrales

Martes, 7 de Agosto de 2012 - Actualizado a las 05:14h

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Fiestas de La Blanca 2012, día 6

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Vitoria. Uno de los grandes activos del programa de La Blanca es que, si se desea, se puede vivir la fiesta en euskera desde primera hora de la mañana hasta la madrugada, saboreando una cultura vasca que habitualmente no ocupa el lugar que se merece en la oferta de ocio de la capital alavesa. La plaza del Machete es, sin duda, el epicentro de ese alma euskaldun de las fiestas, un txoko cuya actividad oficial empieza cada jornada festiva a mediodía. Ayer, los hermanos Aitor y Mikel Barrero entraban a esa hora en este emblemático rincón de la ciudad calentando dedos. A los dos chavales les correspondía, al son de la trikitixa, dar comienzo a las exhibiciones organizadas por la Academia Municipal de Folklore, y que durante todas las fiestas darán a conocer el trabajo de docentes y alumnos de esta y otras escuelas de la ciudad.

Como explicaba uno de los profesores de la Academia y presentador del espectáculo, Aitor Urteaga, cada grupo de intérpretes, normalmente de dos o tres personas, elige su propio repertorio y sube a defenderlo durante media o una hora. Así será todos los días salvo el 8, cuando un grupo más grande, "ya como escuela", dará a conocer al público las posibilidades del soinu txikia, el pandero, la alboka y otros instrumentos tradicionales de Euskal Herria.

Asier y Ander son dos de estos jóvenes amantes de la música tradicional vasca, ejecutantes del soinu txikia y del pandero, que a pesar de haber cumplido con su obligación juvenil de trasnochar estaban más que listos para subir al escenario del Machete. Eso sí, con cierta ronquera en la voz.

"Ayer también actuamos, así que estamos bastante tranquilos, y aunque salgas por ahí tocas igual", explicaba Ander. Ambos jóvenes aclaran términos para los profanos en el mundo del folklore vasco. El soinu txikia o acordeón diatónico es sólo una parte de la trikitixa, que sin pandero no es tal, y aunque dé "menos curro", como explica Ander, es parte fundamental para aportar ritmo a una música inventada para bailar.

Ya antes de que estos dos jóvenes se subieran al escenario, la Banda Municipal de Txistularis amenizó el inicio de la jornada festiva a quienes se paseaban por la Plaza Nueva, un aperitivo musical para un maratón de cultura vasca que tuvo su continuidad en la plaza de Los Fueros, donde los herri kirolak es siempre protagonista, no en vano este espacio fue creado expresamente para estas actividades que dejan con la boca abierta a los turistas que se acercan a conocer la Green Capital.

Ayer tocaba disfrutar del corte de troncos, el levantamiento de piedra y el orga joko, prueba de fuerza y resistencia que consiste en levantar una carro a pulso y hacerlo girar todo lo posible sobre su eje. Las imágenes que deja tal actividad son impresionantes, sólo comparables a las astillas de haya saltando por los aires que seguían con la mirada centenares de personas, al rico sol del mediodía y tras un gris y lluvioso día grande de las fiestas patronales vitorianas. Como es habitual, el veterano Luis Mari Bengoa se encargaba de comentar las hazañas de deportistas como el tigre de Salinas, Isaac Martínez, otro ilustre veterano que ayer deleitó al personal con una exhibición de levantamiento de piedra.

Las txosnas son otro de esos espacios festivos en los que el euskera recibe un especial cuidado. Ayer, ante varias decenas de asistentes, Julen Zulaika, Rubén Sánchez, Fredi Paia y Sebastián Lizaso se lanzaron a un combate dialéctico. La improvisación pura y el ingenio, limitados sólo por los cauces de la métrica, amenizaron un mediodía en el que el calor empezaba ya a apretar. El bertso volvía fiel, un año más, a su cita con las fiestas de Gasteiz.

El alma euskaldun de la fiesta gasteiztarra regresó al Machete ya por la tarde, con el concierto de Iñaki Plaza, y los bailes de Larrain dantza y Txulalai, acompañados por los gaiteros de la Academia Municipal de Folklore. Y para cerrar, la guinda. Mikel Urdangarin se subía al singular escenario del Casco Medieval para ofrecer sus canciones a vecinos y visitantes, en una noche que completaron Itziarren Semeak en las txosnas y los incombustibles Joselu Anaiak en la plaza del Arka.

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