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Elena Arteagoitia - Jueves, 21 de Julio de 2011 - Actualizado a las 05:22h
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Sende trató de hipnotizar ayer los oyentes con su péndulo. (J.Chávarri)
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Utiliza la hipnosis como "una burla" y como un modo de denunciar lo "absurdo" de los prejuicios que se han creado en torno a su lengua, tanto los que genera uno mismo, como los que fomentan quienes gobiernan en Galicia, que están ocasionando una pérdida de hablantes.
VITORIA. Sechu Sende puso la nota de color a la segunda jornada del Encuentro Europeo de Jóvenes Hablantes de Lenguas Minoritarias/Minorizadas que se celebra estos días en Vitoria con una intervención en la que echó mano de sus conocimientos en parapsicología e hipnosis. El escritor adivinó palabras en gallego, euskera o bretón escritas dentro de un sobre y se atrevió incluso a leer la mente de los participantes, que no daban crédito. Así, trató de convencerles de que el humor es una buena forma para acercarse a las lenguas.
Resulta que los jóvenes llevan días trabajando duro para encontrar estrategias que permitan preservar las lenguas minorizadas y usted llega con un método infalible.
¿La hipnosis? Ja, ja, ja... . Cuando era niño hablaba castellano y en un momento de mi juventud empecé a hablar gallego. Fue entonces cuando me di cuenta de que muchos de los problemas para que la gente joven dé el paso para empezar a hablar una lengua minorizada son psicológicos. Es decir, hay una serie de condicionantes sociales que la comunidad genera y que muchas veces hace que nuestra propia imagen nos cree inseguridades. La hipnosis es un método surrealista, con mucho humor, donde lo que realmente se pretende es ridiculizar ese miedo a hablar en nuestras lenguas minorizadas.
Es un antídoto contra los prejuicios, entonces.
Sí, realmente podemos llegar a ser tan ridículos como para no hablar gallego porque tenemos miedo a que nos identifiquen con una determinada ideología política o no hablar asturiano porque la gente puede pensar que somos paletos. La mejor forma que tenemos de destruir esos prejuicios, esos estereotipos, es reírnos de ellos. Y el método de hipnosis es una burla y un modo de llevar todo esto al surrealismo y al absurdo a través del humor gallego, de la retranca.
Uno de los problemas con los que se encuentran las lenguas minorizadas es la población joven, que parece que se resiste a hablarlas. ¿Diría que esos prejuicios se curan con el paso del tiempo?
La juventud es una época en la que la gente quiere cambiar el mundo, no quiere vivir como los mayores. Y es donde hay más valentía y rebeldía precisamente contra algo que hace que el futuro sea conservador y siga una inercia, que son los prejuicios. La gente joven tiene los motores más preparados para superar los prejuicios, no tiene miedo a cambiar. Cuando en Galicia la gente decide ponerse a hablar en gallego es precisamente en estas edades, cuando se sienten seguros de que quieren ayudar a construir el camino de su propio idioma.
Entonces ocurre lo contrario que en Euskadi, donde el conocimiento del euskera entre la juventud es mayor que nunca, pero la lengua no llega a la calle en la misma proporción.
No, en Galicia también sucede, pero es diferente porque allí ni siquiera se asegura el aprendizaje del gallego en la escuela. Allí el gallego está más minorizado que en otros lugares. Si bien es cierto que ha aumentado el conocimiento como en Euskadi, también lo es que no se habla tanto como nos gustaría a muchos. Allá donde hay más protección, donde hay más respaldo político, quizá no se ganen hablantes pero al menos se está consiguiendo que no se pierdan. En Galicia, en cambio, al haber una desprotección y una desigualdad tan grande, se está dando una pérdida masiva de hablantes, sobre todo en las ciudades. Hoy en día sólo habla gallego un 4% de la juventud de Ferrol y menos del 5% en Vigo. Si la política lingüística hubiera ido por otros caminos seguramente el panorama sería distinto.
¿Las políticas lingüísticas son tan importantes para preservar una lengua minoritaria o se ponen demasiadas esperanzas en ellas?
Para que haya un cambio social tiene que haber una base jurídica mínima de igualdad. Las políticas lingüísticas no sólo son inevitables, sino absolutamente imprescindibles. Lo que ocurre es que en Galicia el PP ha tomado varias medidas desde su posición institucional que van a hacer mucho daño al futuro pero también al presente. Se trata de un decreto, que llama de plurilingüismo, que margina al gallego y que condena a los niños de 0 a 6 años a no tener ningún contacto con esta lengua en la escuela, y a reducir la presencia tanto en Primaria como en Secundaria.
¿Diría que el Gobierno es un obstáculo para fomentar el gallego?
Absolutamente. Además, el PP no sólo está atacando la lengua de todos los gallegos a nivel legislativo, también a través de sus vehículos de comunicación, con los que está institucionalizando los prejuicios lingüísticos. Estamos volviendo a escuchar en boca de los propios responsables políticos que el gallego limita. Lo dijo el consejero de Cultura, ¿qué tipo de valores están transmitiendo a la sociedad?
¿Le recomendaría un poco de humor, entonces?
Desde luego. Nosotros nos reímos mucho de ellos, les ridiculizamos y echamos mano de la retranca. La política lingüística del PP en Galicia es realmente absurda y surrealista, penosa y triste. ¿Qué vamos a hacer? En el camino del sufrimiento tiene que haber espacio para reírse porque la risa nos encuentra y nos saca a la calle para que nos juntemos y seamos así más creativos. Necesitamos mucho de eso, juntarnos y sentir que estamos todos defendiendo nuestros derechos.
Gracias por su comentario
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