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agurtzane salazar - Domingo, 10 de Octubre de 2010 - Actualizado a las 04:18h
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Ana Fernández-Teijeiro, ayer en el Gran Hotel Lakua. (Foto: Josu Chávarri)
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Vitoria. Ana Fernández-Teijeiro Álvarez (Orense, 1961) orientó su charla de ayer sobre las respuestas ante las dudas que surgen entre los padres ante este duro diagnóstico: "¿De dónde le viene?, ¿se puede curar?, ¿qué hemos hecho nosotros para que esto pase?"
¿Qué explicaciones se le da a un padre que atraviesa por esta difícil situación?
Normalmente les decimos que el cáncer se produce por una alteración en los genes y, a diferencia que en el adulto, en el que muchos son consecuencia de factores externos -tabaco, alcohol, dieta, sol o riesgos laborales-, en los niños, esta relación causa efecto no se da, excepto con los de Chernóbil. Es más fruto del azar, de la alteración genética o de su predisposición para ello.
¿Puede haber medidas preventivas?
Solamente el diagnóstico precoz, salvo en aquellos casos en los que se sabe que hay una predisposición y puede uno anticiparlo. Depende también de que los padres reconozcan los signos de alarma y lo lleven al pediatra y éste a Oncología.
¿Qué señales pueden encender las alarmas de los padres?
La complicación es que se confunden con patología banal: catarro, fiebre, tos, dolor abdominal o de cabeza, convulsiones, hematomas, diarrea, trastornos de la visión o cualquier bulto sospechoso.
¿A qué se debe que en Álava los casos de cáncer infantil aumentan un 3% cada año?
Es difícil decir que aumenta la incidencia porque no coincide con lo general. Se está recogiendo un aumento de la incidencia en el registro de tumores. Es posible que su aumento se deba a un crecimiento en el registro de gente de otros países, que apuntamos como si fuesen originales de nuestra zona.
La leucemia, los linfomas y los tumores cerebrales son los que más crecen, ¿por qué razón?
Sobre todo son las leucemias. De cada diez tumores, tres son leucemias. Y luego estarían los del sistema nervioso central. Al ser los más frecuentes, lógicamente son los que más posibilidades tienen de ser diagnosticables. Pero es difícil hablar de Álava de forma aislada, porque la epidemiología es más compleja.
¿Hay algún avance especial?
Desde que empezó a haber un aumento de la supervivencia en los años 80, la expectativa no ha dejado de crecer. Hay mejores tecnologías para la quimioterapia y radioterapia. Tenemos mejores técnicas diagnósticas en cuanto al origen molecular y mejores tratamientos de soporte para las complicaciones, como los antibióticos.
¿En cuánto ha avanzado la supervivencia en los últimos treinta años?
En los años 80 era de un 54% y ahora ronda el 77%. Prácticamente de cada cuatro niños, tres serán supervivientes cinco años después de haber sido diagnosticados, en los países desarrollados.
Recientes análisis sobre las placentas revelan que casi el 100% de ellas contenía tóxicos procedentes de la ingesta de productos agrícolas.
Esto es difícil decirlo con certeza. De momento no hay nada definido en cuanto a las causas ambientales transmitidas por vía materna responsables de los tumores en los niños.
¿Los menores de tres años siguen sin poder someterse a la radiación?
Deseablemente no. Cualquier radioterapia tiene efectos lesivos a largo plazo, sobre todo en estos primeros años de vida. Lo que se intenta ahora no es sólo curarlos, sino hacerlo mejor, que de adultos lleven una vida sana. El objetivo es mayores garantías de supervivencia y de salud. Antes, por ejemplo, al curar un linfoma había cardiopatías por el tratamiento y era necesario un transplante de corazón. El objetivo es que puedan estudiar, que se integren y que puedan tener hijos.
¿Hay consejos para la reducción de fatigas, sueño y vómitos?
Para los vómitos, los antieméticos y para reducir la sensación de fatiga, el soporte transfusional y la actividad física para disminuir la atrofia muscular.
¿El apoyo psicológico es habitual?
Cuando un niño tiene cáncer, enferma toda la familia, porque es un golpe tremendo. La mayoría de las unidades oncológicas cuenta con apoyo de psicólogo. Los padres son el soporte de los niños y éstos lo sienten todo a través de ellos. Todos tienen que estar preparados porque es una batalla larga, con muchas incógnitas y recaídas. Se pasa mucha angustia cada vez que hay un hito, como una cirugía o un nuevo tratamiento.
"Tres de cada cuatro menores afectados sobrevivirán en los países desarrollados"
"El apoyo psicológico es fundamental. Cuando un niño tiene cáncer, enferma toda la familia"
Gracias por su comentario
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