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existen "ojeadores" que siguen sus pasos cuando salen de las sucursales bancarias
Los ancianos se quejan reiteradamente de la ausencia de agentes en las calles y de su sensación de inseguridad
axier burdain - Miércoles, 28 de Julio de 2010 - Actualizado a las 04:17h
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En la capital alavesa se han registrado 14 robos a mayores que acababan de cobrar la pensión durante el último mes. (P.C.)
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Vitoria. Sus reflejos y su visión ya no son los que eran y se les hace más cuesta arriba detectar las malas intenciones de los amigos de lo ajeno. Los vitorianos que ya han franqueado la barrera de la jubilación se han convertido en uno de los blancos preferidos de timadores y delincuentes, tal y como constatan los últimos datos facilitados por el Departamento vasco de Interior, que da cuenta de una auténtica oleada de robos a beneficiarios de pensiones que acababan de cobrar su paga en efectivo.
La Ertzaintza ha sido la encargada de dar la voz de alarma para informar de un fenómeno preocupante y, al parecer, focalizado en Vitoria. Entre los meses de junio y julio los agentes de la Policía autonómica han tramitado 14 denuncias por hechos similares dentro de la ciudad y se da la circunstancia de que en la mayor parte de los robos denunciados las víctimas son personas de edad avanzada que acuden a la entidad bancaria solas. Tras abandonar las sucursales portando el dinero en metálico, son abordadas en el portal de casa, fuera de la vista de posibles testigos.
Según ha podido saber este diario, una de estas denunciantes fue una mujer mayor vecina de una céntrica calle de la ciudad que aunque habitualmente seguía las recomendaciones y acudía al banco acompañada, llevaba dos meses yendo sola a la sucursal para no molestar a sus familiares durante el verano. El pasado viernes, retiró 1.000 euros de su cuenta, la mayor cantidad que había sacado hasta entonces y regresó a casa. En el portal, un hombre extranjero le preguntó por una persona supuestamente vecina del edificio y se coló en el descansillo. La mujer le respondió que no conocía a nadie con ese hombre y montó en el ascensor. Cuando se dispuso a abrir la puerta de casa se dio cuenta de que le habían quitado los 1.000 euros.
Similar fue el caso de una mujer de 90 años también vecina del centro, que hace algunas semanas se topó con otros dos ciudadanos extranjeros al entrar en el ascensor. Uno de ellos se le adelantó y pulsó el botón del último piso. Cuando los tres llegaron a esta planta, el segundo le dijo que se había confundido y volvieron a bajar. Entre tanto, se les cayeron unos papeles al suelo y comenzaron a recogerlos con las lógicas limitaciones que ofrecía la cabina del elevador. Finalmente, la pareja de hombres salió a la calle y se cruzó con otro vecino que entraba en el inmueble. La animada vecina procedió a relatarle lo ocurrido con los dos extranjeros despistados cuando se dio cuenta de que le habían quitado todo el dinero que llevaba encima.
Los agentes que tramitaron estas denuncias explicaron a las víctimas que estos robos son obra de varios ladrones que actúan de forma coordinada. Dado que los mayores retiran el dinero en ventanilla, suelen apostarse cerca de esa zona y alertan por teléfono a sus socios, que les siguen y perpetran los robos ya en los portales. Por ello, están revisando las cintas de seguridad de varias sucursales del centro de Vitoria.
Algunos de los vecinos de la Virgen Blanca conocen bien su modus operandi, ya que afirman verles a diario sentados en los bancos de la plaza. Les llaman ojeadores y saben que están al acecho de sus víctimas, personas mayores que entran y salen de las sucursales que jalonan el enclave. Les ven venir desde lejos, a paso tranquilo, colocándose las gafas o incluso buscando la última página escrita de la libreta. El momento clave suele ser a principios de mes, cuando estas personas, poco amigas del empleo de tarjetas de crédito, acostumbran a retirar una considerable cantidad de dinero para administrarla durante 30 días.
Pero lo que hasta ahora era un goteo, ha pasado a mayores. La Ertzaintza ha constatado un incremento de estos delitos. Los ladrones abordan a sus víctimas distrayéndolas con preguntas o con cualquier otra excusa hasta que consiguen sustraerles el dinero. Para evitar convertirse en el blanco de los delincuentes, los responsables del Departamento vasco de Interior han publicado un listado de recomendaciones especialmente dirigidas al colectivo de la tercera edad.
calles inseguras Antonio González, presidente de la Asociación Provincial de Pensionistas, Jubilados y Viudas Las Cuatro Torres, es consciente de la situación de desamparo que viven muchos de los integrantes de su agrupación. Asegura que ésta no es la primera vez que oye hablar de robos a ancianos en las calles de Vitoria, aunque asegura que ninguno de sus afiliados ha informado haber sido víctima de estos hurtos. "Eso sí, me comentan bastante a menudo que se sienten inseguros al caminar por la ciudad. Me aseguran que ven muy pocos agentes de la Policía Local y de la Ertzaintza patrullando a pie, por lo que tienen una sensación de desprotección, sobre todo si acaban de sacar dinero del banco o si llevan algo de valor encima", asegura.
Reconoce González que este colectivo es también especialmente vulnerable a los timos. "En la asociación siempre les decimos que tengan cuidado, sobre todo con el tocomocho. Aunque en ese caso hay que admitir que el engañado cae en el timo precisamente por egoista, de manera que si a alguno le pasa no lo reconoce por verguenza", explica. Mediante esta antigua técnica, la Ertzaintza informó recientemente que un grupo de estafadores se hizo con más de 28.000 euros durante el pasado julio en Vitoria empleando billetes de la ONCE y de Lotería Nacional. Todas las víctimas de los engaños fueron mayores de 70 años.
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