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Recién aterrizada de Letonia con un nuevo metal sobre su cuello, el cuarto de su carrera deportiva pese a contar con sólo 20 años, la escolta vitoriana ha vuelto a dejar muy alto el pabellón. Lástima que no pueda desarrollar su talento en casa y en breve vuelva a emigrar a Ferrol.
o. san martín - Martes, 27 de Julio de 2010 - Actualizado a las 04:18h
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La jugadora alavesa posa con su medalla europea recién conquistada. (M.R.)
Vista:
Vitoria. Con unos promedios de 4,6 puntos, 2,2 rebotes y 1,3 asistencias en 16 minutos de media, ha gozado de un papel importante.
El domingo veía la plata con un sabor de boca amargo. ¿Hoy siente algo diferente?
Sí, yo creo que sí. Mirándolo fríamente y, según van pasando las horas, está muy bien lo que hemos conseguido. Siempre duele perder una final, pero todas estamos ahora muy satisfechas.
En el deporte se suele comentar que nadie se acuerda del subcampeón. ¿Cree que no siempre es así?
Sí. Nosotros, al menos, hemos llegado a la final, cosa de la que no pueden presumir la mayoría de los equipos que iniciaron el torneo. Al final, no pudo ser, pero lo intentamos al máximo y nos vamos con la cabeza alta.
¿En qué fue superior Rusia?
Fue una lástima, ya que tuvimos opciones hasta los últimos segundos. Fuimos a remolque casi todo el partido, en parte por el gran acierto de su línea exterior. Queríamos llegar al final del partido con un tanteador igualado y lo conseguimos. En el caso de que se nos hubieran ido a cinco o siete puntos, habría sido imposible.
Para quien no lo conozca, ¿el potencial ruso en baloncesto puede equipararse al de Brasil en fútbol?
Sí, sí... Si no es la mayor potencia del Viejo Continente, es una de las mayores. Tienen a muchas jugadoras en Estados Unidos y es muy difícil plantarles cara.
Para llegar a la final, debieron sudar sangre, ¿verdad?
Sí, por descontado. Superamos a Ucrania por un punto y al anfitrión, Letonia, por cuatro en semifinales. En este clase de campeonatos, a un partido te puede ganar cualquiera, ya que el nivel es alto y hay poca diferencia entre los equipos.
Por lo demás, ¿qué valoración hace del Europeo a nivel global?
Muy positiva. Ha venido mucha gente a los partidos y se notaba el ambiente de baloncesto, aunque nos hubiese gustado que fuera a nuestro favor (risas). Contra Letonia en semifinales, la pista estaba casi llena con 5.000 personas.
Es su cuarta medalla con España y apenas tiene 20 años. ¿Dónde se encuentra su techo?
Espero que vengan muchas más en el futuro. Estoy muy contenta con mi trayectoria. Se dice pronto, pero hay que estar ahí. Ojalá sea la Carlos Jiménez del equipo masculino, pero eso se irá viendo con el tiempo.
En comparación con los chicos, ¿se sienten un poco desplazadas?
Hombre... Siempre está bien que los medios reconozcan los éxitos del deporte femenino, ya que siempre suele hablarse sólo de los hombres. Las chicas también estamos dando el callo en las categorías inferiores y, quieras o no, nos llena de orgullo porque la mayoría de las veces no se nos tiene en cuenta.
A nivel personal, cuajó su mejor actuación en el partido decisivo. ¿También contenta en este sentido?
Sí, sí... La verdad es que no podía pedir mucho más. El rol que tienes con la selección no es el mismo que el de tu equipo y entonces intentas hacer lo que pide el entrenador para ser útil, dar lo mejor de una misma y que el equipo pueda alcanzar la gran final. En cuartos y semifinales no anoté puntos. Si no lo hice, no fue porque no quisiera, sino porque estaba centrada en otras labores oscuras como defender, rebotear... Los puntos no lo son todo en baloncesto, aunque en la final sí estuve más acertada.
¿Dónde tiene más margen de mejora en el futuro?
Lo que más me falta por pulir es el tiro exterior. Eso sólo se consigue con trabajo, sacrificio y práctica.
Tras este éxito, ¿cuáles son sus planes a corto plazo?
De momento, voy a seguir un año más en Ferrol porque quiero acabar la carrera y tengo prioridades. Quiero acabar los estudios -hace podología- y luego ya veré. Llevo como puedo estar tanto tiempo fuera de casa, aunque ya llevo varios años y me voy adaptando.
La pena es que no hubiese en Vitoria un conjunto de élite, ¿verdad?
Claro. Aquí hay mucho Baskonia, pero luego... Es una pena.
¿Quién es su espejo en el baloncesto femenino?
Hay muchas jugadores que me gustan como Marta Fernández o Alba Torrens. ¿Amaya Valdemoro? No, la verdad es que no me gusta mucho. Prefiero a las otras.
Gracias por su comentario
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