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más de 115 niños en Euskadi

Cambio de aires lejos de Chernóbil

La Diputación Foral de Álava celebró ayer una recepción de bienvenida para los más de 115 niños de Chernóbil que pasarán dos meses durante este verano en Euskadi con familias de acogida. Es la vigésima edición de este programa humanitario.

Estíbaliz Pérez

- Martes, 20 de Julio de 2010 - Actualizado a las 04:17h

Xabier Agirre posando con los niños de Chernóbil.

Xabier Agirre posando con los niños de Chernóbil. (A.L.)

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Han pasado ya 24 años desde que sucediera el accidente nuclear más grave de la historia. El 26 de abril de 1986 explotaba un reactor en la ciudad de Chernóbil. Aquello causó la muerte en el acto de 31 personas y generó una alarma internacional al detectarse radiactividad en diversos países de Europa septentrional y central. Han pasado ya varias décadas, pero los índices de radioactividad en las zonas afectadas por el siniestro y los efectos a largo plazo sobre la salud de los vecinos de las zonas de riesgo preocupan a la sociedad en general, y a Euskadi en particular. Cada año, muchas familias vascas acogen en sus casas a niños provenientes de pueblos y ciudades afectadas por el accidente de Chernóbil para que, por unos meses, disfruten del aire limpio de la Comunidad Autónoma Vasca y disfruten de un verano diferente con sus familias de acogida, que se desviven para que los niños disfruten junto a ellos como uno más y se olviden por un tiempo de la realidad que viven en sus lugares de origen.

Vitaliy Avaramenko tiene ocho años. Nació en un pequeño pueblecito cerca de la ciudad de Chernóbil, afectado por la contaminación radiactiva, donde vive junto a su familia. Cada año espera impaciente la llegada del verano porque sabe que en Vitoria le espera su familia de acogida con los brazos abiertos. Por tercer año consecutivo, el pequeño, de intensos ojos verdes pasa el verano en la capital alavesa junto a los que son su padre y su madre por unos meses. La familia de acogida de Vitaliy decidió en 2007, a raíz de la pérdida de su única hija por un accidente de coche, que podían ayudar y hacer feliz a un niño en sus vacaciones. Sin embargo, tras tres años acogiendo al pequeño en su casa, se han dado cuenta de que es Vitaliy quien les hace felices a ellos: "Es recíproco, una experiencia maravillosa, le hemos cogido mucho cariño", asegura el padre de acogida del niño, que aunque asegura que el pequeño habla por los codos, ante los micrófonos y desconocidos, se muestra más tímido. "Me lo paso muy bien aquí de vacaciones. Lo que más me gusta hacer es ir a la piscina y a la playa", cuenta el pequeño. La mayoría de los que pasan los veranos en Vitoria, no se lo piensan dos veces cuando se les pregunta qué es lo que más les gusta hacer cuando vienen aquí. Todos coinciden en que les encanta ir a la playa. Aunque la capital vasca no tiene mar, los padres de acogida se los llevan siempre que pueden a la costa, porque "es donde más disfrutan", según una vitoriana que acoge en su casa cada año a un pequeño de Ucrania.

Sergei Pirkyn, de 15 años, viaja a la capital alavesa por quinto año consecutivo.Reconoce que la gente dice que es raro porque prefiere las consolas. "Dicen que me paso el día jugando a la Play", confiesa el chico, que lamenta que no podrá volver dentro de dos años ya que al cumplir 17 años ya no pueden participar en el programa de acogida. "Nos va a dar mucha pena, porque cuando se marchan cada verano, aunque es muy triste, sabemos que el año que viene están otra vez aquí", lamentaba una mujer que desde hace seis años acoge una niña ucraniana.

A pesar de que todos aseguran que se lo pasan muy bien en Vitoria y que cada año arden en deseos de volver, también echan de menos a sus familas y amigos en sus pueblos y ciudades de origen. Anna Kochenco tiene 13 años y lleva viniendo a Euskadi seis años. Ella vive en Bilbao con su familia de acogida y cuenta que aunque le encanta ir a la playa y participar en las actividades que hacen aquí, hay veces que quiere volver a su casa: "Echo mucho de menos a mi familia", confesaba la joven.

Recibiento en Diputación Ayer la Diputación Foral de Álava celebró una emotiva recepción a los niños de Chernóbil. Los pequeños quisieron hacer un regalo al diputado general, Xabier Agirre. Se lo entregó una pequeña vestida con el traje regional de su país de origen. El obsequio, un dibujo enmarcado, emocionó al máximo responsable del Ejecutivo foral, que deseó una feliz estancia a los más de 115 niños que pasan el verano en Euskadi, desde hace ya 20 años. "Estamos decididos a continuar con estos programas", aseguró Agirre.

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