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el concejal dice que no se pidieron pulseras porque no hubo el dispositivo de otros años
El edil cae en la contradicción al explicar que se destinaron dos entradas a labores puntuales que requerían de brazaletes
jaione sanz - Martes, 20 de Julio de 2010 - Actualizado a las 04:17h
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ARF10
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Vitoria. El concejal de Seguridad Ciudadana, José Manuel Bully, tuvo que quitarse la americana, beber agua y respirar muy hondo cuando el debate sobre las famosas pulseras desaparecidas del Azkena Rock Festival acababa de comenzar en la Comisión de Intervención Social. Se estaba mareando, pero pronto recuperó el pulso para esclarecer la polémica suscitada a raíz de las pulseras destinadas a la Policía para la vigilancia del recinto y defender con uñas y dientes el informe remitido por el comisario jefe, José Antonio Vicho. El edil sostuvo que este año la dirección del Departamento que lidera "no solicitó ningún pase" porque el plan de autoprotección que presentó el ARF hacía innecesario el dispositivo especial en el interior del espacio al ser "el más completo, detallado y exhaustivo de las últimas ediciones". Entonces, ¿por qué llegaron 30 pulseras a Seguridad Ciudadana? Según dijo, fueron entregados motu proprio por la organización del festival al subcomisario de Tráfico y al suboficial de Protección de Autoridades en una reunión celebrada en Mendizabala la mañana del 24 de junio para que se repartieran entre la plantilla para su disfrute personal.
La afirmación choca de lleno con la versión de los sindicatos, que siempre han afirmado que los pases eran herramientas de trabajo, así como de los dos policías de paisano que el pasado 26 de junio acudieron a Mendizabala para trabajar y se encontraron con la negativa de los encargados de control de dejarles pasar -hasta que fueron identificados- porque las pulseras que llevaban habían sido estiradas. Sólo tenían dos para los distintos compañeros de turnos, un hecho que sorprendió a los organizadores porque, según se les comentó en ese momento a los guardias afectados, los 30 brazaletes habían sido enviados a Agirrelanda para que todos los agentes que acudiesen al ARF contasen con su propia entrada y no hubiese problemas.
Bully trató de ponerle un calzador a esta pata coja de su argumentación. Según relató de acuerdo con el informe de Vicho, parte de los pases se entregaron a otras unidades del Departamento -como Bomberos y escoltas- y, a fin de poder ejercer una labor preventiva ordinaria, "se destinaron dos pases para los turnos operativos, en la creencia de que los pases eran intercambiables puesto que se trataba de un modelo diferente al utilizado en ediciones anteriores, si bien al tomar la decisión se desconocía el número de pases que se iban a facilitar". La explicación dejó, no obstante, dos incógnitas en el aire. Primera: ¿por qué entonces no se solicitaron varias pulseras desde el principio si se iba a ejercer esa labor policial preventiva, a pesar de que no hubiera un dispositivo especial, y si convenía que los escoltas tuvieran pase para evitar problemas? Segunda: ¿por qué la Jefatura del Servicio y la Dirección del Departamento de Seguridad Ciudadana pensaban que en esta edición del festival los brazaletes de los asistentes sí serían intercambiables?
El concejal socialista reconoció que la determinación de reservar sólo dos pases creó "una situación cuando menos incómoda a los agentes que tuvieron que dar explicaciones e identificarse como policías ante la organización". No obstante, matizó que si éstos hubieran llamado a Agirrelanda habrían descubierto que se guardaban pulseras en el despacho de Vicho "por si fueran precisas para cualquier urgencia, imprevisto o necesidad". "De haber tenido conocimiento de la incidencia, se hubiera solventado esa misma tarde, pero no se dio traslado adecuadamente de la comunicación de este problema al comisario. Nadie levantó el teléfono", recriminó un enojado Bully.
"profesionalidad" Y punto. De esta forma, el concejal dio por solventada la polémica, reducida a su juicio a "un hecho menor". No obstante, quiso terminar su discurso subrayando que la Dirección de Seguridad Ciudadana y la Jefatura del Servicio lamentan que "el buen nombre y la profesionalidad de la Policía se vean puestos en tela de juicio por situaciones ajenas a las funciones del Departamento" y, al mismo tiempo, mostró su preocupación "por la aparición de informaciones que empañan el buen servicio" del cuerpo. Informaciones, por cierto, que fueron desveladas por DIARIO DE NOTICIAS DE ÁLAVA.
¿Quedaron conformes los grupos de la oposición con la explicación? El concejal de EA sí, si bien puntualizó que fue Bully el que "alimentó el desconcierto" desde el principio al ser él mismo quien calificó de bochornoso lo sucedido antes de pedir el informe a Vicho. La concejala Saioa Castañeda, de EB -grupo que había pedido la comparecencia del edil socialista-, se quedó con la duda de si realmente Bully sabía "lo que estaba pasando". La edil del PNV Ainhoa Etxebarria consideró que "sólo se ha constatado que existe un descontrol de medios" dentro de la Policía Local. Y la concejala del PP Marian Castellanos se preguntó por qué esos 30 pases, si eran de cortesía, no fueron finalmente repartidos en su totalidad. Esos interrogantes no tuvieron respuesta en el segundo turno del máximo responsable político de Seguridad Ciudadana.
Lejos de ponerse el broche a la polémica, todo hace indicar que la comparecencia de ayer de Bully dará lugar a un nuevo round de reacciones por parte de los sindicatos que representan a la plantilla de la Policía Local de Vitoria.
Gracias por su comentario
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