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Los toros de Eduardo Miura protagonizan
una rápida carrera en las atestadas calles de Pamplona. Al final sólo hubo que lamentar un
herido por asta.
Ibai Fernández
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HUBIERA sido el clásico encierro de la voluminosa ganadería de Lora del Río de no ser por Cachero, despistado y peligroso en el último tramo del recorrido y responsable de la única herida por asta en la carrera de ayer. La de Juan Pedro Lecuona, pamplonés de 37 años, empitonado en la llegada al callejón cuando intentaba llevar al coso al último de los astados de Eduardo Miura. El burel, colorado bragado de 655 kilos, puso la emoción y el peligro en una carrera llena de caídas, golpes y pisotones, pero en la que el hierro sevillano no se quiso ensañar.
Cuatro traslados a hospitales, tres por traumatismos varios y uno por herida de asta fue el resultado de una carrera rápida y directa que nada tuvo que ver con la particular sangría que se montó Ermitaño en la última visita de la miurada, que esta vez fue coherente con la fama merecidamente labrada en las calles de Pamplona. La miurada fue noble y apenas mostró interés ante el cúmulo de empujones y caídas que se sucedieron durante todo el recorrido, masificado como siempre que llega el domingo, aunque quizá algo menos que en la víspera. Fueron tres minutos y dos segundos de carrera, y se hubieran quedado en poco más de dos si Cachero no se llega a despistar en el tramo final.
La manada salió como un rayo Santo Domingo arriba, con los cabestros tirando del grupo y los astados escondidos en la parte de atrás. Juntos cruzaron el Ayuntamiento y Mercaderes, hasta que la miurada se estampó contra el mural de los primeros metros de la calle Estafeta rompiendo la carrera en dos. Por delante Cachero, Lengueto y Manchadito siguiendo el paso que marcaban los cabestros, y Papalito, Despencero y Avión por detrás, dando paso a algunas de las carreras más vistosas de los cinco primeros encierros de este año.
Tensión en telefónica Entonces llegó el primer tropezón de Cachero, y con él los momentos más intensos de la mañana. El morlaco, el más pesado de la feria, había pasado desapercibido durante toda la carrera hasta que se topó con un mozo a la altura de la calle Tejería. Allí cayó por primera vez, y soltó un tremendo varetazo en la cara de otro joven al que se encontró al levantar, que quedó aturdido y fuera de la carrera. El burel volvió a tropezar poco después, ya en el tramo de Telefónica, dando tiempo a llegar a sus tres hermanos rezagados, que salieron de la Estafeta arrollando a varios mozos, que libraron el trance con algún pisotón como única secuela. Uno tras otro fueron entrando en la plaza siguiendo la estela de los cabestros, el primero de los cuales golpeó con el morro primero y las patas después a un despistado que intentó levantarse al paso de la manada, pero que acabó tirado en el coso semiconsciente.
Todavía faltaba Cachero, que superado por todos sus hermanos se había quedado sólo en Telefónica sin ganas de enfilar el callejón. Amagó entonces con varios derrotes. Primero a un mozo al que rozó con el pitón derecho, pero al que no llegó a embestir. Algo que sí ocurrió con Lecuona, que acabó empotrado contra el tablado cerca del callejón y con una cornada de 20 centímetros en el muslo izquierdo que podría haber sido más grave si toro colorado no llega a patinar. Ahí sí, Cachero tuvo suficiente, y sin mayor saña enfiló al trote los últimos metros camino de la plaza en busca de sus hermanos, que descansaban ya en toriles. Todavía tuvo tiempo para hacerse el remolón dentro de la monumental, donde la buena labor de los dobladores evitó males mayores entre la multitud que había acudido al coso pamplonés a poner punto final a una larga noche festivo.
3"02
· La carrera. Tres minutos y dos segundo duró el quinto encierro de estos Sanfermines.
· 30 participaciones. Con la de ayer, son 30 las veces que el hierro de Lora del Río corre por las calles de Pamplona. En ocho ocasiones ha dejado heridos por asta, la más dramática el año pasado, con cinco corredores corneados, dos de ellos muy graves.
· Cuatro traslados a hospitales. La carrera de ayer dejó un herido por asta de toro, Juan Pedro Lecuona. Tres mozos más tuvieron que ser trasladados a los centros hospitalarios por diversas contusiones: Una fractura de tobillo en Santo Domingo; una contusión dorso lumbar en Telefónica y otra contusión, ésta en el hombro izquierdo, también en telefónica.
· 655 kilos. El miura Cachero, con 655 kilos, es el burel de mayor peso de toda la feria.
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