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Las rebajas estivales han arrancado como no se recuerda en muchos años. La necesidad de atraer clientes ha hecho que incluso los pequeños comercios hayan decidido plantarle cara a la crisis con descuentos que superan el 50% .
Elena Arteagoitia
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La propietaria de Boutique Chicas, María Samperio. (A. Larretxi/J. Fontaneda)
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las rebajas de verano han arrancado esta semana con descuentos más agresivos que nunca. Un paseo por los principales escaparates de la capital alavesa basta para que uno se dé cuenta de que los comercios han decidido tirar la casa por la ventana para tratar de recuperarse de una temporada nefasta. El arranque de la campaña estival viene marcada por las medidas anticrisis del gabinete de Zapatero y por la subida del IVA, por lo que todos los comercios intentan agudizar su ingenio para estimular sus ventas.
En Vitoria no resulta extraño encontrar llamativos carteles con rebajas de entre un 50% y un 70%. Lejos quedan los tímidos descuentos iniciales con los que los empresarios intentaban ganarse a sus clientes. "Ahora los ciudadanos buscan directamente el ofertón, si no es así, no entran en la tienda", asegura Nuria Garzón, encargada de Platinium, un establecimiento dedicado a la venta de complementos y que está ubicada en la Avenida de Gasteiz.
Las malas condiciones climatológicas de junio han acabado por aguar las ya mermadas expectativas de venta que existían en el sector, muy castigado por la crisis económica. "No se ha vendido todo lo que se esperaba y nos vemos obligados a deshacernos del stock", explica Nuria. Es el momento de las gangas, que a diferencia del mercado inmobiliario, en el comercio sí existen. Al menos así lo aseguran los que se dedican al negocio. "Puedes encontrar productos realmente baratos; de hecho, la gente se está llevando cosas para regalarlas en Navidad", añade la encargada.
Los comerciantes afrontan con optimismo el periodo que arranca ahora, y que se prolongará, en la mayoría de los casos, hasta finales del próximo mes de agosto. Para muchos, de lo que ocurra durante las próximas semanas depende incluso su futuro. Para Saleta Marañón, por ejemplo, éste será un año decisivo. Esta joven empresaria ha apostado fuerte el mes de julio, con promociones verdaderamente potentes para tratarse de un pequeño comercio. Su objetivo es cerrar en agosto Suite, la tienda que regenta en la calle Independencia, para someterla a una profunda reforma y retomar la actividad en septiembre con un aire renovado. Para esta nueva etapa ha creado incluso su propio lema: Suite se está haciendo mujercita y se va a poner más guapa. "La tienda necesita modernizarse y yo misma necesito una motivación", asegura Saleta, de 36 años, que hace nueve decidió abandonar el mundo de la hostelería para iniciar su propio proyecto.
A lo largo de este tiempo ha sido testigo de momentos mejores y peores para el comercio alavés. "Pero nunca había vivido algo así", asegura. De hecho, es la primera vez que en la primera semana de rebajas cuelga carteles en sus escaparates de hasta un 50% de descuento, pero es una situación excepcional que requiere también de decisiones excepcionales.
La crisis conlleva a que haya menos afluencia de gente en las tiendas, pero además han cambiado radicalmente los hábitos de compra de los clientes. "Con los 200 euros que se gastaba antes una mujer en un vestido, ahora prefiere comprarse cuatro o cinco prendas", asegura María Samperio, propietaria de Boutique Chicas, en la calle Gorbea. Ella y su hijo Rubén, que regentan también una segunda tienda en la Avenida de Gasteiz, son otro ejemplo de tenacidad y de saber hacer en un negocio cada vez más castigado por la competencia que ejercen las grandes superficies. "Está claro que no vamos a volver a tiempos pasados, ahora se trabaja más que antes y se gana menos, y esto va a seguir así mucho tiempo", afirma María, que vio nacer la tienda hace ya 35 años. No en vano, se enorgullece al recordar que es una de las pocas tiendas de moda que quedan en Vitoria de aquella época. Pese a los malos tiempos que corren, tienen cuatro empleados, por lo que todos sus esfuerzos están puestos en tratar de conservar estos puestos de trabajo. "Nuestro objetivo ahora es que el sueldo llegue a casa, no esperamos nada más".
Por eso, y en consonancia con la tendencia establecida, ellos también han decidido plantarle cara a la crisis con descuentos superiores a los ofrecidos en campañas anteriores: un 30%, frente al 20% con el que arrancaron el verano pasado. A parte, los comerciantes de la zona organizan distintas actividades, como sorteos, para tratar de fomentar el comercio en sus calles. Todo vale con tal de superar este difícil bache. "Estamos muy unidos todos porque El Boulevard nos hizo mucho daño, y el mercadillo que han puesto ahora en Lakua los miércoles también", explica María. "Me da mucha pena, porque al final somos nosotros los que generamos puestos de trabajo", añade.
pequeño comercio
Un trato diferente
Pero si hay algo en lo que coinciden los propietarios de los pequeños comercios de la ciudad es que todos ellos poseen un poderoso recurso del que carecen normalmente los centros comerciales y las grandes franquicias, como es el trato personal. "Lo que nos diferencia es la amabilidad. Si vendemos un vestido de boda, la semana siguiente nos vienen enseñando la foto de la ceremonia, y eso realmente nos gusta", asegura la propietaria de este establecimiento de la calle Gorbea.
Saleta también coincide en este punto y asegura que a día de hoy, y aunque parezca mentira, todavía hay gente que no se sabe comprar un cinturón en Zara. "La gente quiere que le atiendas y te pide consejo", afirma. Sin embargo, su amiga Isabel Hernández, encargada The Body Shop, asegura que su tienda es una excepción en este aspecto. Pese a tratarse de una franquicia, ha conseguido en estos últimos siete años conocer por su nombre a buena parte de las clientes que se acercan a comprar productos de belleza. "Es un trato muy familiar, pero para eso te tiene que gustar el contacto con la gente, y a mí me encanta".
El de Isabel es uno de los pocos establecimientos que se ha visto beneficiado por los nuevos hábitos de compra que ha marcado la crisis. "Las señoras que antes se iban a una perfumería a comprarse una crema de Channel, ahora vienen aquí". Sin embargo, nota también una menor afluencia de gente. Para evitar que los vitorianos se queden en sus casas, además de los atractivos descuentos, la tienda ha decidido que la campaña de rebajas no se vea afectada por la subida del IVA. "Vamos a asumir nosotros esa diferencia". La decisión, de hecho, ha sido adoptada por la mayor parte de los establecimientos de la capital alavesa, que temen que este nuevo incremento del 16 al 18% retraiga las ventas.
Quien más o quien menos trata de buscar sus trucos para que sus cajas se vean afectadas lo menos posible por este mal momento. En todo el Estado alrededor de 100.000 pequeños y medianos comercios de los sectores de moda y complementos, equipamiento del hogar y decoración afrontan una campaña con la previsión de facturar unos 3.600 millones de euros, lo que supone una caída del 10% respecto al año pasado y una vuelta a los niveles de 2007. Está claro que el periodo de rebajas estivales de este verano supone un gran reto para el sector. Habrá que esperar a septiembre para hacer balance.
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