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Este rotativo dice hoy adiós hasta después del verano a esta cita semanal con personajes clave de la actualidad vitoriana. Y lo hace intentado dar otro punto de vista, menos formal y más ácido, de los asuntos de ciudad. Kini, el coordinador del TMEO, es la voz más (in)adecuada
Domingo, 27 de Junio de 2010 - Actualizado a las 12:16h
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El dibujante y coordinador del fanzine TMEO, en la sede de la revista situada en la calle Herrería de la capital alavesa. (Jaizki Fontaneda)
Vista:
vitoria. El día a día de la Casa Consistorial abre muchos
debates en las habituales tertulias de café en Vitoria. La falta de financiación
del centro internacional de congresos, el coste del soterramiento, el tranvía de
Abetxuko, el Plan de Movilidad Sostenible, la insistente crisis económica... Sin
embargo, muchos de esos temas a menudo sólo suenan de pasada a los ciudadanos.
Kini es uno de ellos. Este dibujante de cómics opina que a muchos vecinos les
importan, más que los grandes proyectos, las cuestiones menos estratégicas pero
más prácticas. "Las baldosas que están mal en mi calle, la parada que han
cambiado del autobús, que en el Casco Viejo falta luz, los problemas de
limpieza...". Kini, en cualquier caso, está acostumbrado a seguir la actualidad.
La revista de humor TMEO lleva 23 años dando una vuelta o dos, o tres a
cuestiones como el sexo, la iglesia o la política. "Y, pese al paso del tiempo,
tampoco hemos cambiado tanto", apunta. Desde la cueva en la que se edita TMEO,
un bajo en la calle Herrería de Vitoria, el coordinador del fanzine ofrece otro
punto de vista de la actualidad gasteiztarra. El TMEO lleva 23 años saliendo a
la calle. ¿Qué recuerda cuando echa la vista hacia atrás? El germen de esta
revista era un grupo de gente de Pamplona conectado con Vitoria. La sede, de
hecho, siempre ha sido ésta, en la calle Herrería. Éramos una agrupación de
aficionados al cómic que buscaban una plataforma para publicar, haciéndola
extensible a quien se quiera sumar. Y es curioso, porque han pasado 23 años y el
planteamiento sigue siendo el mismo. Apenas ha cambiado el papel y el número de
páginas, pero por lo demás... Este nacimiento, como un grupo de gente que ha
creado su propio medio, explica la falta de límites del TMEO. Claro. Podíamos
publicar lo que nos daba la gana, que para eso lo hacíamos nosotros. ¿Cuáles son
sus temas clave? Hay tres temas básicos que son el sexo, la religión y la
política. Se trata de tres cuestiones que, a la mínima que te pasas, generan
polémica. Y como nosotros nos pasamos bastante a menudo... Analicemos uno a uno
estos tres temas. El sexo, una cuestión tabú, siempre está en sus páginas.
Siempre. ¿Han logrado vencer el mito de la falta de sexo en Euskadi? No lo sé.
Los grandes tabús siempre se mantienen, porque ya parecen un producto típico del
país. Yo espero que las nuevas generaciones tengan el tema del sexo más asumido.
Confío mucho en la gente joven para que trate esta cuestión de forma más
natural. Bueno, en la gente joven, en la mediana y en la tercera edad. Tenemos
que derribar el mito del sexo. Segundo tema: la Iglesia. Ahora tienen escándalos
para números y números de la revista. Efectivamente. Es un filón de una
desfachatez impresionante. Nos lo están poniendo en bandeja, algo que también
tiene un problema: que nos invita a entrar a saco, con el cuchillo entre los
dientes. Y no queremos hacer sangre simplemente por hacerla. No nos queremos
quedar en la superficie, en el mero pedo-teta-culo-pis. ¿La política también les
facilita el trabajo? ¿Han testado cómo reciben los políticos sus historietas?
Hay de todo. Desde no dirigirte la palabra a vetarte. ¿A los políticos les falta
sentido del humor? A todo el mundo. No sólo a los políticos, que bastante tienen
con su mediocridad... Siempre hay un toma y daca, cada uno desde su parapeto.
Dicen que eso es una forma de ser muy vitoriana... Sí, sí, sí. Ese debate
constante es muy propio de la política, pero en Vitoria quizá trasciende a los
políticos y llega a los ciudadanos. Tranvía sí o no, que si donde pongo el
monumento de la Plaza de la Virgen Blanca... Cualquier iniciativa, no sé por qué
extraña razón, genera controversia. Igual es la reminiscencia de aquella forma
de ser del Vitoriano de Toda la Vida (VTV). Hace una semana fue el debate sobre
el estado de la ciudad. ¿Lo siguió? ¿Cree que hay ciudadanos pendientes de esas
discusiones? Bueno... Hay gente para todo (risas). En mi caso, sé que se celebró
y lo seguí muy poco. Me pareció que podías mirar el recorte de prensa de hace un
año y sería exactamente lo mismo que en éste. Uno diciendo qué bien lo he hecho
y otro diciendo qué mal. Pese a estar radicados en Vitoria, quizá se echan en
falta más temas locales en el TMEO. ¿No ven razones para ironizar con la
actualidad gasteiztarra? Sí. De hecho, hay muchas historietas inspiradas en
Vitoria y cogidas al vuelo en conversaciones de bares de la ciudad. ¿Y qué
problemas ha descubierto que afectan a los vitorianos, a través de esa forma de
poner la oreja? Creo que ahora, y siempre, a la gente le preocupan los problemas
de su día a día. Más que el centro ése... ¿Se refiere al centro internacional de
congresos, exposiciones y de las artes escénicas? Sí, más que eso, creo que les
preocupan las baldosas que llevan rotas diez mil años, las farolas que no
alumbran, la limpieza, el ruido... La gente se centra en lo que se encuentra al
salir de su casa. ¿La crisis no preocupa? Buff. Muchos de los autores del TMEO
estamos ya hartos. Incluso intentamos olvidarnos de la crisis, pero la realidad
es muy cabezona (de hecho, es el tema de portada del último número del TMEO, que
titula ¡Esto hace aguas!). Tan cabezona que llegamos a pensar que, a estas
alturas, podíamos haber superado la crisis... Sí, sí, sí. Parece que nunca hemos
estado peor que ahora, pero vete a saber lo que nos quedará. En mi caso, la
crisis me ha llegado a acojonar. Vienen tan mal dadas que parece que me llega
desde cualquier segmento afectado. Pese a que ha mostrado sus dudas en torno a
los grandes proyectos de la ciudad, de todos ellos, ¿cuál cree que es el que más
importa a los ciudadanos? Está claro que el soterramiento va a cambiar Vitoria,
que el auditorio es un proyecto importante... Pero la gente se despista entre
tanta discusión política. Hasta el punto de que los vecinos piensan "Bueno, lo
que tenga que ser, será". Seguro, de todas formas, que más de uno piensa que hay
proyectos que no son tan prioritarios, pero a ver quién tiene narices para
decirlo. ¿Se ve acudiendo al centro internacional? No (categórico). Igual es que
tengo un prejuicio tonto, pero creo que es un ambiente en el que no me veo. Se
habla mucho de la acústica, pero no sé si eso será una razón para llenar una
sala cuando, hasta ahora, con los eventos no se completaba el aforo del Teatro
Principal... Igual con esto estoy cayendo en el vitorianismo del que hablábamos
antes. En cualquier caso, me gusta la música, pero a mi aire. Tampoco soy muy de
conciertos. ¿No acude al Azkena Rock Festival? Soy un caso aparte. No soy muy
festivalero. Y eso que ahora la mitad del TMEO está en Mendizabala. Entonces,
¿qué citas culturales le convencen de la ciudad? Creo que la ciudad tiene
demasiado jerarquizada la oferta. Ahora toca rock, luego jazz, después teatro,
la magia... Y me pueden gustar esas propuestas, pero se limitan a unas fechas.
¿Y qué pasa durante el resto del año? Quizá todo está muy institucionalizado, y
sólo hay unos pocos fracontiradores de la iniciativa privada, como podemos ser
nosotros con el cómic, que hagan algo que se sale de lo normal.
Gracias por su comentario
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