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Pedro miguel etxenike catedrático de física y presidente del DIPC y de Jakiunde

"Una educación buena es muy cara, pero es aún mucho más caro no estar dispuesto a asumirlo"

Es el gran científico e investigador vasco, reconocido internacionalmente. Catedrático de Física de la Materia Condensada en la UPV-EHU, es presidente del Donostia Internacional Physics Center (DIPC), presidente del CIC Nanogune, presidente de Jakiunde y vicepresidente de Innobasque.

Domingo, 30 de Mayo de 2010 - Actualizado a las 09:17h

Pedro Miguel Etxenike, de espaldas a la pizarra que preside su despacho en el Donostia International Physics Center (DIP), que está a punto de cumplir once años.

Pedro Miguel Etxenike, de espaldas a la pizarra que preside su despacho en el Donostia International Physics Center (DIP), que está a punto de cumplir once años. (Foto: Rubén Plaza)

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enrique santarén

Donostia. A caballo entre tanta tarea y proyectos, en los que reparte pasión a partes iguales, Pedro Miguel Etxenike hace un mínimo alto en el camino para clamar por la socialización de la ciencia y reivindicar la labor que se hace en Euskadi en investigación e innovación, pero sin caer en la autocomplacencia. No hay recetas, sino apuestas: sembrar, atraer, retener y cuidar. Es decir, educación, formación e inversión a largo plazo y continuidad.

¿Persiste la fuga de cerebros?

A veces hay un error en la definición. Fuga de cerebros no es que gente nuestra vaya a los centros internacionales, porque eso se hace en todo el mundo. Fuga es que gran parte de los que se vayan no tengan oportunidad de volver. Sólo se puede aprender a hacer bien ciencia aprendiéndola junto a los que la hacen bien. Por eso hay que atraer a los buenos aquí y sacar a los nuestros, para que no nos enamoremos de nuestras propias ideas, que esto es peligroso en ciencia. Una de las frases que más me ha gustado en la historia la leí en un libro, Es necesaria la Ciencia, de Max F. Perux, Premio Nobel por descubrir la estructura de la hemoglobina, que cuenta que su excesiva especialización le había impedido aprender otras formas de aprender. Yo insisto en que nuestra gente tiene que ir a otros sitios. Ahora bien, la política científica consiste en sembrar, pero también en atraer, en retener y en cuidar y en crear oportunidades en abundancia en lo personal y en lo profesional a estos jóvenes creativos. Y es cierto que todavía no podemos competir en las condiciones ni personales ni profesionales de muchos centros de vanguardia. Pero sí con la mayoría de los centros. Por ejemplo, Nanogune, en su diseño y en su presupuesto es comparable a los grandes centros del Departamento de Estado del Departamento de Energía norteamericano. Ahora bien, no es comparable a Harvard. Sólo la sala blanca de Harvard cuesta más que todo Nanogune.

¿En qué nivel está el polo de investigación en Euskadi?

Es muy difícil de decir. Para mí lo importante son las tendencias. Nosotros estamos infinitamente mejor gracias al autogobierno vasco, gracias al Estatuto, que pese a la loapización que sufrió y que no ha sido corregida, ha permitido un salto tremendo en la ciencia y la tecnología. Específicamente a través de los centros tecnológicos, los TICs. La UPV ha ido un poco más retrasada pero está incorporándose. Esto se aplica a la totalidad de la UPV. Su desarrollo es heterogéneo y en todo caso es el gran centro de creación de conocimiento de nuestra comunidad.

Ibarretxe quiso hacer de Euskadi "el" referente europeo en innovación. ¿Estamos en ese camino?

Creo que es bueno fijar objetivos ambiciosos, porque un país que no cree en sí mismo no hará nada que merezca la pena. Juan José Ibarretxe y Pedro Luis Uriarte han hecho una labor excepcional en la concienciación social y en la comunicación de que la innovación es pieza decisiva en el desarrollo económico. Ahora bien, los datos de Harvard nos indican lo tremendo del desafío. Y hay que ser realistas. Lo relevante es que, en casi todo, lo importante es el sistema educativo. Y en la innovación, primero necesitamos creer lo que decimos, poner medios adecuados y estructuras institucionales que lo posibiliten, y ahora tenemos un trabajo muy importante por delante.

¿Es la línea el sistema educativo?

Tenemos que darnos cuenta de que una educación buena es muy cara y hay que estar dispuestos a asumirlo. Pero es mucho más caro no hacerlo. Es el desafío que tenemos para empezar. Luego, el problema de la innovación no es sólo ciencia y tecnología, va más allá, hay innovación social, empresarial, innovaciones de procedimientos, etc. y exige una cultura que valore el riesgo, que no castigue al que se arriesga y le sale mal. Es un proceso a muy largo plazo y que no se cambia sólo desde los centros de poder. Bill Gates le dijo al director del centro de computación de Cambridge, que ha financiado él, una frase muy bonita: "si aciertas en todos tus proyectos, has fracasado". Riesgo, pero un riesgo racional, no la locura del ignorante.

Pero han llegado los recortes.

Cuando hay una época de crisis, la innovación siempre es un blanco tentador. Y yo creo que la innovación, la investigación y la cultura ahora no pueden hacer nada por la crisis actual, pero sí valores de la ciencia y la tecnología pueden servir para colocarnos en mejores condiciones en la salida de la crisis. Y un valor esencial de la ciencia y la tecnología es el largo plazo. La ciencia es progreso, largo plazo, continuidad en las políticas. Y ahora estamos incluso dispuestos a aceptar que se inviertan cantidades ingentes de dinero en ayudar a quienes nos han metido en este lío, que no es un problema técnico, es de ética y de otras cosas como ahora sabemos y antes sospechábamos, pero es absurdo emplear cantidades ingentes de dinero en eso y no en garantizar el largo plazo, en formación, en ciencia, en tecnología y en innovación. Hay otros valores de la ciencia que ayudan a salir de la crisis también: el optimismo, una comprensión racional de la complejidad frente a las simplificaciones motivadas por la ideología... Oyes a políticos decir: "Todo problema complejo tiene una solución simple". Sí, usualmente errónea.

Es difícil que un político lo asuma, pero no está claro que esos son los pilares.

Está claro, pero exige largo plazo. Ahí está la grandeza del estadista que se dé cuenta de que los asuntos de la educación, de formación, de ciencia pueden a veces tener componente ideológica, pero no todo es ideología. Acuerdos de Estado que garanticen continuidad de las políticas son esenciales. Y esto es lo que me gustaría ver en nuestros dirigentes, que por otro lado muchos lo tienen.

¿Hay riesgo de pasos atrás?

Prefiero no entrar a analizar acciones concretas porque el pesimismo, sobre todo en público, es estéril.

¿Organismos como Innobasque siguen teniendo futuro?

Yo creo que sí, el futuro no debe depender de las personas, otra cosa es el impulso. Creo que tiene y debe tener futuro, pero insisto, dentro de esta crisis puede que haya habido algunos retrocesos, que son una pena, pero en términos relativos el País Vasco ha sostenido mejor por la continuidad de las políticas que España, por ejemplo.

¿Cree que la apuesta es real?

Lo he dicho antes: si no se adecuan los medios necesarios a las declaraciones corremos el peligro de que nos pase lo de la declaración de Lisboa, que íbamos a convertirnos en lo más estratégico del mundo. Continuidad en las políticas es más importante que explosiones. También la comunicación y la concienciación social son esenciales para crear una sociedad innovadora, que es un problema cultural, y en ese sentido la labor de Ibarretxe y de Pedro Luis Uriarte es excepcional. Y yo creo que por lo que le oigo y por lo que hace él, Guillermo Ulacia (presidente de Innobasque) tiene el mismo estilo.

¿En qué situación se encuentra la UPV-EHU?

Con los indicadores hay que tener mucho cuidado. En la UPV-EHU hay grandes grupos de investigación que tienen visibilidad en el mundo. La UPV es la gran universidad del País Vasco y es mucho mejor de lo que algunos indicadores la presentan. Si tenemos una política como la europea en la que queremos que todos sean iguales de buenos en todo, no puede ser. Hay que elegir y hay que tratar de forma diferente a los que contribuyen de forma diferente. Yo creo que hay que adecuar los medios a los objetivos. Hay objetivos que no dependen de los fondos, y que se pueden lograr, pero hay otros que no. Una universidad de excelencia es una universidad cara, y hay que medir lo que cuesta la excelencia y decidir políticamente si estamos dispuestos a pagar el precio.

 

sus frases

"El autogobierno nos ha permitido un salto tremendo en ciencia, pero aún no estamos al nivel que nos corresponde" "Es bueno fijar objetivos ambiciosos, porque un país que no cree en sí mismo no hará nada que merezca la pena"
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