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una nueva aventura de iñurrategi

"La triste realidad es que en casa se valora al montañero por los "ochomiles" que tiene"

Iñurrategi lamenta que se "prime más coleccionar montañas"

El alpinista, junto a Vallejo y Zabalza, quiere unir las tres cimas del Broad Peak

marta hernández - Miércoles, 26 de Mayo de 2010 - Actualizado a las 08:06h

De izquierda a derecha, Alberto Iñurrategi, Juan Vallejo y Mikel Zabalza.

De izquierda a derecha, Alberto Iñurrategi, Juan Vallejo y Mikel Zabalza.

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Vitoria. Entre la vorágine himalayista, entre el vaivén de escaladores en los ochomiles, en medio del altavoz de las gestas comerciales, hay hueco para el espíritu purista, para las hazañas mayúsculas, para la escalada alpina saboreando nuevas vías.

Alberto Iñurrategi (que nació en la localidad guipuzcoana de Aretxabaleta) absorbe esa poesía de la montaña. Busca el guipuzcoano una nueva aventura, siempre apuntando alto porque "es la mejor manera de mantener la motivación, de no caer en la rutina, de sacar ilusión para entrenar y seguir haciendo lo que tanto nos gusta".

Se fija Iñurrategi, junto a sus inseparables compañeros de cordada, Juan Vallejo y Mikel Zabalza, esos que "sabes que siempre van a estar a la altura", en el Broad Peak, uno de los pequeños de los grandes, el duodécimo ochomil. Ponen el punto de mira todos ellos en esos 8.047 metros de la cima principal, pero no sólo eso ya que divisan las tres cumbres de la montaña del Karakórum.

"La idea es abrir una vía nueva e intentar encadenar las tres cimas sin porteadores de altura, sin cuerdas fijas, sin instalar campos de altura y sin oxígeno artificial", desvela Alberto. Se aferra el aretxabaldarra al magnetismo primitivo de la montaña en cada paso que da mientras es el eco del himalayismo moderno y la fiebre de los ochomiles el que solapa otros retos alpinísticos.

SU ESTILO INTACTO La pausada voz del alpinista vasco, quien reflexiona concienzudo y argumenta cada idea, habla sobre la montaña actual y se incomoda porque "en casa se valora al montañero en función de los ochomiles que tiene". "Ésa es la triste realidad", lamenta. Ante eso, Iñurrategi, Vallejo y Zabalza mantienen su estilo intacto mientras los años van engordando las estadísticas de las más altas cimas. "Queremos poner el acento en la forma de plantear la escalada más que en hacer la cumbre. No es el hecho de sumar un ochomil más a la lista, es la visión de darle más importancia a la forma de escalar que al hecho de alcanzar la cumbre", coinciden.

Es una aventura que navega a contracorriente de las rutinas que sobresalen en el Himalaya, donde "cada vez se repite más el abandono de posiciones mínimamente éticas. Yo creo que los montañeros tenemos que empezar a plantearnos otra forma de hacer las cosas de manera que sean más responsables socialmente e incluso deportivamente. En el Himalaya se está perdiendo el espíritu clásico, en un porcentaje muy elevado no se practica el alpinismo clásico, se tira de cuerdas, de sherpas, de oxígeno.... de planteamientos que en otras cordilleras no tendrían aprobación. Prima más el coleccionar una serie de montañas que el valor alpinístico".

Pero hay que destacar que Alberto Iñurrategi tiene claro que las cumbres dejan actuar a cada uno como quiera y que todo este panorama se oscurece porque faltan argumentos para que la gente pueda valorar realmente el peso de un logro: "El espíritu de aventura es muy personal y libre. Es justo que cada uno haga las cosas a su manera. Pero donde más se está fallando es en la falta de honestidad de cómo se cuentan las cosas. No se dan suficientes referencias para comparar unas ascensiones con otras".

después de everest y makalu En este contexto, Alberto Iñurrategi y sus compañeros se involucran en una nueva aventura de tintes únicos. Coronar los tres picos del Broad Peak en un mismo intento sólo se ha conseguido hasta la fecha por los polacos Kukuczka y Kurtyka en el año 1984. Es un objetivo de enorme dificultad técnica y de una gran exigencia física y que muy pocas veces se ha intentado. Y es que esta expedición vasca siempre busca retos supremos. Siempre pensando en el cómo más que en el cuánto. Así lo hizo con su pretensión, aunque no tuviera éxito, de hollar el Everest a través del corredor Hornbein -en 2006 y 2009- y de coronar el Makalu por su pilar oeste -dos intentos fallidos el pasado año-.

"La montaña está llena de retos y nunca los puedes terminar, conforme ya has finalizado uno ya estás pensando en el siguiente", concluye Iñurrategi.

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