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El Club Rotary de Vitoria invitó ayer a la capital alavesa a la embajadora de Haití en España, Yolette Azor-Charles, quien agradeció la ayuda prestada y recordó que aún queda mucho por hacer.
Axier Burdain
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La embajadora de Haití, Yolette Azor-Charles, saluda a los miembros del Club Rotary ayer en Vitoria. (Marcos Ruiz)
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el 12 de enero de 2010 Haití se echó a temblar durante 34 segundos y a día de hoy sus habitantes aún se estremecen. De frío, de dolor y de hambre. Muchas organizaciones a lo largo y ancho del planeta se movilizaron para ofrecer su ayuda, pero todavía queda mucho trabajo por hacer. Para agradecer la colaboración prestada y para recordar que el país todavía necesita del apoyo de todos, la embajadora de Haití en España, Yolette Azor-Charles, llegó ayer a Vitoria de la mano del Club Rotary, una de las agrupaciones que han participado y que sigue esforzándose en la reconstrucción del lugar de la catástrofe.
No faltaron elogios por parte de la embajadora a la hora de valorar el esfuerzo realizado desde España para ayudar al país caribeño. "España se comportó de una manera maravillosa, demostró su fuerte solidaridad. Lo cierto es que nos sorprendió su respuesta, no sabíamos que la reacción iba a ser tan buena", explicó ayer.
La ayuda llegada a Haití desde España sorprendió a los afectados, según aseguró la embajadora
La tragedia tiene su lectura positiva, y es que ha servido para demostrar que el ser humano aún es humano
Aunque la embajadora habló de la "tragedia que nos cayó sobre la cabeza", lo cierto es que partió del centro de la tierra hasta descargar toda su fuerza a tan solo quince kilómetros de la capital, Puerto Príncipe. "Se habían recibido anuncios que hablaban de la posibilidad de un terremoto, pero nedie podía esperar que llegase tan rápido y de forma tan violenta. No había ninguna prevención sísmica", relataba ayer Yolette Azor-Charles para tratar de explicar lo sucedido en su tierra. "La imágenes de la catástrofe que han mostrado los medios de comunicación no alcanzan para describir todo lo que ha ocurrido. Es mayor de lo que se piensa", lamentaba la embajadora.
Pero como siempre sucede, incluso la peor de las tragedias tiene su lectura positiva. "La parte buena -señalaba- es que ha servido para demostrar que el ser humano sigue siendo humano". "Sabemos que no es posible seguir siendo el centro de las portadas ni ocupar minutos en los informativos meses después del terremoto, pero la solidaridad no ha cesado. Mucha gente ha viajado a Haití para ver con sus propios ojos el alcance del desastre y para ayudar en todo lo que ha podido. Se han vivido momentos muy emocionantes y ahora a nosotros nos toca la parte difícil, que es volver a empezar. Había gente que tenía su trabajo, su casa, su familia y que lo ha perdido todo. Necesitamos aprender a vivir de nuevo", concluyó.
Gracias por su comentario
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