Publicidad
Herramientas de Contenido
[Entrar | Registrarse]
Dentro de un mes y medio, el próximo 30 de julio, se cumple un año desde el último atentado planificado de ETA. Un tiempo en el que la izquierda abertzale oficial ha dado pasos meritorios, pero que siguen sin garantizar el inicio de un "nuevo ciclo" sin violencia.
J. G. Lurgain
votos
comentarios
La campaña de atentados que protagonizó ETA en vernao golpeó duramente a la Guardia Civil. En la imagen, los destrozos que causó la furgoneta-bomba. (Santi Otero)
Vista:
L OS líderes de la izquierda abertzale oficial repitieron hasta la saciedad antes, durante y después del último proceso de paz (2006) que los dos nudos del denominado conflicto vasco son la territorialidad y el derecho del pueblo vasco a decidir su futuro. El "otro" nudo, el primero que haría falta desatar para abordar los anteriores y que hasta ahora ha sido obviado por el MLNV, parece que comienza a aflojarse tras el largo debate interno vivido en el seno de este sector político independentista y cuyos frutos están recogidos en la Declaración de Iruña.
El propio socialista Jesús Eguiguren, con destacados contactos en este mundo, lo reconocía hace escasos días: la izquierda abertzale "ha ganado el pulso" a ETA. Sin embargo, la cruda realidad es que la organización armada sigue sin responder al emplazamiento que le hizo la izquierda abertzale el pasado 24 de abril en Pamplona para que atienda a la Declaración de Bruselas y declare un alto el fuego "permanente y verificable".
Hoy todas las formaciones políticas, salvo el PP, reconocen de forma más o menos tímida los meritorios pasos que la izquierda aber-tzale liderada por Arnaldo Otegi ha dado en los dos últimos años, pero la realidad pone de manifiesto otra vez que esos pasos, pese a su firmeza y solidez, no garantizan el inicio de un "nuevo ciclo" en ausencia de violencia.
Dentro de apenas un mes y medio, el próximo 30 de julio, se cumple un año desde el último atentado planificado de ETA y que costó la vida a dos guardias civiles en Palma de Mallorca. Apenas 34 horas antes, la organización armada había hecho explosionar una potente furgoneta bomba contra la casa cuartel de la Guardia Civil de Burgos pudiendo haber provocado una masacre.
Diez meses han transcurrido desde la dura campaña de atentados que protagonizó ETA el verano pasado. Salvo el tiroteo en Francia en el que resultó asesinado un gendarme galo, la organización no ha realizado ninguna acción armada planificada, lo que no significa que esté inactiva.
La operación policial de esta semana en la que cayó el supuesto jefe del aparato militar de ETA, Mikel Karrera Sarobe, deja en evidencia la debilidad y las horas bajas que atraviesa la organización, pero el envío de cartas de extorsión a empresarios o el abastecimiento de material no ha cesado en ningún momento.
el silencio de eta
Eguiguren y Currin interpretan el silencio de ETA como un triunfo del sector poítico del MLNV
El horizonte electoral marca los tiempos a la izquierda abertzale que se ha propuesto estar en las urnas en 2011
¿Una buena o mala señal?
¿Cómo se puede interpretar, entonces, este silencio de diez meses, siempre inquietante, de ETA? ¿Supone una buena o mala señal para la apuesta de la izquierda abertzale en favor de las vías exclusivamente políticas?
ETA ha apoyado en sus últimos comunicados los pasos que ha dado hasta ahora este sector político, pero no termina de concretar cuál va a ser su aportación para que la nueva estrategia de la izquierda abertzale pueda desarrollarse. Quedaría, entonces, el comunicado decisivo, el que responda a las citadas declaraciones (Iruña y Bruselas), asumiendo y aplicando los tan invocados principios Mitchell, que supondrían hacer irreversible la renuncia a la violencia.
En los últimos días, dos de las personas, ninguna perteneciente a la izquierda abertzale, pero que mejor pueden tomar la temperatura en estos momentos al MLNV, el socialista Eguiguren y el abogado sudafricano Brian Currin, han hecho declaraciones que apuntan a que Batasuna estaría consiguiendo arrastrar a su nueva estrategia política a la gran mayoría del MLNV, incluída ETA, asumiendo el riesgo de la escisión, pero tratando de que ésta sea lo menos traumática posible.
Si Eguiguren afirmó que la izquierda abertzale "ha ganado el pulso" a ETA, Brian Currin fue más allá al admitir que le sorprendería que ETA cometiese un atentado "en estos momentos y en estas circunstancias". El mediador internacional sugirió la posibilidad, incluso, de que se dé una tregua de facto, sin una declaración explícita.
Lo cierto es que cuanto más tarde ETA en responder, la credibilidad de la izquierda abertzale seguirá cayendo en picado. Por ello, los tiempos son ahora claves, ya que está en juego recuperar la confianza entre los partidos políticos vascos -y en esta línea, se enmarcan las recientes reuniones celebradas, a iniciativa de la izquierda abertzale con el PNV y Aralar-, que después de tantas decepciones han puesto el listón muy alto para implicarse y colaborar con la izquierda abertzale, cuyo propósito más inmediato es participar en las próximas elecciones municipales y forales de 2011. Unos comicios vitales para este sector político, que de seguir ilegalizado se quedaría por primera vez fuera de todas las instituciones con su consiguiente déficit político y económico.
El otro nudo -el primero que habría que abordar de acuerdo a las prioridades establecidas por el senador Mitchell-, podría desatarse a través de diferentes fórmulas. En todo caso, siempre dependerá de la decisión que haya adoptado o adopte ETA. Es decir, a través de un alto el fuego "permanente y verificable", como reclaman los agentes internacionales. O si ETA cometiese un atentado, la izquierda abertzale liderada por Otegi podría adoptar la firme decisión de desvincularse de los autores de esa acción armada, considerándolos "disidentes" del MLNV oficial, donde la inmensa mayoría ha apostado por las vías políticas. Una fórmula que tomaría como referencia el modelo del proceso de paz irlandés y, particularmente, la actuación del Sinn Féin respecto al IRA.
LA PARÁLISIS DE ZAPATERO
Negociación sí o no
Se dé una u otra circunstancia, o ninguna, la otra gran dificultad para desatar el otro nudo es la propia parálisis del Gobierno de Zapatero, que salió bastante mal parado del fracasado proceso de paz de 2006. De hecho, ésta es la principal causa de la desconfianza de Zapatero hacia los cantos que se oyen desde la izquierda abertzale. El Gobierno del PSOE sólo estaría dispuesto a iniciar conversaciones o facilitar el camino hacia la paz cuando se compruebe de manera fehaciente y concreta la voluntad de poner fin a la lucha armada o si la izquierda abertzale condena la violencia, ésta última considerada como una "expectativa poco realista" por Brian Currin.
En cualquier caso y pese a la comprensible desconfianza de Zapatero, el Ejecutivo español podría adoptar medidas "facilitadoras" para un escenario sin violencia, como la puesta en libertad de los dirigentes de la izquierda abertzale, entre ellos, Arnaldo Otegi, o simplemente no tomar nuevas decisiones que dificulten la reflexión en el seno del MLNV. Fuentes cercanas a los poderes del Estado aseguran que Zapatero ha adoptado la "firme decisión" de impedir la participación de la izquierda abertzale en las elecciones de 2011, y estará, incluso, muy vigilante con las listas de EA.
Lo cierto es que desde el PP volvieron esta semana a la carga con las teorías de su eurodiputado y ex ministro del Interior, Jaime Mayor Oreja, quien lejos de ver parado al Gobierno del PSOE, sigue obcecado en que está negociando con ETA e incluso que estarían "aliados" para ayudarse mutuamente; primero, en las elecciones de 2011 legalizando a la izquierda abertzale y, segundo, en las generales de 2012 convirtiendo a Zapatero en el candidato que consiguió la tan ansiada paz. Teorías desmentidas una y otra vez por Rubalcaba y su homólogo en Euskadi.
OPORTUNIDADES del MLNV
Y el papel de la sociedad
Frente a tantas dificultades y obstáculos, cabe destacar que en los últimos diez meses se han dado constataciones que invitan a pensar que hay oportunidades para avanzar hacia un escenario de paz en Euskal Herria. La clave es cómo aprovechar estas oportunidades para superar los obstáculos que se puedan ir dando.
La principal constatación es la sucesión de movimientos por parte de la izquierda abertzale oficial, con su última Declaración de Iruña, como punto culminante. Aunque también se han dado pasos desde el colectivo de presos de ETA, como por ejemplo la carta que hace una semana hicieron pública ocho históricos reclusos de la organización desvinculados del EPPK, y en la que abogaban por abordar la reparación a las víctimas, además de la necesidad de acogerse a los beneficios penitenciarios para garantizar la participación de los presos en los debates del MLNV.
Si bien se trata de oportunidades constatables, también son frágiles. Y ahí es donde la sociedad vasca tendría un papel decisivo, ya que si respalda firmemente un futuro proceso de paz, junto con el apoyo internacional, la "irreversibilidad" de éste estaría garantizada.
Gracias por su comentario
Publicidad
Publicidad
El "motor alavés" necesita reinventarse
En un debate sereno y profundo, el diagnóstico de este sector desde que la crisis estallara es unánime
Publicidad