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la comarca lidera este tipo de vías junto al penedés catalán
Los datos confirman a este turismo como opción económica no ligada a la estacionalización vacacional
pablo josé pérez - Miércoles, 12 de Mayo de 2010 - Actualizado a las 08:04h
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laguardia. La Ruta del Vino de Rioja Alavesa fue una de las que más incrementaron durante el pasado año el número de visitantes, consolidando, de esta forma, su referencia como un enclave del desarrollo del enoturismo en nuestro país. La confirmación de estos datos ha venido de la mano de la Asociación Española de Ciudades del Vino (Acevin), entidad que ha presentado los nuevos datos recopilados por su Observatorio Turístico, referidos al número de visitantes en 2009 a las bodegas adheridas a las rutas integradas en el Club de Producto Rutas del Vino de España. Las cifras confirman que a pesar de la actual situación económica, los visitantes han aumentado de manera significativa. Esta circunstancia refuerza el valor del enoturismo como actividad desestacionalizadora.
Desde la creación a finales del 2008 del Observatorio Turístico de las Rutas del Vino de España, Acevin se esfuerza por aportar datos de utilidad para el sector enoturístico español. Con esta herramienta se ha analizado la oferta y la demanda del turismo del vino, así como un estudio del perfil de este tipo de turista. Los datos que ahora aporta, recogidos durante 2009, hacen referencia a las visitas a las bodegas de 16 de las 21 Rutas integradas en el proyecto.
Los resultados de este análisis indican que el pasado año el número de visitantes de las bodegas asociadas a las Rutas del Vino de España ascendió a 1.423.253, lo que supone un incremento de 224.254 visitantes, casi un 19% más sobre las cifras totales registradas en el ejercicio 2008.
Los tres recorridos que más visitantes registraron fueron la Ruta del Vino de Rioja Alavesa, la Ruta del Vino y el Cava del Penedès y la Ruta del Vino y el Brandy del Marco de Jerez. Atendiendo a la distribución por meses, el informe señala que mayo y octubre vuelven a ser los más fructíferos en la llegada de visitantes. Abril y septiembre son también meses en los que se superan los 140.000 visitantes, por lo que se pone de manifiesto que la primavera y el otoño son las épocas más proclives para el turismo del vino, aunque existe actividad enoturística durante todos los meses del año. Este dato refuerza el valor del enoturismo como una actividad desestacionalizadora, repartiendo la demanda en varios meses del año, al tiempo que evita la saturación y facilita una actividad.
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Gracias por su comentario
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