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jon larrauri - Lunes, 10 de Mayo de 2010 - Actualizado a las 08:07h
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Las azafatas dieron colorido al Gran Premio de F1 de Catalunya (P.V.)
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¿Si tenemos ganas de que llegue la carrera? Ayer ni siquiera salimos a tomar algo y nos fuimos pronto a las tiendas de campaña para llegar hoy temprano al circuito y no perdernos nada. ¡Imagínate si tenemos ganas!" No son ni siquiera las 9.00 horas de la mañana y los accesos a Montmeló albergan ya una multitudinaria marea humana que se apresta a disfrutar de un día en las carreras. Por fin ha llegado la jornada señalada, como reconoce ese numeroso grupo de aficionados asturianos repletos de banderas de Ferrari y Fernando Alonso que acto seguido se marchan a su grada para desplegar toda su simbología a favor de la Scuderia y de su paisano.
Nadie quiere verse envuelto en los atascos de tráfico ni en los embotellamientos en las puertas de entrada, por lo que los aficionados saben que toca madrugar si se quiere llegar a Montmeló sin problemas y no dudan en quitarle horas al sueño para depositarlas en otro momento onírico: un Gran Premio de Fórmula 1.
De la misma opinión es una cuadrilla llegada desde Andoain que, portando sus ikurriñas, se aprestaba a no perder detalle de lo que iba a ocurrir en pista. Para asegurárselo, no dudaron en ocupar un notable enclave desde horas antes de que el semáforo rojo se apagara. "Nosotros venimos a animar a Ferrari", declaraban al unísono sus ocho componentes. La presencia de aficionados vascos fue plausible, como dos amigos de Irún que llegaron el jueves a Montmeló y no perdían ojo de la carrera de Fórmula BMW en compañía de dos canarios con los que habían hecho buenas migas durante las largas jornadas en el circuito catalán.
También se vieron en la grada docenas de camisetas del Athletic, cuyos propietarios tenían pinta de estar pasándoselo en grande, ya que, además, las condiciones climatológicas acompañaron y la jornada estuvo presidida por un sol radiante pero no asfixiante y la tan temida lluvia no hizo acto de presencia. Todos ellos pasaron por la zona comercial del trazado, donde la adquisición de prendas relacionadas con Ferrari dejó enormes beneficios. El color rojo arrasó en todo el circuito. Eso sí, mientras que la imagen de Michael Schumacher ha perdido presencia, otro alemán, mucho más joven que él, va ganando terreno en el merchandising al mismo ritmo centelleante que en la pista. Se trata de Sebastian Vettel, que va ganando muchos adeptos entre el público más joven. También se dejaron ver numerosas camisetas azulgranas, ahora que el Barcelona está a un partido de llevarse la Liga. El fútbol lo salpica todo, hasta un acontecimiento tan exclusivo como una carrera de Fórmula 1.
Si los aficionados madrugaron, también se puede decir lo mismo de los pilotos, ya que pese a que la carrera no comenzó hasta las 14.00 horas la mayoría de ellos estaba ya en el paddock antes de las 10.00. Allí se pudo comprobar que entre la élite del automovilismo también hay clases y clases. Mientras que Sebastian Vettel volvió a hacer gala una vez más de su fama de piloto más simpático de la parrilla (atendió a varias televisiones y se fotografió con una decena de aficionados en su senda hacia el box de su equipo sin perder su eterna sonrisa en ningún momento), Michael Schumacher hizo el camino desde los tornos de entrada hasta el hospitality de Mercedes con la mirada fija en el suelo. Por su parte, Robert Kubica compareció arrastrando su propia maleta, Fernando Alonso no se separó ni un metro del asistente que le acompaña en todo momento para liberarle de la marabunta que siempre rodea al asturiano cada vez que se deja ver, y la llegada de Timo Glock (Virgin) fue tan anónima que ni los cazadores de autógrafos y fotos se dieron cuenta de su presencia, escondido como iba detrás de unas enormes gafas de sol.
Pasarela Montmeló Con el paso de las horas, la zona de paddock se fue llenando de invitados y personalidades. Acreditaciones doradas para los VIPs de más alto nivel, azules para los invitados por las escuderías, multicolores para los patrocinadores y empresas colaboradoras… El área reservada a los equipos acogió una auténtica procesión de asistentes con numerosas personalidades incluidas. La más aplaudida fue la representación del Barcelona, compuesta por su presidente Joan Laporta, el goleador Pedro Rodríguez y el portero suplente José Manuel Pinto, quienes hicieron gala de una paciencia infinita y se sacaron fotos con todo aquel que se les acercaba, sin un mal gesto y sin esconderse en ningún momento, mientras que el ex jugador Hristo Stoichkov elevaba la mirada con admiración ante el hospitality de Ferrari. También se dejaron ver rostros televisivos como Andreu Buenafuente (ataviado con una gorra de Pedro Martínez de la Rosa), Manel Fuentes, Gonzalo Miró y el actor Maxi Iglesias. En lo referente a los representantes políticos, no se perdieron la cita José Montilla, presidente de la Generalitat de Catalunya, Josep Lluis Carod Rovira y Artur Mas, quienes tuvieron la oportunidad de visitar el interior de varios motorhome, entre ellos el de Sauber, del que salieron encantados. En el interior del de Ferrari permaneció Emilio Botín, presidente del Banco de Santander, que no se perdió ningún detalle del equipo que patrocina y que ayer volvió a subir al segundo escalón del podio de la mano de Alonso.
La representación del mundo del motor fue elevada y de mucho nivel. Ex campeones del mundo de la talla de Niki Lauda, muy requerido por los aficionados cuando disfrutaba del sol ante el box de Mercedes, o el finlandés Mika Hakkinen dieron paso a un Carlos Sainz (presenció en vivo y en directo las carreras de la Fórmula BMW de su hijo, también llamado Carlos), que no fue el único ganador del Rally Dakar ayer en Montmeló, ya que Nani Roma se dejó ver durante todo el fin de semana invitado por Red Bull. Los que prefieren las dos ruedas tampoco quisieron perderse la Fórmula 1 y por el paddock pasearon Randy Mamola y un Sete Gibernau que charló largo y tendido con el padre de Jaime Alguersuari, promotor de las World Series.
Joan Villadelprat, presidente de Epsilon-Euskadi, aprovechó para saludar a viejas amistades mientras se enorgullecía de que uno de los mecánicos de Lotus se había formado en la factoría vasca; Bernie Ecclestone, patrón de la Fórmula 1, aprovechaba para intercambiar impresiones delante del box de la FIA con Ramón García Moliner, presidente del Real Automóvil Club de España; mientras que Carlos Gracia, máximo representante de la Federación estatal, repartía saludos a diestro y siniestro. Alejandro Agag, presente en Montmeló en calidad de propietario de la escudería Barwa de GP2, también se dejó ver, como también fue el caso de varios pilotos con pasado en el Gran Circo como Peter Warwick (ejerció de comisario de la prueba), Jacques Laffite (ahora comentarista de una televisión francesa), Christian Danner, Marc Surer, Roberto Moreno, David Kennedy, David Price, Luis Pérez Sala, Ralf Schumacher, Harald Huysman… Todos ellos, junto a la afición, disfrutaron de un perfecto día en las carreras.
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