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En marzo fue el teatro de la mano de Txalo. En junio, será el bertso, aunque en un formato especial, con Andoni Egaña y Ander Lipus. Pero hoy la protagonista será la música gracias a Jabier Muguruza. La Casa de Cultura se rinde al euskera.
C. González
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De la cultura al euskera y viceversa. Esa es una idea que desde hace ya unos meses viene rondando la iniciativa de distintas acciones propuestas tanto desde lo público como desde lo asociativo en la capital alavesa. El idioma está vivo pero necesita abrir espacios en la agenda habitual para ser utilizado y disfrutado. En líneas generales, por esa senda camina el programa Hitza Kultura Etxean que la Diputación y la Casa de Cultura Ignacio Aldecoa pusieron en marcha en marzo y que llegará a su punto y final el próximo mes de junio después de pasear por distintas expresiones artísticas.
Así, el telón simbólico se alzó con el teatro hace un par de meses de la mano de la compañía Txalo y su montaje Arrastoa. Y las artes escénicas también tendrán algo que ver en junio cuando el bertso reivindique de manera especial su protagonismo de la mano de Andoni Egaña y Ander Lipus.
Pero la cita más inmediata de este ciclo se producirá hoy mismo. Y será de la mano de la música. Frente al público, un hombre que ya sabe lo que es actuar en la Casa de Cultura de la capital alavesa y que regresa a Vitoria sólo unos meses después de su aparición en el montaje teatral Aitarekin bidaia, que se pudo ver en el Principal a mediados del pasado febrero.
"Los conciertos también están en crisis; hay mucha gente asustada"
"Siempre es un placer regresar a esta ciudad" dice un Jabier Muguruza que, y no es cuestión de descubrir nada a estas alturas de su carrera, es un referente pasado, presente y futuro de la música vasca tanto dentro como fuera de Euskal Herria. Vuelve para presentar, a partir de las 20.00 horas y con entrada gratuita, las canciones de su décimo y último disco en solitario, Taxirik ez. Y lo hace acompañado por el guitarrista Ángel Unzu, el bajista Txema Garcés y el batería Igor Telletxea. Eso sí, habrá tiempo durante el concierto, avisa el propio intérprete, para recuperar viejos éxitos.
"Es un álbum con más luz y color; soy hijo de pintora y creo que eso se nota", apunta el músico, al tiempo que resalta que sus canciones (bueno, la mayoría escritas por firmas como las de Bernardo Atxaga, por ejemplo) hablan de lo cotidiano, de lo que a cualquiera le puede pasar hoy mismo. "No soy de los que hacen canciones épicas", se ríe.
Ese aire un tanto optimista en las letras y la música, que también destilan buenas dosis de humor, contrasta con su anterior trabajo, un álbum marcado por una desgracia personal. "Pero he cambiado", avisa un Muguruza que ha editado su disco número 10 al cumplir 50 años. "Me gustan los números redondos; te hacen pensar", deja caer.
Un momento de reflexión necesario puesto que entre la situación del sector musical y la crisis económica, su oficio está cada vez más complicado. "No he llegado a pensar en tirar la toalla pero sí en diversificar lo que hago", admite, al tiempo que denuncia el estado actual de una profesión en la que ya no se venden discos y en la que "en contra de lo que algunos piensan, también los conciertos están cayendo. La gente está muy asustada", comenta.
Pero, aún con todo, Muguruza se sigue reivindicando. "Esto es lo mío" asume. Y con su música vuelve a la Casa de Cultura para reencontrarse con el público alavés.
Gracias por su comentario
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