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La DGT elimina el margen de permisividad en los radares y reordena las multas
Asociaciones de automovilistas denuncian que la recaudación se destine a pagar nóminas de la Guardia Civil
J. Fernández - Lunes, 3 de Mayo de 2010 - Actualizado a las 08:07h
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Señal de advertencia que regula la circulación en carretera.
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vitoria. Fue el lema de una de sus campañas publicitarias y, a partir del 25 de mayo, será una realidad. Las imprudencias se pagan, era su eslogan; y cada vez más, la actualización que la Dirección General de Tráfico (DGT) ha añadido en la última revisión de la Ley de Seguridad Vial.
De hecho, desde esa fecha quien supere en un mísero kilómetro por hora la velocidad máxima permitida deberá pagar 100 euros de multa. Eso sí, la pérdida en la cartera no se trasladará al permiso de conducir. El conductor no perderá ningún punto del carné.
De este modo, la administración pretende incrementar la concienciación ciudadana por la vía dolorosa: el bolsillo.
La consecuencia de este endurecimiento de la legislación sería, confían los responsables de la DGT, contribuir a la reducción de la siniestralidad en las carreteras y, como remate, responder a las continuas demandas de los distintos colectivos de víctimas de accidentes de tráfico que clamaban por una normativa mucho más castigadora.
Sin embargo, las asociaciones que defienden los intereses de los automovilistas han salido rápidamente a la palestra para desaprobar esta medida.
Mario Arnaldo, presidente de Automovilistas Europeos Asociados (AEA), indicaba a este respecto que "el efecto preventivo que se busca se convertirá finalmente en uno recaudatorio" ya que con la entrada vigor de la ley desaparecerá ese margen de permisividad que los conductores tenían de hasta 11 kilómetros por hora por encima del máximo que marcaban las señales.
Así las cosas, si un automovilista es cazado a 121 kilómetros por hora en una autovía o autopista será sancionado con 100 euros, la misma cantidad que abonará si es cazado a 150 por la misma vía.
A partir de ahí, en diferentes tramos, las sanciones pecunarias ascenderán a los 300, 400, 500 y 600 euros en el caso de rebasar los 191 kilómetros por hora. Luis Murguia, asesor de movilidad y seguridad del Real Automóvil Club Vasco-Navarro (RACVN) apuntaba que con la aplicación de este reglamento a la europea "van a conseguir que estemos más pendientes del cuentakilómetros que de la carretera".
En cualquier caso, reconocía que medidas de este tipo "tristemente funcionan". Y las estadísticas son reveladoras. Esa medida en Europa ha supuesto que las infracciones por superar el límite de velocidad hayan descendido de forma palpable.
Según un estudio sobre hábitos de conducción presentado por la empresa fabricante de dispositivos GPS, Navignon, el 60% de los encuestados confirma haber conducido a una velocidad por encima de la permitida y un 16,5% asegura haber estacionado en lugares prohibidos o que obstaculizan el paso.
"Cuando nos dan con el palo, cuando nos tocan el bolsillo o nos quitan los puntos, es sólo cuando hacemos caso", sentenciaba.
¿Y la concienciación? No obstante, el punto que más polémica está levantando esta nueva ley es el relacionado con el paradero final del dinero que se recaude. "Será para pagar las nóminas de la Guardia Civil", denunciaba con tono crítico Arnaldo. Al mismo tiempo, el portavoz de esta agrupación de automovilistas mostraba su malestar porque ese dinero no estará destinado a la Educación Vial y, a las actividades de concienciación y sensibilización que desarrollan las asociaciones de víctimas de accidentes de tráfico. El propio Pere Navarro, máximo responsable de la DGT, confirmó este extremo en una comparecencia pública cuando dijo que el dinero de las multas "no será para subvencionar víctimas propiamente dicho".
Así las cosas, desde el colectivo Stop Accidentes, su presidenta Ana Novella, aseguraba que esta intención "no nos supondría ningún enfado porque siempre será para mejorar. Los medios con que cuentan son bastante obsoletos. Tanto nosotros como ellos trabajamos por la seguridad".
Con todo, la administración se muestra favorable a tender la mano a los conductores que reconozcan su falta y soliciten el pago inmediato de la multa, dentro de los veinte días que siguen a la consabida carta de notificación.
Esta acción será recompensada con un 50% de descuento en la cuantía de la multa. Incluso se aceptarán tarjetas de crédito, lo cual también constituye una novedad importante. Ahora bien, quien acuda a esta vía perderá el derecho a recurrir la multa en el futuro. Los revisores de la norma también eliminarán la suspensión temporal del permiso de conducir.
Si se comete un delito vial o si se agotan los puntos del carné, la retirada será permanente.
Perdido el permiso, al conductor sancionado no le quedará más remedio que esperar seis meses sin tocar el volante y, cumplida la penitencia, regresar a la autoescuela para volver a examinarse para recuperar la licencia de conducción. Como contrapartida, los legisladores amplían de cuatro a seis el saldo de puntos recuperables a través de los cursillos de seguridad vial que se imparten en los centros especializados. Asimismo, tener los papeles en regla y al día se convertirá en una cuestión crucial, puesto que en caso de no cumplir todos los requisitos será casi imposible poner el vehículo en circulación. Tener el seguro al día, por ejemplo, será necesario y exigido antes de pasar la Inspección Técnica de Vehículos (ITV) ya que todos aquellos que carezcan de esta documentación no recibirán la pertinente pegatina que certifica el aprobado.
pagar a tiempo las multas Y pagar a tiempo las multas dejará de ser una cuestión de civismo, ya que los propietarios de un vehículo que acumulen al menos un total de cuatro sanciones graves o muy graves impagadas no podrán vender ni traspasar el vehículo a un tercero. No únicamente eso, sino que tampoco podrán realizar ningún otro tipo de trámite administrativo, tal y como queda constatado en la nueva normativa.
También se contempla la opción de autorizar a que la grúa pueda retirar vehículos aparcados en zonas de OTA si no se coloca el ticket o si se supera en tres veces el tiempo de estacionamiento por el que el conductor ha pagado. Otra vez el pago por caja para recuperar el automóvil. La tarifa de recuperación del turismo quedará a la elección de cada Ayuntamiento y ahí se abre todo un baremo de precios para una multa que, siempre, es dolorosa para el bolsillo. A partir de ahora tener un desliz al volante va a costar muy caro.
Gracias por su comentario
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