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ENTREVISTA A Juan Ignacio Lasagabaster

"Muchas veces escucho que Santa María es para los turistas; para nada, es para la gente de aquí"

Una década en marcha. La Fundación Catedral Santa María cumple años, aunque parezcan pocos comparados con la edad del templo gótico. Pero han sido diez años importantes, un tiempo en el que un edificio que se caía por los cuatro costados ha cruzado fronteras.

Carlos González - Domingo, 21 de Marzo de 2010 - Actualizado a las 11:18h

El máximo responsable de la recuperación del templo gótico, en un momento de la conversación junto a una reproducción de Santa María.

El máximo responsable de la recuperación del templo gótico, en un momento de la conversación junto a una reproducción de Santa María. (J.R.G.)

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Parece que no pero la fecha de 2012 se acerca y con ese año el teórico final de la recuperación de Santa María. ¿Es una cuenta atrás esperanzadora o acuciante?

Hay un poco de las dos cosas. La historia de este monumento es la de un edificio que, poco a poco, hemos ido descubriendo. Nuestra obsesión siempre ha sido ganar tiempo para hacer las cosas bien y no caer en los errores o apaños del pasado. Ese es un calendario que te lo marca el templo porque vamos encontrando sorpresas, y algunas gordas, que pueden modificar tus previsiones.

¿Por ejemplo?

Pues mira, hace 15 días, nos encontramos en un contrafuerte que estaba ya consolidándose unos huecos en los que estaban alojados trozos de madera del siglo XIII. Al parecer son parte de los apeos utilizados en su construcción. Claro, ese descubrimiento nos obliga a parar para analizar la madera, que siendo del XIII es de por sí interesante, decidir qué hacemos, pensar en... Y esa es una vicisitud bastante común en estos años. Así que cuando nos ponemos plazos, lo hacemos con precaución.

Y el calendario avanza...

Sí. Ahora estamos en una fase en la que construir el suelo que falta en la nave para que la Catedral se pueda usar es fácil, entre comillas. Esperemos que no se tuerza nada. Hombre, aquí también tenemos el condicionante del señor Obispo (risas) y es que está muy ilusionado porque 2012 es una fecha importante a la que se le quiere dar una relevancia destacada ya que se cumple el 150 aniversario de la Diócesis. Pero dejando a un lado esa cuestión, hay que apostar por ese 2012. Por supuesto que después vamos a seguir haciendo cosas porque hay que continuar con las cubiertas, trabajar en las capillas una por una y demás. Pero simbólica y psicológicamente sí va a ser un momento a tener en cuenta. Claro, al mismo tiempo estamos trabajando también para que en 2012 una parte importante de ese destino final de la Catedral como herramienta del conocimiento pueda llevarse a cabo.

¿Que se traduce por ejemplo en...?

Pues en el itinerario cultural por el que se va a poder visitar el subsuelo de Santa María, donde están las criptas, la muralla y el foso, para también ir después al paso de ronda actual y el del norte, que está por abrir, hasta llegar a la sala encima del pórtico para tomar el ascensor que vamos a colocar este año y subir a las campanas. Así, coincidiendo con la retirada de los andamios exteriores, podremos visitar de una manera estable el cuerpo de campanas convirtiendo a la torre en la herramienta del ciudadano, no del turista. Quiero decir que el vitoriano y el alavés va a poder usar la torre como un elemento suyo para poder seguir desde allí la evolución de la ciudad, su historia, su entorno... Pocas ciudades hay en las que se pueda tener un monumento como atalaya de su propia realidad, recorriendo el pasado hasta llegar a leer el presente. Y todo ello sin olvidar la difusión cultural relacionada con lo litúrgico y lo patrimonial, la transmisión de los conocimientos que hemos obtenido de la ciudad...

¿La torre es lo que tal vez le genera más ilusión en estos momentos?

Es la parte más espectacular. Va a ser algo muy especial.

¿Qué otros espacios requieren su atención más inmediata?

Este año vamos a procurar que un tramo del paseo de ronda del norte lo podamos recuperar ya. Es un recorrido diferente porque no se ha visitado nunca y ofrece información interesante.

¿Se puede hacer todo eso en tiempos de crisis?

Son cuando hay que hacer estas cosas. En los tiempos de crisis es cuando hay que pensar y reflexionar para ver cómo salimos con aportaciones diferentes. Este tipo de intervenciones en el patrimonio, hechas de esta manera y con esta solvencia, mueve un montón de elementos y personas en distintos ámbitos, generando un recurso económico de relevancia. Si además lo convertimos en una seña de identidad, encima estamos sumando un valor añadido a Vitoria y a Álava. Pero vamos más allá. No nos podemos quedar en ver lo bien que nos ha salido el modelo de Santa María. Defendemos que esto se haga en todo, de forma sistemática, como ya se está realizando en Salinas de Añana. También se intentó en Armentia y espero que algún día se recupere. Y podríamos empezar con la misma estrategia en otros campos, como por ejemplo en el patrimonio religioso, que está muy tocado el pobre. ¿Por qué no hacemos algo parecido con el Camino de Santiago? ¿O sobre las iglesias pinceladas del siglo XVI, que es un momento brillante en Álava? ¿O en las cuatro iglesias del Casco Medieval de Gasteiz, que tienen cosas maravillosas que no se conocen bien? No sé, yo lo dejo caer y ya veremos qué pasa después.

De puertas para adentro, este 2010 tiene que ser importante para la Fundación ¿por?

El reto es cambiar un poco la mentalidad. Es decir, no nos podemos quedar en el Abierto por Obras. Queremos que Santa María sea una infraestructura de y para la ciudad.

Sí, sobre todo porque los trabajos concluirán algún día...

Bueno, si somos coherentes con el modelo, en un monumento de estas características no deben acabar las obras jamás. Es decir, tenemos que llegar a la cultura del mantenimiento continuo, de la conservación sostenible, como se dice ahora. Con muy poco gasto al año y con una repercusión enorme en la sociedad podemos mantener una Fábrica de la Catedral, un taller permanente para trabajar y enseñar.

Volviendo a los planes para este año, hablaba de adoptar una nueva visión...

Sí. Decía que debemos hacer que el monumento sea percibido, más allá de este tiempo de obras, como una herramienta útil y necesaria para la ciudad, partiendo de lo cual se verá su conservación como algo natural y lógico.

Para un edificio que hace 16 años se iba a caer y que hace una década empezó a tener alguna esperanza ¿llegar hasta hoy es un milagro?

Hay una mezcla de circunstancias. Hay un momento en el que nos dimos cuenta de que el tema era muy gordo y serio, y que no teníamos conocimientos para tomar una decisión. Ésa fue la primera. La segunda fue que, por casualidad, nos encontramos en otra iglesia pequeñita que estábamos recuperando cuatro personas (Agustín Azkarate, Pablo Latorre, Leandro Cámara y yo) que teníamos una mentalidad abierta y pudimos plantear una estrategia, un método de trabajo razonado a desarrollar aquí. Y la tercera, que también hay que reconocerlo, fue acudir a unos responsables institucionales que nos hicieron caso. A partir de ahí se presentó el Plan Director, nació la Fundación y encontramos la financiación a largo plazo necesaria, a lo que también ayudó la capacidad de Gonzalo Arroita para difundir lo que aquí se estaba haciendo y conseguir incluso más recursos para llevar a cabo otras actividades más allá de la propia obra. Consolidado todo esto, ahora estamos trabajando en, dentro del contexto cultural de la ciudad, personalizar la función de la Catedral.

Y con la tontería está Santa María cerca de recibir al visitante un millón. ¿Ése sí que es un hito?

Todavía no sabemos cuándo se va a producir pero estamos muy cerca. Y sí, va a ser un hito muy importante, aunque vamos a esperar a que se produzca.

Visitantes entre los que hay mucha gente de fuera pero también una gran cantidad de vitorianos y alaveses.

Sí, aunque aquí creo que hay una cosa que no se suele entender cuando se habla de turismo. Muchas veces escucho decir que la Catedral es para los turistas. Para nada. Santa María es para la gente de aquí. El turismo es una consecuencia del efecto llamada, pero la intención es que todo este proceso de recuperación sea vivido por nuestros ciudadanos. Un monumento tan singular como éste es una oportunidad de oro e invito a todos los alaveses que no han venido todavía a que acudan. Se están perdiendo algo que les va a dar muchísima rabia no haberlo visto.

Después de una década sigue habiendo gente que dice que, total, hay catedrales de mayor importancia que la de Vitoria, que es mejor irse, no sé, a León.

Esta Catedral es como si fuera el preescolar. Quiero decir, haces la visita y después te vas a León y te aseguro que no la ves igual. Santa María te da las claves para entender otros templos. Además, desde un punto de vista constructivo, Santa María es mucho más ilustrativa que otras catedrales que están terminadas e ideales. Allí no ves nada porque no sólo están concluidas, es que incluso están hiper-transformadas por el paso del tiempo. Aquí, cada herida del templo da una gran cantidad de información. Todo ello es un valor en sí mismo, independientemente de que luego tengamos un pórtico del XIV que es de lo mejor que hay en la península, por no decir que es el mejor.

También se le critica que Santa María vive ajena a sus vecinos.

Nosotros tenemos una obsesión y es conseguir un gran contacto con la ciudadanía. Tenemos una relación extraordinaria con la parroquia. En cuanto a las casas de Cuchillería que hemos adquirido a través del Gobierno Vasco, hemos explicado más de una vez que nunca hemos ido a una expropiación, sino que siempre hemos buscado y encontrando el acuerdo con los vecinos. Y puedo decir que varios han salido muy beneficiados en las permutaciones que hemos hecho. Es cierto que en algunos sectores del Casco, muy poquitos, se manifiesta un rechazo. Pero no se produce por nada que tenga que ver con la labor de la Catedral. Se da por otros factores y estrategias en los que nosotros hemos aparecido sin quererlo. Pero creo que esas posturas se están diluyendo. De todas formas, hemos estado y estamos abiertos a hablar con todos para llegar a soluciones.

Pero en la calle Cuchillería tienen una de las casas ocupadas y otra en la que cuelga un cartel que dice que la Fundación quiere expulsar a sus habitantes.

Con los okupas también hemos tenido contactos. Es que es un edificio público destinado a usos públicos. No voy a poner en duda que estos colectivos tengan sus razones, pero también creo que se han equivocado de sitio. A mí me gustaría ver un gesto por su parte. Pero bueno, nosotros hemos dado los pasos que debíamos. Hemos ido a los tribunales pero también hemos querido mantener un diálogo. Ya veremos. En cuanto a la otra casa, estamos tratando de negociar con la dueña no para echarla sino para comprar la casa. No hemos hecho ninguna presión, ninguna. Ella no acepta. De acuerdo. Pero nosotros no vamos a hacer nada que no sea legal. Ahí tienen que ser las instituciones las que tengan que hacer lo que deban.

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