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Tres camioneros son evacuados a Santiago y Txagorritxu tras un accidente múltiple
Las carreteras principales del territorio histórico vivieron su jornada más negra con colapsos en la N-I, AP-68, N-622 y N-240
César Martín - Martes, 9 de Marzo de 2010 - Actualizado a las 08:01h
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La N-I estuvo cortada gran parte de la mañana de ayer. (Jorge Muñoz)
Vitoria. La red viaria principal del territorio histórico se convirtió ayer, por momentos, en una ratonera sin salida. La nieve, y sobretodo el hielo, transformaron el firme de las carreteras de máxima capacidad en una pista helada que contribuyó a provocar decenas de accidentes. Unos, sin importancia, y otros, trascendentales hasta el punto de colapsar las comunicaciones en la provincia durante horas y en etapas alternas. En ese periodo de tiempo, la N-I pasó de autovía a enmarañado parking de camiones, la AP-68 de autopista a tapón en su peaje de Altube, las N-622 y la N-240 de viales de doble vía a crispantes pasos de Semana Santa y, municipios como Aramaio, de valle de singular belleza a isla incomunicada.
Con todo ello, aventurarse y salir a la carretera a los mandos de un vehículo se convirtió en un ejercicio de temeridad y de paciencia. Pese a que los copos caídos apenas dejaron un grosor de varios centímetros de nieve sobre la superficie de Vitoria y de los municipios limítrofes, las carreteras principales revistieron su brea con una fina película de hielo propiciada por unas temperaturas que durante buena parte de la mañana permanecieron debajo del cero en los termómetros de la Llanada oriental.
En esas condiciones, circular por vías como la N-I equivalió a asistir como testigo a una sucesión de turismos volcados panza arriba en la mediana, coches siniestrados y huérfanos de grúa en los laterales de la carreteras y una curiosa procesión de camiones varados en áreas de servicio y en los carriles de una autovía que volvió a mostrar su lado más peligroso.
De hecho, la vía asistió a varios accidentes que aconsejaron el cierre de la misma durante horas. ¿Las consecuencias? Sencillamente, el tráfico con destino u origen en la capital alavesa se obturó sin posibilidad de solución dadas las escasas alternativas existentes.
El primer incidente de importancia tuvo lugar a las 2.40 horas del lunes más frío de las últimas semanas. Entonces, un camión articulado que circulaba por la N-I a la altura de Iruraiz-Gauna sufrió el efecto tijera y volcó dejando sobre los viales su carga de bidones de herbicida y paquetes de papel. A raíz del siniestro, el remolque del camión quedó sobre la calzada, circunstancia que propició el cierre de la carretera en sentido Irun. A partir de ahí, la Ertzaintza desvió el tráfico por la salida de Dulantzi hacía la carretera A-3100 hasta la reapertura de la vía, que tuvo lugar a las 14.25 horas. No obstante, poco duró abierta ya que a las 14.45 horas se produjo una colisión múltiple que implicó a cinco camiones a la altura de Argomaniz. Tres de los chóferes quedaron atrapados en sus cabinas -fueron rescatados y trasladados dos a Santiago y otro más a Txagorritxu-, la autovía se volvió a cerrar camino de Irun y el tráfico se desvió por la A-2134. Todo se restableció cuando se consiguió abrir al tráfico a las cinco de la tarde un carril de la autovía.
En ésta también se produjo una colisión múltiple en Elburgo, a la altura de Olaona. Se vieron implicados una decena de turismos y fue el origen de colas kilométricas hacia la capital alavesa, que vio como el trayecto desde Agurain se convertía casi en un viaje que rozaba la hora, cuatro veces más de lo normal.
Pero la N-I no fue la única carretera que sucumbió ante los efectos de una helada esperada. De hecho, la AP-68 en Areta tuvo que cejar en su actividad para limpiar sus carriles de nieve. Además, la N-240 entre la urbe gasteiztarra y Legutiano permaneció cerrada al tráfico durante unas horas. Se reabrió pasadas las nueve de la mañana después de que las máquinas quitanieves limpiaran la superficie de los viales. Pero el trabajo no evitó el accidente que padeció un transporte pesado, que sufrió la tijera dos horas después de reabrirse el vial, que tuvo que volver a cancelarse para retirar al vehículo siniestrado.
Por su parte, la N-622, también perdió la batalla a un tráfico de guerra afectado especialmente por un accidente múltiple a la altura de Zuia. Al incrementarse los flujos de coches y camiones, se articuló un efecto dominó que acabó por colapsar parte de la AP-68, que sufrió colas de casi dos kilómetros que afectaron a los vehículos que anhelaban pagar su peaje en las cabinas de Altube. De ahí a Vitoria, la situación no hizo más que empeorar debido a la circulación y a las inclemencias meteorológicas.
Red secundaria Ayer permanecieron cerrados para todos los vehículos los puertos de Orduña y Opakua. Por su parte, Azaceta se cerró para camiones y se necesitaron cadenas para circular por las cumbres de Herrera, Zaldiaran, Opakua, Cruceta, Vitoria y Bernedo. Entre Llodio y la capital vizcaína, la A-625 se colapsó en Arrigorriaga y la autovía hacia Amurrio se tuvo que cortar. Ya en la capital, los túnel en las cercanías de El Boulevard sufrieron colapsos puntuales.
Gracias por su comentario
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