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Tras 31 años al volante, y un sinfín de entrevistas como representante del sector, Satur Alonso confiesa su deseo de aprovechar esta oportunidad para enjabonar la mala imagen de los suyos. Para hacer comprender que el taxista "ni clava, ni engaña, ni se forra". Haya o no crisis.
jaione sanz - Domingo, 7 de Marzo de 2010 - Actualizado a las 12:51h
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Satur ALonso, junto a su vehículo a la entrada de la sede de la Federación Vasca del Taxi, en Vitoria. (JOSÉ RAMÓN GÓMEZ)
Vista:
vitoria. Le voy a hacer una pregunta-trampa, si no le importa. ¿Cuánto me ha podido costar el viaje en taxi desde la parada de Olaguíbel hasta Venta de la Estrella?
En torno a 5,80 euros, calculo, si los semáforos no han entorpecido.
Pues he pagado 6,11. ¿Precio justo?
Sí, el adecuado.
Estrenamos año con una nueva subida en la tarifa de los taxis, aunque de un 1%. ¿Lo vamos a notar?
El taxímetro apenas lo nota. Las tarifas 1 y 2 han subido un 1%, pero la 3 y la 4 han quedado congeladas. El Ayuntamiento ha querido reflejar la subida de los impuestos y la previsión del IVA, pero a los taxistas nos ha costado más adaptar los taxímetros que lo que supone la subida. Poner esa tarifa nueva nos cuesta 60 euros, ir a las ITV a pasar la inspección de los taxímetros cerca de 30 euros... No vamos a recuperar el gasto que nos ha ocasionado ese 1%, y más ahora que el servicio ha bajado.
Menos mal que el año pasado la subida fue del 6%, ¿no?
La verdad es que el cambio de tarifas sólo merecen la pena a partir del 2% de subida. Por eso ha habido taxistas en Vitoria y Euskadi que no querían poner la tarifa, pero como la normativa obliga y además estamos sometidos a inspecciones aleatorias, a cualquier hora en cualquier lugar, al final las hemos puesto todos pese a que supone perder dinero.
Vayamos al grano. ¿Los taxis son caros en Vitoria?
Tienen fama de caros, en Vitoria y en todo el Estado. El taxi no es caro. Si meto a cuatro personas, por un euro y pico puedo trasladarlos a barrios cercanos, lo que no supone tanta diferencia respecto al urbano y con un servicio puerta a puerta.
¿Entonces lo caro es el urbano?
El propio Ayuntamiento dice que el billete de autobús debería costar cinco euros para que el servicio no fuera deficitario. Si a los taxistas nos subvencionaran y nos bajaran los impuestos, al estilo Tuvia, el precio podría ser más ajustado. Pero la situación es la que es, y el taxista tiene que aguantar mucho, sobre todo una mala imagen que no le corresponde.... Un ejemplo: el día del ciclón se suspendieron los servicios del tranvía, de trenes y autobuses. Pues bien, hubo personas que cogieron el taxi por obligación, el primero en diez años, y se atrevieron a preguntar que a ver dónde estábamos. Y eso a pesar de que salimos a la calle, nos la jugamos, fuimos los supervivientes del transporte ese día...
Esclarezcamos los motivos por los que el taxista tiene tan mala imagen.
Sólo los clientes valoran nuestro trabajo, el resto no. Yo llevo 31 años con el taxi y la imagen se ha deteriorado mucho. En las películas de antes al taxista se le tachaba de pícaro, y eso ha contribuido mucho a que se creen leyendas. Nos tunean la imagen, porque la que hay ahora no es la real. El taxista es una persona trabajadora y honesta, aunque haya excepciones, y muy servicial, porque estamos todo el día con la gente, sirviendo a la gente. Además, ofrecemos el mejor servicio de información. Ni Tomtom ni nada... Informamos al turista, a las ambulancias... Y eso no se nos reconoce. Se dice de nosotros que somos caros y punto.
Es que al margen de leyendas, hay cifras. He leído que Vitoria fue en 2009 la ciudad con la bajada de bandera más cara de todo el Estado.
No es cierto. Vitoria jamás ha sido la ciudad con el servicio mínimo más alto. Siempre hemos estado a mitad de la tabla, entre los pueblos y las grandes capitales. San Sebastián está por encima, y Pamplona, y Tarragona... Esa información procede de la revista Consumer, y en su momento le contestamos sin obtener respuesta. Molestó tanto al sector español que calcularan los datos a su manera que incluso hubo zonas donde se recomendó a los taxistas no ir a comprar a Eroski. Esa publicación nos hizo muchísimo daño.
Antes le preguntaba si el taxi es caro. Ahora le pregunto, ¿el taxi debería costar mucho más?
Sí, en Vitoria y en todo el Estado el taxi debería ser más caro. Eso, o nos reducen los impuestos. Pagamos muchos impuestos: el indirecto en el consumo del gasoil, los impuestos del IVA por carrera y las retenciones trimestrales... Y cambiar el coche cuesta entre 2.500 y 3.000 euros, entre tasas, pagos, taxímetros, módulos.... Pero eso la gente no lo ve.
Necesitan una buena campaña de márketing, sin duda.
Es muy difícil hacer una campaña, porque si no hay historias se las inventarán. Hay gente que llega tarde a un sitio y se inventa la historia de que el taxi no ha llegado o que ha llegado tarde. ¡Y cuela! Y si le cuento lo de la señora de Abetxuko...
Cuente, cuente.
La señora de Abetxuko que se gasta todo el dinero en el bingo Florida Park y dice que se ha dejado el bolso en el taxi. Era mentira. Y encima lo contó en Radio Gorbea para evitar la bronca del marido. Por suerte, le tocó con un taxista por el que todos ponemos la mano en el fuego. Aquí somos 200 y nos conocemos. Intentamos localizarla y no quiso dar la cara.
Hay algo que no puede negar: los taxis se hacen esperar en ocasiones hasta diez minutos, y eso que se les presupone inmediatez.
La mentalidad del ciudadano es que en la parada tiene que haber taxis, pero si no están es porque están trabajando. Y si les llamas, vendrán. La cuestión es que, en Vitoria, hemos pasado de ser una población pequeñita, y sin semáforos, a una ciudad grande en la que hay que dar un margen de seis a diez minutos hasta la llegada del taxi. Por la dimensión de la ciudad y porque la velocidad comercial se ha reducido mucho. Por los semáforos, el tranvía...
¿Qué tal la convivencia con el tranvía en este año y pico?
Es un servicio al ciudadano más rápido que cualquier otro medio de transporte, pero en detrimento de urbanos, vehículos particulares, taxistas... Nosotros le miramos como las vacas al tren. Por donde pasa el tranvía han desaparecido los servicios del taxi. Nos ha quitado clientes en su campo de acción, sin duda.
¿La nueva red de autobuses urbanos también les ha hecho pupa?
A mí me parece que la reordenación es muy buena, pero al taxista le ha repercutido bastante. Al enlazar los barrios con el centro de la forma en que lo hace ahora, acercando mejor a la gente a sus puestos de trabajo, y teniendo en cuenta la crisis, hay muchas personas que prefieren pagar un euro para ir trabajar que cinco. Es lógico.
¿Considera que el taxi no tiene cabida en el Plan de Movilidad?
Sí que la tiene. La limitación del acceso de vehículos privados al centro y el encarecimiento de la OTA, por ejemplo, benefician al taxi.
¿Cómo va la batalla con los semáforos descoordinados?
Los semáforos son una asignatura pendiente en Vitoria, porque aún quedan muchas zonas donde no están bien regulados. Puede que responda a la política de restringir el acceso de vehículos privados al centro, pero eso nos afecta mucho. El interés del servicio del taxi es rapidez, porque queremos hacer el máximo número posible de carreras, ya que eso se traduce en más bajadas de bandera. Por tanto, más dinero.
Para hacer más carreras, los carriles-bus/taxi seguramente ayudan.
En los últimos tres años se han hecho bastantes. Efectivamente, nos dan una ventaja en la velocidad comercial y siempre vamos a decir que se necesitan más porque queremos movernos lo más rápido posible, sobre todo ahora que con la crisis ha bajado la clientela. Antes, quedabas libre en Gamarra y recibías una llamada que te dejaba cerca de tu parada, pero ahora dejas al usuario y vuelves de vacío. Se gastgasoil y se pierde mucho tiempo.
Hay dos cosas que a los vitorianos les molesta del taxi. La primera, que da la sensación de que llega antes si se pide a un domicilio que a una parada, porque en el primer caso la bajada de bandera arranca en cuanto el taxi recibe el aviso.
Es una leyenda completamente falsa. El taxista, cuando recibe el aviso, no sabe a dónde tiene que ir. Y cuando coge la llamada, está obligado a atender ese servicio. Si no lo hace, recibe una sanción de cinco o siete días sin emisora.
La ordenanza también obliga al taxista a parar si alguien levanta la mano, pero parece que aquí ese mecanismo no funciona...
Otra mentira. El Ayuntamiento puso en la ordenanza que, si vamos libres, estamos obligados a parar ante un brazo alzado para combatir ese dicho general. Ningún taxista es tonto: yo, encantado de que me paren conforme salgo de casa. Otra cosa es que no veas el brazo o que te obliguen a parar en una curva, pares más adelante y la persona no se dé cuenta.
Gracias por su comentario
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