Publicidad
[Entrar | Registrarse]
Son muchos los trabajadores que han visto en la crisis una oportunidad para reciclarse. Después de años apartados de los estudios, es tiempo de regresar a las aulas para salir reforzados de este mal momento.
Elena Arteagoitia
votos
comentarios
Alumnos y profesores saliendo del instituto mendizabala (ALEX LARRETXI Y JAIZKI FONTANEDA)
Vista:
hace tiempo que colgaron los libros por un empleo que, en la mayoría de los casos, no exigía cualificación. Sin embargo, la crisis económica y la consiguiente pérdida de puestos de trabajo ha devuelto a muchos jóvenes a las aulas. Ellos son sin duda uno de los colectivos más perjudicados por la difícil situación que se vive. La tasa de desempleo entre los trabajadores de 25 a 29 años que abandonaron los estudios tras acabar la formación obligatoria se ha duplicado en el último año. Los menos preparados han sido los primeros despedidos, y eso les ha devuelto el interés por estudiar.
Así, los centros alaveses de Formación Profesional están viviendo un fenómeno casi sin precedentes. Los jóvenes parecen haber tomado nota de este delicado momento que atraviesa el mercado laboral, por lo que están dispuestos a hacer un nuevo esfuerzo por continuar formándose. La matrícula en este tipo de estudios ha experimentado una recuperación importante, tras años de estancamiento. Sin ir más lejos, este curso hay 600 alumnos nuevos más en los institutos alaveses de FP; hasta llegar a los 4.665.
Al margen de este crecimiento, los directores de este tipo de centros llevan ya un tiempo detectando un nuevo perfil entre su alumnado: jóvenes que rozan la treintena, algunos de ellos desempleados, que quieren reciclarse con el fin de resultar más competitivos en sus respectivos trabajos, o que están interesados en buscar uno nuevo. La mayoría de ellos acuden a las aulas de Formación Continua: cursos que no superan las 100 horas y que están orientados a obtener un certificado profesional expedido por Trabajo.
El Instituto Mendizabala, en Vitoria, ofrece más de 25 módulos de este tipo, distribuidos en las ramas de Automoción, Electricidad y Electrónica, Imagen y Sonido, Fabricación Mecánica y Mantenimiento, Artes gráficas o Administración. A ellos acuden jóvenes en activo, aunque también hay una parte importante de afectados por un ERE. "La mayoría está buscando especializarse en un momento de crisis como éste, y la verdad es que está funcionando muy bien", asegura Antonio Rodríguez, coordinador de Formación Continua, que recuerda que en estos momentos hay cerca de 250 realizando un curso de estas características en Mendizabala.
Ander Gutiérrez, de 28 años, es un claro exponente de este complicado escenario que está dejando la crisis. Cuando decidió retomar los libros trabajaba como soldador en un taller, pero poco tiempo después se quedó en paro. La falta de estudios es sinónimo de inestabilidad en el empleo; algo que este joven quiere tratar de evitar en la medida de lo posible. "Cuando tenía que estudiar no lo hice y me arrepiento, pero ahora que he asentado la cabeza he decidido ponerme a ello", asegura. Admite que lo ha cogido con ganas. "Me gusta venir aquí a estudiar", añade. El horario flexible que les proporciona el instituto -los cursos empiezan a las seis y media de la tarde y se prolongan hasta las nueve y media-, les permite compaginarlo con sus responsabilidades laborales.
En uno de los módulos de Fabricación Mecánica y Mantenimiento ha recalado Ángel Díaz, de 29 años, que lleva desde los 17 trabajando en el sector del Metal. "No me gustaba estudiar, pero al final me acabé sacando el graduado por la noche", explica este joven toledano, al que el destino le ha llevado a instalarse en Vitoria. Harto de que le tengan de "palo de la fregona", quiere seguir estudiando no sólo para encontrar un empleo cualificado, sino por una cuestión de superación personal. Su experiencia en distintos puestos de trabajo le ha demostrado que, lamentablemente, la mayoría de las empresas priman la producción sobre la formación. "No pierden el tiempo enseñándote, por eso he decidido tomar yo la iniciativa", asegura. Así, espera que este esfuerzo invertido empiece a dar sus frutos a corto plazo. "Mi intención no es pasar toda la vida haciendo cursillos".
De "jodida" califica José Antonio Villorejo, otro alumno de Mendizabala, de 35 años, la situación que vive el sector. En la empresa en la que trabaja desde hace tiempo, dedicada al montaje de ascensores, están despidiendo a sus empleados "poco a poco", y teme que le llegue el turno, por lo que ha decidido ponerse las pilas apuntándose a un módulo de Instalaciones Eléctricas en Vivienda. No es la primera vez recurre a la Formación Continua, es por ello que observa con cierto asombro cómo ha crecido el número de alumnos inscritos en este último año. "Hace un par de cursos, con que dieras tu nombre dos días antes de que arrancaran las clases era suficiente; ahora, sin embargo, o coges plaza según abren la convocatoria, o te quedas fuera", explica.
Parece que los jóvenes alaveses cada vez son más conscientes de la importancia que conlleva contar con una formación adecuada de cara a lograr un puesto de trabajo de calidad. En el territorio, la tasa de fracaso escolar es una de las más bajas del Estado, ronda el 13%, pero sigue siendo uno de los grandes problemas que padece el sistema educativo. El objetivo es seguir peleando para que la práctica totalidad del alumnado se saque el graduado. Si se consigue eso, el número de titulados en FP será seguramente mayor.
En este sentido, José Antonio Villorejo lo tiene claro. "Yo animo a la gente a que estudie, que persiga sus objetivos, y que vaya a la universidad, ¿por qué no? Un médico siempre podrá ser barrendero, pero un barrendero médico, no", apunta.
No cabe duda de que la Formación Profesional ha iniciado una nueva etapa, no sólo por la apuesta decidida que han mostrado muchos jóvenes a la hora de elegir esta alternativa a los estudios universitarios, sino porque empieza a ocupar también por primera vez una posición privilegiada en la agenda política. Se podría decir que la crisis económica le ha devuelto la dignidad.
Recientemente, el Gobierno central ha anunciado un plan para modernizar la FP y para coordinar y vincular la enseñanza reglada a la formación continua y ocupacional. Será un plan que conecte los dos sistemas con un tronco común, y permita a estudiantes saltar de uno a otro, y que, al mismo tiempo, posibilite continuar la formación en la universidad a través de convalidaciones. Configurar unos estudios más atractivos y en consonancia con las necesidades que presenta el mercado laboral es, sin duda, uno de sus objetivos. Así lo vienen demandando desde hace tiempo los propios empresarios, que observan con preocupación las dificultades que existen a la hora de encontrar trabajadores cualificados.
Calculan que el 80% de los puestos de trabajo que ofertarán dentro de cinco años será consecuencia de las jubilaciones, por lo que piden a los centros de FP que pongan a su disposición un mayor número de titulados para hacer frente a este relevo generacional necesario.
Gracias por su comentario
Publicidad
Publicidad
El vídeo de la conquista de 'Demencia senil'
El vitoriano logró el 20 de enero la primera repetición de Demencia Senil en Margalef
El casco viejo gasteiztarra suena: DNA pone rostro a a siete de sus melodías
Alavés 1 - Lugo 1
Un empate escaso pero rentable
El punto arañado ayer por el Deportivo Alavés a un claramente superior Lugo sabe a muy poco, a pesar de que ese escueto empate sea suficiente para colocarle a un solo punto del play off.
Publicidad