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El Baskonia aplasta a un triste Joventut con una brillante exhibición ofensiva comandada por English
ÓSCAR SAN MARTÍN - Domingo, 7 de Marzo de 2010 - Actualizado a las 12:52h
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Baskonia vs DKV Juventud (JOSÉ RAMÓN GÓMEZ)
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VITORIA.El Joventut más descafeinado de los últimos años se convirtió ayer en el mejor aliado para cicatrizar la dolorosa herida continental propiciada por el Olympiacos. Entre el evidente ansia de desquite del Baskonia, desatado desde los 6,25 metros, para recobrar la autoestima y la fragilidad verdinegra encarnada en su séptima derrota liguera consecutiva, el Buesa Arena asistió a uno de los encuentros más plácidos de la temporada.
De los eléctricos y taquicárdicos clásicos disputados por ambos en campañas precedentes al incontestable monólogo vitoriano medió un abismo. Mientras el Caja Laboral se mantiene con sus lógicos altibajos en la cresta de la ola pese a sufrir las garras de la NBA, la histórica Penya camina sin brújula hacia la más absoluta vulgaridad y ha perdido el sello de identidad que hizo de él un club modélico.
Y es que lo tuvo demasiado fácil el anfitrión alavés para sellar el triunfo más rotundo de este ejercicio, donde ha despachado a trancas y barrancas a la mayoría de sus adversarios. Gracias al prodigioso acierto exterior (16 triples) y la inconmensurable figura de English, que rememoró su dorada versión canaria, la incertidumbre apenas duró cinco minutos. El escaso intervalo que necesitaron los pistoleros locales para ajustar el rifle y destapar su voraz instinto asesino a la hora de ejecutar a un forastero blando a más no poder.
No hubo piedad con el necesitado badalonés, que justificó las razones de su errática trayectoria. Salvo en los primeros compases del último cuarto, el recital ofensivo resultó mayúsculo. English se llevó la mayor distinción, pero casi todos los integrantes de Ivanovic se sumaron a la fiesta con el paso de los minutos. Los bases recobraron su esplendor, Barac maltrató el aro visitante durante un tercer cuarto de fábula, Herrmann aportó dinamismo como falso cuatro... Sólo Oleson y Singletary, apuesta en el tramo final ya con todo sentenciado, desaprovecharon la ocasión de recuperar algo de su crédito perdido. Entre tanta noticia agradable, la primera parte también deparó algún nubarrón que dejó un mal sabor de boca.
Esta vez no figuraba enfrente una pléyade de estrellas como el Olympiacos, pero algunos vicios adquiridos reaparecieron con cierta frecuencia. Ultradependencia hacia el acierto exterior, alarmantes concesiones defensivas, fragilidad a la hora de candar el rebote... Afortunadamente, la extremada tibieza de este Joventut en horas bajas permitió enmascarar esas dudas que encierra el estado actual de la tropa de Ivanovic y que sólo los próximos compromisos se encargarán de calibrar su magnitud.
English, una máquina
Los guarismos se dispararon hasta unos límites insospechados. El frenesí anotador resultó tal, que las defensas de plastilina quedaron una y otra vez en evidencia. En un duelo frenético que no concedió respiro alguno, los estiletes ofensivos disfrutaron de un panorama idílico. Un tipo de baloncesto detestado por Ivanovic que sirve para ganar batallas puntuales, nunca carreras de fondo frente a equipos más compactos.
El actual Caja Laboral, que pide a gritos la vuelta de Splitter, recuperó su demoledora pegada. Tan meritoria fue su capacidad para hacer sangre a base de un incesante bombardeo exterior como la extremada facilidad con la que recibió golpes en el rostro, especialmente en la primera parte. El timorato cuadro verdinegro aterrizó en la capital alavesa privado de sus dos pistoleros (Tucker y Tripkovic), pero vio el aro con una facilidad pasmosa.
Tras el descanso, el Baskonia activó sus sensores para edificar un racial despegue (83-58). Con Barac recibiendo balones a mansalva en la zona, el rendimiento colectivo se agigantó. Enfrente, el Joventut ofreció una imagen por momentos lastimosa. Pepu Hernández tiene un arduo trabajo para recomponer su maltrecha imagen. Con el duelo sentenciado, Ivanovic empezó a pensar antes de tiempo en la trascendental visita de la Cibona. Los titulares fueron oxigenados y disfrutaron de espacio los hombres de la segunda línea tan necesitados de minutos. Frente a los croatas, ya no valen las medias tintas. Sólo vale ganar por lo civil o lo criminal.
Gracias por su comentario
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