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la ciudad registró rachas de 135 km/h, las más elevadas de las tres capitales vascas
Técnicos de la Diputación aún trabajaban ayer para despejar de árboles caídos cinco carreteras del territorio
axier burdain - Lunes, 1 de Marzo de 2010 - Actualizado a las 08:03h.
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Los servicios municipales de limpieza no dispusieron ayer de un solo minuto de descanso. (Foto: marcos ruiz)
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Vitoria. En ocasiones, cuando la Administración extrema las precauciones ante una alerta meteorológica, el resultado en la práctica resulta mucho menos impactante de lo previsto. No fue así en el caso de la ciclogénesis explosiva Cynthia, cuyo paso por el territorio alavés se recordará durante días. La resaca del ciclón, que llegó a provocar en Vitoria ráfagas de 135 kilómetros por hora, las más altas de las registradas en las tres capitales vascas, dejó un reguero de árboles arrancados, ramas desprendidas, inmuebles afectados, daños en vehículos e incluso un incendio. Los Bomberos de la capital alavesa no dieron a basto durante toda la jornada del sábado y ayer, al cierre de esta edición, aún atendían las numerosas incidencias que ocasionó el vendaval. Según informaron fuentes del Ayuntamiento de Vitoria, en tan solo 24 horas llegaron a realizar más de un centenar de salidas. Y el número de intervenciones no paraba de aumentar.
Los datos facilitados por el Departamento de Meteorología y Climatología del Gobierno Vasco, Euskalmet, confirmaron que más que a una tormenta, la CAV se enfrentó a un ciclón en toda regla. Rachas de viento con un pico máximo de 228 kilómetros por hora en Orduña y, en zonas urbanas, 135 kilómetros por hora en Vitoria, 123 en Bilbao y 126 en Zarautz. Huracanadas.
Los Bomberos de Vitoria afrontaron el sábado su jornada más difícil en lo que va de año. Los problemas surgieron desde primera hora de la mañana, aunque pasadas las 21.30 horas, cuando se registraron los vientos más fuertes, la cosa se complicó. Ayer por la mañana, a pesar de que aún quedaba mucho trabajo por hacer, sobre todo en lo que a retirar elementos desprendidos se refería, la normalidad retornó a las calles de la capital alavesa, el Ayuntamiento dio por concluido su plan de emergencia e Interior del Gobierno Vasco desactivó asimismo sus alerta roja.
Las intervenciones asociadas al azote del Cynthia dieron comienzo a las 9.19 horas del sábado. Una antena inestable amenazaba con caer al vacío en un inmueble de la calle Voluntaria Entrega. Cuarenta minutos más tarde, una chapa metálica desplazada de su lugar entorpecía el paso en la calle Francia y los incidentes se encadenaban sin ofrecer un minuto de respiro.
Innumerables incidencias Cascotes que caían de la fachada en el número 10 de Adriano VI, un desprendimiento de parte de la fachada correspondiente al número 13 de la plaza de la Provincia, más caídas de elementos arquitectónicos en el número 6 de Julián de Arrese, puertas desencajadas en el boulevard de Salburua, cristales rotos en Landaverde, uralitas volando en la calle Paz, chapas moviéndose en la calle Coronel Ibaibarriaga -que obligaron a la Ertzaintza a acordonar la zona-, tejas sueltas en Los Isunza, una parabólica colgando en Errekatxiki número 2, vallas de obra desprendidas en la plaza de Amarica, árboles a punto de caer en diferentes puntos, chimeneas tambaleantes... El listado de incidencias fue inagotable y afectó a todos y cada uno de los barrios de la capital alavesa. Ni los Bomberos ni la Policía Municipal disfrutaron de un momento de descanso.
La Cuadrilla de Ayala también sufrió los embates de la ciclogénesis, esta vez en forma de incendio. El viento arrancó unos cables de alta tensión y su contacto con el suelo dio como resultado intensas llamas en un bosque del municipio de Okendo. Los Bomberos del parque de Ayala, ayudados por las brigadas forestales de la Diputación, tuvieron que trabajar duro para controlar el fuego, ya de madrugada.
Los cortes de luz fueron constantes en diversos puntos de la geografía alavesa. En Amurrio, donde su alcalde, Pablo Isasi, confirmó que el ciclón ha causado estragos, el suministro quedó interrumpido a partir de las 22.00 horas y no recobró la normalidad hasta bien entrada la mañana del domingo.
Los portavoces de la Diputación, que agradecieron ayer a la ciudadanía alavesa "su comportamiento y el seguimiento de las recomendaciones durante el episodio de fuertes vientos", explicaron que, en lo que a su competencia atañe, los problemas ocasionados por las ráfagas se localizaron principalmente en la Cuadrilla de Ayala y en el norte de Zuia durante la noche.
Durante buena parte de la mañana de ayer, operarios forales se afanaron, equipados con motosierras, en despejar las carreteras A-3641 y A-4616 en Okondo, A-3616 en Lezama, A-2522 entre Baranbio y Ziorraga y A-3630 en Retes de LLanteno. Todas ellas habían quedado bloqueadas por la caída de árboles y el desprendimiento de ramas.

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