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Las jóvenes Smirnoff y Zbanic demostraron su talento en Berlín

la directora bosnia ya ganó el oso de oro en 2006 por "grbavica"

La realizadora argentina agradó por su trabajo en "Rompecabezas"

gemma casadevall - Viernes, 19 de Febrero de 2010 - Actualizado a las 08:03h

El actor Arturo Goetz (actor) y la directora Natalia Smirnoff.

El actor Arturo Goetz (actor) y la directora Natalia Smirnoff. (Foto: efe)

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berlín. Dos jóvenes directoras, la argentina Natalia Smirnoff y la bosnia Jasmila Zbanic, dominaron ayer la Berlinale, con un filme armado sobre el talento de María Onetto, la primera, y sobre la radicalización islámica en Sarajevo, la segunda, en una jornada a competición en la que el cine alemán fue abucheado.

Zbanic, nacida en 1974 en Sarajevo y Oso de Oro en 2006 con Grbavica, volvió a la Berlinale con una sutil muestra de cómo sugerir, más que mostrar, los cismas dejados en la sociedad bosnio musulmana por el conflicto bélico. Smirnoff, porteña nacida en 1972, debutó con Rompecabezas, centrada en el mosaico de sentimientos de una mujer, María del Carmen, a quien alguien regala en su 50 cumpleaños un puzzle y descorre así la cortina de un talento que nunca sospechó tener y que algunos hubieran preferido dejar oculto. Onetto es el principal talismán de la primeriza directora para desarrollar su película y el primer plano de su rostro, en alternancia con los de sus manos superdotadas para armar cualquier rompecabezas, es el hilo conductor del filme. Su amoroso esposo, los hijos, el alma gemela que le sale al paso como tándem con vistas a un torneo mundial de puzzles y restantes personajes son puras comparsas, con las que Smirnoff completa el mosaico alrededor de Onetto.

radicalización En otra órbita se sitúa Zbanic con Na Putu -On the Path-, centrado en una joven azafata bosnia, que quiere tener hijos con su compañero, un musulmán y moderno controlador aéreo, de pronto en el paro por tomar alcohol en el trabajo. La salida al desempleo será un trabajo en un campamento de musulmanes que sí siguen las reglas del Corán, donde las mujeres van cubiertas de cabeza a los pies y su resquicio a la vida es la apertura en su negra burka a la altura de los ojos. "Tras el genocidio, tras la guerra perdida, fueron muchos los que buscaron refugio en el integrismo religioso. Traté de abordar ese proceso y hasta qué punto alguien, por amor, debe aceptar los cambios del otro, cuándo empezamos a renunciar a nosotros mismos y en qué punto la renuncia significa traicionarnos", explicó Zbanic. Del refugio en la religión al lavado de cerebro, del Corán al integrismo político: ésta es la cuestión que plantea Zbanic, en un filme donde no exhibe los desgarros de la sociedad bosnia a zarpazos, sino con inteligencia. Cuatro años después de abordar en Grbavica el drama de las mujeres violadas en el conflicto balcánico, Zbanic regresó al festival con una exhibición de talento.

Y, mientras estas dos directoras dejaron un buen sabor de boca, un filme alemán, Jud Süss, de Oskar Roehler, se llevó el primer abucheo de la competición. Su filme se centra en la figura de un actor, Ferdinand Marian, que vende su alma al diablo -Goebbels- no por afán de éxito, sino porque no se atreve a negarse. Cree que podrá manipular al gran manipulador del Tercer Reich, pero por supuesto se estrella, con las consecuencias que cualquiera imagina para su esposa, de origen judío.

las claves

La 60ª edición de la Berlinale rindió ayer homenaje por partida doble a dos leyendas vivas del cine alemán, la actriz Hanna Schygulla, probablemente una de sus divas más internacionales, y Wolfgang Kohlhaase, un talento algo más a la sombra e histórico guionista desde tiempos de la Alemania comunista. Schygulla y Kohlhaase se repartieron los honores del festival en su cumpleaños redondo, con sendos Osos de Oro de Honor a toda su carrera y con una retrospectiva de diez filmes, uno por cada día del festival, para sus títulos más míticos. De Schygulla se recordaron algunos títulos míticos de sus tiempos de musa de Fassbinder, como Lili Marleen (1980), y otros como Storia di Piera, de Marco Ferreri (1982) o su participación en Al otro lado (2006), de Fatih Akin, representante de la nueva generación de cineastas germano turcos. De Kohlhaase se proyectó el título que colocó el cine de la RDA en el palmarés de la Berlinale, Solo Sunny, cuya actriz, Renate Krosner, ganó el Oso de Plata en 1980. Y también filmes realizados tras la caída del Muro, como la comedia Sommer vorm Balkon (2005), de Andreas Dresen, nuevo talento surgido en el antiguo territorio germano oriental.

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