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En noviembre recibirá terminada la futura sede de Krea en Betoño. Será el momento de entrar con todo su equipo y ponerlo todo a punto para una inauguración que se prevé para primavera de 2011. Y todo ello sin descuidar la actividad diaria que ya tiene el centro cultural.
Carlos González - Domingo, 31 de Enero de 2010 - Actualizado a las 10:51h
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(José Ramón Gómez)
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La cuenta atrás para que Krea tenga su nueva sede en Betoño está ya en su fase final. ¿Hay ansiedad pensando en que se pase este año rápido, un poco de miedo, responsabilidad...?
Un poco de todo, la verdad. Ahora tenemos como dos niveles de trabajo. 2010 es un año, por así decirlo, de transición. Todo lo que hemos hecho en los tres últimos años, y con cuyos resultados estamos muy satisfechas, hoy a que seguir desarrollándolo, siguiendo nuestro día a día habitual, realizando Zinemastea, lanzando una nueva convocatoria de ayudas y demás. Pero, al mismo tiempo, tenemos nuestra cabeza pensando en ese 2011 en el que vamos a tener físicamente el edificio. Así que estamos, al mismo tiempo, en los detalles de cualquier jornada normal y en los calendarios de actuación para cuanto tengamos la sede, en los programas, en los proyectos que tenemos en cartera un tanto ralentizados porque no tenemos ese lugar operativo... Para cuando vayamos allí queremos tener también unos tiempos no muy largos pero sí básicos para certificar que cada uno de los espacios de la nueva sede está acondicionado antes de nada. Todo eso nos supone hacer un ejercicio importante para ver cuál va a ser el comportamiento de todas las personas que van a estar circulando por el centro. La gran fuerza de Krea es que se construye con quien participa en el proyecto, pero también ahí está la gran complejidad para llevarlo adelante.
Para cuando se abra, ¿todo el complejo estará en funcionamiento o se irá poco a poco: primero la zona más propia del proyecto y después, tal vez, los espacios de ocio (restaurante, bar...)?
La decisión final está todavía por tomar. Por de pronto tenemos que recibir el edificio. Después, pasaremos a la siguiente fase y veremos qué tiempo necesitamos. La inauguración es poner una fecha y punto. Pero antes hay un proceso interno importante que vamos a hacer, como decía antes, por fases. Krea tiene tres líneas de trabajo muy distintas. El centro de creación, ahora ya, si tuviéramos las residencias y los talleres podríamos ponerlo en marcha en este mismo momento. El área que llamamos de ocio y encuentro que estará en el brazo de cristal y el atrio, son programas que se están construyendo, sabiendo buscar ese espacio común entre nuestra identidad y el territorio en el que nos encontramos. Y luego está la zona de la capilla, un lugar, como se suele decir, con encanto que acogerá actividades muy diversas tanto del centro como llegadas desde fuera. ¿Se inaugurará todo a la vez o se hará por pasos? Es una decisión a tomar, aunque creo que más o menos dentro de poco.
Por fuera, por lo menos parece que el edificio está muy avanzado. ¿Cómo sigue la evolución de los trabajos?
Pues a partir de ahora voy a ir más porque entramos en una fase en la que los detalles se van a convertir en muy importantes. El ritmo de las obras va muy bien. Tenemos el gran reto de recuperar un patrimonio neogótico para unos usos contemporáneos, manteniendo el pasado para unirlo a la nueva Vitoria. Para nosotros, a nivel interno, supone tener que dar muchas vueltas a un gran abanico de cosas para facilitar la convivencia entre lo heredado y el futuro. Por eso me gusta ver el espacio, porque no estoy tan acostumbrada a trabajar sobre planos y el propio edificio te habla según se va construyendo.
Después de levantar casi de cero Montehermoso y Krea, ¿va camino de la licenciatura de arquitectura?
¡Qué va! (risas). Igual que yo exijo respeto cuando, con mucha frivolidad, se habla de cultura, tengo un inmenso respeto por los arquitectos y todas las profesiones que se mueven alrededor de un proyecto como éste. Hay que saber en qué posición está cada uno.
Lo que también se hace más presente según avanza la cuenta atrás es el hecho de que la nueva sede está en Betoño que, con todos los respetos, para la mentalidad vitoriana media es como hablar del extranjero, un lugar que está muy lejos de la calle Dato. ¿Esa es la gran batalla al principio?
Va a ser una de ellas pero no la gran pelea. Es verdad que esa mentalidad existe. Estamos muy acostumbrados a tener todo en el centro. Pero también es evidente que el crecimiento que se está dando en la ciudad en los últimos años está haciendo que la gente se acostumbre cada vez más a los desplazamientos. Nosotros tenemos un autobús que para justo enfrente de Krea y estamos trabajando para mejorar los desplazamientos tanto en bici como a pie dentro del Plan de Movilidad. Yo creo que el reto es entender que su ubicación física es sólo una parte del proyecto. En los tres años que llevamos trabajando, gran parte de las propuestas que hemos hecho, las hemos realizado en espacios de lo más diverso. Y no hemos tenido problemas con las distancias. De hecho, hemos tenido unos porcentajes de participación en algunas de las actividades muy grande de personas que no eran sólo de Vitoria. Krea nace para Álava pero también hay una serie de programas que se abren. Tenemos que pensar en nuestra ciudad como capaz de capitalizar y de atraer a gente, como hemos tenido, de Sevilla, Bilbao, Santander... Y nosotros estamos en una zona con el Buesa Arena, Caja Vital, el Bakh, las balsas de Salburua y Ataria..., un espacio de crecimiento de Vitoria que es nuestro día a día y en el que tenemos que ser capaces de aportar igual que ya lo está haciendo de forma muy valiente la Fundación Sancho el Sabio.
Ahora que habla de esa capacidad de atracción, ¿no le falta a Vitoria sacar pecho, creerse lo que está haciendo y consiguiendo?
Muchísimo además. Eso lo llevo diciendo desde hace tiempo. De todas formas, con un cierto equilibrio porque a veces se saca pecho de algunas cosas.... Tenemos un territorio ricamente dotado en el ámbito de la cultura. Claro que podemos mejorar si trabajamos de forma conjunta y si tenemos una estrategia para comunicar bien. Añadiría otro punto más. Debemos mirar más lo que nosotros queremos hacer, lo que podemos realizar y en qué tenemos posibilidades de especializarnos, y fijarnos menos en lo que se está haciendo en otros sitios. Eso nos pierde a veces. En ocasiones ponemos más en valor cosas de fuera. Y otras, nos cerramos sólo con lo nuestro y adiós. Lo que hay que buscar es un punto intermedio: valorar lo que tenemos sabiendo lo que somos y con qué recursos contamos, pero al mismo tiempo teniendo en cuenta que, hoy en día, el mundo es muy pequeño.
Decíamos antes lo de las batallas que tendrá que afrontar Krea con la nueva sede. Además de la cuestión de la distancia, ¿cuáles son las otras que deberá afrontar?
La gran batalla de Krea, que es al mismo tiempo su punto fuerte y el débil, es que se construye con otras personas. Es decir, desde el principio es un proyecto que no tiene sentido si el otro no existe. Nacemos como respuesta a una demanda de necesidad de recursos, de plataformas de trabajo, de espacios y de apoyos. Si esa otra persona, colectivo o conjunto de creadores no participa de nuestro proyecto, el sentido de Krea se habrá perdido. Lo bueno que tenemos es el hecho de que en los tres años que llevamos trabajando, aún sin tener la sede, los resultados están siendo muy buenos.
Pero, por lo general, a la sociedad le gusta que le den todo hecho y mascado.
Hombre, hay de todo. Hay una comunidad de creadores que nos está dando una respuesta fantástica, que quieren participar de forma activa. Por ejemplo, con el programa de becas y ayudas nos hemos dirigido de forma especial a Álava, el País Vasco y también las zonas donde está presente Caja Vital. Y ha sido curioso comprobar cómo desde comunidades donde la entidad no está presente, como puede ser Cataluña o Valencia, hemos recibido llamadas para saber cómo pueden participar en nuestros programas. Son cosas en las que ves cómo la comunidad artística, cuando abres una puerta para trabajar, tiene ganas, interés y proyectos. Y las experiencias que estamos teniendo a nivel europeo están siendo también muy satisfactorias a la hora de posibilitar intercambios.
¿Con la oferta de equipamientos que tiene Álava hoy, hay población para todos?
Tenemos que ser complementarios y hay una sensibilidad en este sentido en los responsables actuales de otros equipamientos. Cada proyecto tiene sus objetivos y formamos un mapa bastante estructurado para ver a dónde nos dirigimos cada uno, incluso en qué fase estamos. En el último año y medio se ha visto un interés y un esfuerzo por esa línea de trabajo que nos lleve a enriquecer la oferta de proyectos culturales de la ciudad teniendo cada uno nuestro espacio propio de actuación.
El hecho de no tener la sede ha supuesto para el centro un esfuerzo de imaginación para desarrollar el trabajo. ¿Tener la casa ya entre las manos supondrá, en este sentido, relajarse un poco?
En absoluto. Si se quiere trabajar en creación contemporánea, la relajación no existe. La cuestión no es: "mira, que tengo un edificio con las puertas abiertas y a ver si os queréis pasar". El mismo espíritu que hemos tenido estos tres años no sólo se va a mantener, sino que va a crecer. Este es un mundo muy cambiante y rápido. Krea se basa en la construcción del día a día con la comunidad de creadores y la sociedad. No podemos articular lenguajes del siglo XX para generaciones del XXI, hay que mimar los contenidos sin confundir el entretenimiento y conocimiento, hay que estar al tanto de todo.
¿Abrir y poner en marcha un edificio en una época de crisis económica es todavía más complicado?
Desde el principio, el proyecto ha tenido una línea de austeridad que comparte con la propia Caja Vital. Lo que tenemos que hacer ahora es ver cómo podemos aportar algo a la sociedad alavesa para afrontar mejor estos momentos de crisis.
¿Ha pensado ya en la fiesta de inauguración?
Sí y no. Ya tenemos un proyecto consolidado que ahora va a abrir un espacio físico. Y mi prioridad es que ese edificio responda a los compromisos que tenemos.
¿Todavía no hay fecha fijada en la agenda?
Como tal, no. Será en primavera de 2011. Está previsto recibir el edificio en noviembre de 2010 y en cuanto eso se produzca todo el equipo nos iremos allí para empezar a realizar todo el trabajo de conjuntarnos con la sede y eso dos o tres meses ya nos va a llevar contando con que diciembre siempre es un mes raro entre puentes y festivos.
Cuando haya transcurrido un año de la inauguración estará satisfecha si...
Si hemos conseguido que lo que ahora tenemos en marcha y que aquellos proyectos que están un poco a la espera en estos momentos estén ya ubicados allí, estaré satisfecha porque eso significará que el edificio estará a un 90% de su capacidad de funcionamiento. Aunque, claro, siempre se puede mejorar.
Gracias por su comentario
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