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por Harvey Hames, * Ben Gurion University of the Negev y Universitat Autonoma de Barcelona - Viernes, 29 de Enero de 2010 - Actualizado a las 08:09h
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Las universidades israelíes son lugares que fomentan la discusión, abiertos a la actividad política tanto de sus estudiantes como de sus profesores. Muchos miembros de la comunidad académica forman parte de la oposición contra la ocupación del West Bank y de Gaza y se oponen activamente a la política gubernamental participando en manifestaciones y otras acciones. Sin tener que temer represalias, académicos publican artículos de opinión en los medios de Israel y de todo el mundo tanto a favor como en contra de la política actual, mientras que profesores y estudiantes cooperan con organizaciones internacionales luchando por los derechos humanos. Estudiantes árabes que viven en Israel atienden la universidad y tienen los mismos derechos y las mismas obligaciones que sus homólogos judíos, con una presencia manifiesta en todos los campus del país. Y sin embargo, éstas son las instituciones que algunos intelectuales europeos, presuntamente ilustrados, quieren someter al boicot.
En general, los boicots académicos no son una medida adecuada, ya que, incluso si fuesen viables, acaban generando más problemas de los que resuelven. La discusión y deliberación abierta entre los académicos es uno de los principios fundamentales de la difusión del saber y de las ideas; no permitir que estos contactos se produzcan y prosperen es peligroso volviéndose contra las bases que definen la universidad y la comunidad académica. Además, adoptando esta perspectiva, habría que preguntarse si Israel es, realmente, el único país cuyas universidades deberían ser sometidas a boicot. ¿Qué pasa con los EEUU, no se les deberían aplicar las mismas medidas, teniendo en cuenta la infracción de derechos humanos fundamentales durante la invasión de Irak y de Afganistán, por no hablar del tratamiento de sus presos y de las torturas? ¿Y no se debería hablar también, entonces, del boicot de instituciones del Reino Unido y de otros países de Europa, de España por ejemplo, que apoyaron de manera activa la invasión del Irak formando parte de la coalición? ¿Y China, ese estandarte de derechos humanos? Sin dudarlo, a sus profesores y alumnos se les debería prohibir asistir a congresos y estudiar en las universidades ilustradas del primer mundo. ¿Y qué ha de ser con el mundo árabe y de Palestina mismo? ¿Acaso sus estudiantes gozan de libertad de expresión, sus académicos tienen libertad de cátedra sin tener que temer la opresión y la detención, y los derechos humanos se viven de acuerdo con las máximas exigencias? Llamar al boicot académico es un asunto ciertamente extremadamente resbaladizo.
El llamamiento al boicot académico de Israel se sustenta en una percepción unilateral y muy limitada del contexto histórico y político del Oriente medio. Es muy fácil retratar a los israelíes como agresores y a los árabes como sus víctimas. Sin embargo, esto no es más que la expresión de un gran desconocimiento que refleja, todavía, elementos del ideario antisemítico que, por desgracia, circula aún ahora entre cierta intelectualidad de izquierda.
Para muchos de estos intelectuales resulta inquietante lo que ha conseguido Israel, el Estado judío, en tan sólo 60 años, en comparación con otros países y el mundo árabe. La eterna víctima se ha liberado de sus cadenas y se ha convertido en una fuerza con la cual hay que contar. Eso es difícil de comprender y de aceptar, y difamar a Israel es la manera más simple y fácil de resolver el problema. De la misma manera que los judíos fueron acusados durante dos mil años de ser la fuente del mal, se demoniza y se culpa ahora a Israel por los problemas del mundo. Todo esto tiene que ver con un miedo irracional a dichos intelectuales, que se alimenta de su propia falta de convicción y de moralidad, más que con la verdad del asunto. Hay siempre más de una narrativa y manera de contar la historia pero, en el caso que nos ocupa, esta verdad es ignorada según conveniencia.
Por último, ya que estamos hablando de boicot, ¿por qué limitarlo al boicot académico de Israel? Por supuesto, este boicot debería extenderse entonces a todo lo que tiene la más remota relación con Israel. Sugiero que los boicoteadores que no se beneficien de los avances tecnológicos, científicos y médicos -como los del ganador del premio Nobel de química de este año- de este país satánico, que han mejorado la calidad de vida de tantísimas personas en todo el mundo. Seguramente vuestras vidas se volverán más pobres, pero gozaréis, en cambio, de la satisfacción de saber que os adheristeis a vuestros principios y a lo que considerais lo justo, permaneciendo siempre en lo que considerais que es el lado de los oprimidos.
Gracias por su comentario
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