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por Maribel Vaquero Montero * Parlamentaria de EAJ/PNV - Jueves, 28 de Enero de 2010 - Actualizado a las 08:04h
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A nadie se le escapa en la actualidad, en un modelo económico y social globalizado, que uno de los factores principales de desarrollo de nuestras sociedades lo constituye la comunicación, tanto a nivel de infraestructuras de transporte como de telecomunicaciones. Resulta obvio afirmar que éstas deben diseñarse teniendo en cuenta la accesibilidad universal con unos parámetros de calidad, eficiencia, seguridad y sostenibilidad ambiental que garanticen la igualdad de todas y cada de las personas que residen y trabajan en Euskadi. Es por esto que quizá el debate acerca de la construcción de infraestructuras de transporte, su financiación y gestión, del modelo de movilidad de viajeros y mercancías, así como la sostenibilidad del conjunto del sistema, sea una actualidad permanente. Si bien existe un amplio consenso acerca de construcción y puesta en marcha de las principales infraestructuras de comunicación, existe un aspecto en el que no conseguimos avanzar: los aeropuertos. Y digo que no conseguimos avanzar, porque no abordamos la cuestión de fondo, la necesidad de ciertas mejoras que resulta imprescindible acometer en este u otro aeropuerto, la atracción o no de nuevas compañías, la posible cooperación con los aeropuertos limítrofes, la ampliación a una segunda pista de Foronda… decisiones que se toman desde el mismo órgano centralizado, AENA, en las que hoy por hoy, las instituciones vascas no tenemos ninguna competencia, ni voz, ni voto.
No hay que olvidar que el aeropuerto es una infraestructura de interés general, de competencia exclusiva del Ministerio de Fomento y gestionada por su sociedad pública AENA. Es decir, el Estado español gestiona de forma centralizada todos sus aeropuertos, incluidos los de Euskadi, utilizando un modelo en red, como si todos ellos constituyeran una única infraestructura. Se trata de un modelo nada acorde con la tendencia de gestión en los vecinos países de la Unión Europea, en los que las instituciones regionales, locales y agentes privados -tales como las Cámaras de Comercio- participan en sociedades mixtas de gestión totalmente descentralizada. Por ello, a pesar de que la cuestión de la transferencia de la competencia sobre nuestros aeropuertos sea irrenunciable, resulta imprescindible abordar la gestión descentralizada de los mismos; esta es realmente, la cuestión de fondo a debatir y solucionar.
Y es en este debate donde el Estado español y sus ministros/as de Fomento han fallado en los últimos años, no han presentado ninguna propuesta clara y no han permitido que aportáramos, seria y lealmente, nuestros puntos de vista y nuestras solicitudes/propuestas. Por recordar únicamente los últimos años, el Gobierno de Ibarretxe ya solicitaba a la ministra Magdalena Álvarez esa gestión descentralizada para abordar un modelo de gestión conjunto de los aeropuertos vascos, sin recibir respuesta alguna. Recientemente el ministro José Blanco ha presentado un borrador de un nuevo modelo de gestión en el Congreso de los Diputados para su debate con los grupos y las comunidades autónomas. ¿Será esta vez una realidad? Es verdad que para mejorar en el proceso de descentralización todo lo que ofrece el Estado será un avance, ya que partimos de cero, pero ¿realmente es una apuesta que nos permitirá decidir sobre el modelo más eficaz para Euskadi? En el siglo XXI no podemos abordar la construcción y gestión de infraestructuras de transportes como en el XIX, centrándonos en su importancia en sí mismas, sino que es imprescindible abordarlas centrándonos en las personas, en sus necesidades de movilidad y en su fidelización en función de la calidad ofertada.
En el caso concreto de Foronda, la competitividad de nuestro aeropuerto no puede residir exclusivamente en la atracción o no de líneas de bajo coste sino en el valor añadido ofertado. Y, por otra parte, desde un modelo propio y ágil de gestión, adecuado a nuestras necesidades, es necesaria la búsqueda de una complementariedad entre los aeropuertos vascos, entre Foronda, Loiu y Hondarribi, con Biarritz y Noain. Foronda es una infraestructura con un gran potencial, con muchas posibilidades de desarrollo. Gracias a su ubicación, a su orografía, puede ser el aeropuerto internacional de Euskadi, tanto de pasajeros, como de mercancías. Un aeropuerto con accesibilidad cómoda y fluida a otros modos de transporte público de calidad. E incluso apostar por su desarrollo económico ubicando en su entorno una zona industrial dirigida al sector aeronáutico.
Podemos afirmar, en consecuencia, que nuestras infraestructuras aeroportuarias deben formar parte del conjunto del sistema de transporte de Euskadi, que se encuentren bien conectadas con unas infraestructuras ferroviarias de calidad y con unos servicios de autobús eficientes y fiables, que garanticen que todas las personas que residen en el territorio, accedan a un aeropuerto con unos parámetros de calidad y seguridad.
La modernización de la gestión aeroportuaria es fundamental para avanzar en el desarrollo socioeconómico de Euskadi. Y este proceso debe ser abordado desde la colaboración interinstitucional, trabajando por un modelo nuevo y diseñado por y para Euskadi.
Gracias por su comentario
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