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cuatro extranjeros afincados en gasteiz relatan a dna su visión de la ciudad
Todos coinciden en destacar, como virtudes de la capital alavesa, su "comodidad, tranquilidad y seguridad"
jaione sanz - Sábado, 23 de Enero de 2010 - Actualizado a las 10:45h.
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vitoria. El retrato que dibujan de Vitoria no se detiene en las balconadas níveas, la plaza de la Virgen Blanca, las zonas verdes. Mira más allá de los llamados proyectos estratégicos, como la estación intermodal o el soterramiento de los raíles del tren. Y obvia la bronca política. Para todos ellos, Vitoria se describe por las sensaciones que contagia: tranquilidad, seguridad, comodidad. Aunque unos lleven años aquí y otros apenas acaben de asentarse, aunque la única coincidencia en sus vidas sea ser extranjeros afincados en la capital de Euskadi. María, Hamila, Muntala y Giorgio cuentan a DIARIO DE NOTICIAS DE ÁLAVA su visión de la ciudad como representantes de los cuatro colectivos de inmigrantes con más presencia en Gasteiz. Relatos hilados por ese sentimiento de pertenencia que, inevitablemente, surge por la segunda patria.
María Gutiérrez
De Colombia a Fournier
María no tiene pegas de la nueva red de autobuses urbanos. Pero tampoco aborrecía la vieja. Que haya paradas en la calle, espacio en el interior de los vehículos para respirar y la seguridad de que su cartera no va a desaparecer le resulta ya extraordinario. Hace año y medio no podía decir lo mismo. Estaba entonces en Huila, Colombia, trabajando como camarera de mesa, tratando de sacar adelante a sus dos hijas. Cuando su hermano le llamó para decirle que le había conseguido un contrato de trabajo en la ciudad en la que residía no lo dudó. Dejó la bandeja y compró el billete de avión. Destino, Vitoria. "No me acuerdo de la primera impresión que tuve de la ciudad. El viaje fue largo, me sentía desubicada. Creo que pensé que era bastante pequeña".
El Casco Medieval se convirtió en su primera residencia. Estuvo el tiempo suficiente para constatar las deficiencias de la colina. "Cuando volvía a casa por la noche me incomodaba pasar por ciertas calles, la iluminación no es buena", admite María, quien aplaude el proyecto de revitalización impulsado por el Consistorio. "Me gusta mucho. Las calles están quedando muy bien, hay cada vez más servicios... Y además está la muralla, la Catedral...".
A María, que ahora vive en Heraclio Fournier, le llama mucho la atención el patrimonio arquitectónico que serpentea la almendra y el centro, nada que ver con las casitas de su pueblo natal, pero lo que le apasiona es la otra seña de identidad de Vitoria: el verde. "Ésta es la ciudad de los parques. Y me encanta el de La Florida. En Navidad, iluminado, estaba precioso", señala la joven, quien confía en que algún día el bombo de las VPO se fije en ella. "Me gustaría vivir en Salburua o Zabalgana. Son barrios amplios, tranquilos. Y eso es lo que más aprecio de Vitoria, su tranquilidad, su comodidad. Quiero quedarme aquí para siempre", sostiene. Por eso, su objetivo más a corto plazo es que sus dos niñas, con las que habla cada día a través de Internet, vengan a vivir con ella.
halima
De Marruecos a Los Herrán
Halima ha viajado "mucho" desde que en los años ochenta se despidió de Kenitra, una localidad costera de Marruecos, en busca de aventuras. Y la aventura de su vida acabó siendo un vitoriano. Con él reside en Gasteiz desde los noventa, una decisión de la que jamás se ha arrepentido. Tiene claro que aquí criará a sus dos hijos, y que aquí terminará su vida. "He viajado mucho, pero no cambiaría Vitoria por nada. Es una ciudad muy bonita, segura y tranquila", resume esta mujer de 43 años.
De Los Herrán al centro y del centro a Los Herrán: ése es el trayecto habitual de Halima. "Conozco bastante bien los barrios, pero yo necesito vivir en el centro, porque es donde está el ambiente, y eso que la ciudad de normal es un poco triste", opina esta gasteiztarra de adopción, para quien el momento más especial del año son las fiestas porque el cogollo de la ciudad "se llena de ambiente". No obstante, si por algo valora Vitoria es por los espacios verdes. "Kenitra tiene parques y está rodeada de bosques, eucaliptos... Pero para mí la zona de Armentia en Vitoria es muy especial, mi rincón favorito".
Halima ha sido testigo de una etapa de "gran transformación" en Vitoria que, a su juicio, tiene algún pero. Ella hubiera preferido que se optara más por un urbanismo de redensificación que por el estiramiento "excesivo" a través de Salburua y Zabalgana. "No me gustan los nuevos barrios. Aquello es otra ciudad", opina. Tampoco está de acuerdo con la reforma de la Virgen Blanca, que luego se ha replicado con el plan Alhóndiga. "Esa modernidad resulta fría. Creo que antes la plaza tenía mucho más encanto". Lo que sí respalda es el proyecto de revitalización del Casco Viejo. Confía en que acabe con los guetos y "devuelva la vida" a la colina, a la que ella sube "para tomar algo o cuando hay eventos especiales, como la ruta de la almendra". "Considero que hay que hacer aún más esfuerzo. Todo lo que se haga revertirá en el resto de la ciudad", añade esta gasteiztarra.
Su deseo para este año es que Vitoria siga siendo "una ciudad donde la gente puede vivir en paz". Y, si por ella fuera, que mantenga la vieja OTA. "Con los dos tipos de colores, mi marido lo tiene fatal para encontrar aparcamiento. Y no tiene otra opción que coger el coche. Cuando él va a Jundiz, no hay autobús".
muntala baturre
De Ghana a la "almendra"
Muntala sólo tiene un amigo vitoriano. "La gente aquí es cerrada", dice este joven de 32 años. Pero le basta con uno. Como le basta Vitoria para ser feliz. Al igual que Halima, ha viajado mucho, y aun así está seguro de que es aquí donde se quedará "para siempre". "Tiene todo lo que necesito: lo justo y necesario de ambiente, tranquilidad y comodidad". Imposible hacer comparaciones con su ciudad de origen. Hablar de ella le anima a contar cómo llegó a Gasteiz. "Kumasi es la segunda capital de Ghana. Allí trabajaba en una carnicería, mi familia dependía de mí. Salí en busca de aventura, he estado en países donde se habla mi idioma, el inglés, pero preferí los retos y me afinqué en España. Estuve en Málaga y de allí vine a Vitoria. El norte me llamaba la curiosidad. Y me gusta mucho el frío".
Cuatro años después, se enorgullece de su decisión. Tiene empleo como chico de almacén en una gran empresa, y el sueldo le permite seguir viajando y disfrutar del ocio nocturno. De día, es un asiduo de la calle Dato. "Me gusta el centro porque siempre hay muy buen ambiente", señala el joven, quien reconoce no ser de los adictos al Plan de Movilidad. De su casa, en el Casco, al trabajo, en el entorno de El Boulevard, tiene posibilidad de coger el autobús, pero prefiere el coche. "Seis minutos y tengo donde aparcar". A la vuelta, encontrar hueco es más difícil. Pero no le importa pagar la OTA. "¿Qué vas a hacer? Hay que contribuir a levantar el país", considera.
Desde que llegó, reside en la colina. Por obligación. "Es donde más barato está el alquiler, pero el Casco no me gusta". Le molesta mucho el ruido propio de los fines de semana, aunque entiende que "la gente necesita pasárselo bien y desahogarse", y critica la "falta de limpieza".
Su vida en Vitoria ganaría enteros si le tocara una VPO en Salburua o Zabalgana. "Me encanta su diseño, son barrios amplios y muy tranquilos", opina Muntala, quien intenta estar "al día de la información local". A bote pronto, es capaz de citar los nombres de dos políticos: "Patxi Lazcoz y Javier Maroto". Y el año que viene confía, además, en que su voto, para que uno u otro sea alcalde, cuente. Está tramitando la nacionalidad española. "Quiero ser vasco".
giorgio trossarelli
De Italia a Castillo
Cruzar Turín en coche puede ser un suplicio: una hora con tráfico asfixiante. Por eso, Giorgio agradece las dimensiones de Gasteiz. "Tiene una medida muy buena, pero no se hace pequeña porque cuenta con una variada oferta de servicios", opina este italiano de 43 años, que en 2004 aterrizó en Foronda a ritmo de gastronomía y de amor. L"olive y María. "En Torino era taxista, pero quería cambiar de trabajo. Me apunté a un curso de cocina y ahí conocí a una vitoriana. Ella quería montar un restaurante italiano en Vitoria, y me ofrecí como cocinero. Ahora somos socios del local, en Beato Tomás de Zumárraga, y marido y mujer".
Giorgio nunca había oido hablar de Gasteiz, aunque llegó a hacer un viaje por Euskadi. Y lo cierto es que, una vez aquí, le costó aclimatarse. Por el tiempo y por el carácter vitoriano. "Este tiempo me parece horroroso, y la gente es bastante cerrada. Me ha costado cinco años empezar a tener amigos, o conocidos, y eso que no soy un oso, como se dice en mi país". De la ciudad destaca su "comodidad", así como la red de centros cívicos. "En Turín no existen y los servicios tienen unos horarios muy restringidos. Me encanta nadar y aquí siempre se puede", aplaude el italiano.
Giorgio y María vivieron al principio en un piso de alquiler en la Avenida, y ahora residen en Castillo, en la casa de los suegros -que se han ido a disfrutar de su jubilación en Almería. Para desplazarse usa el coche, y siempre procura aparcar donde no hay zona azul. Dar vueltas no le desespera. "En Turín estaba acostumbrado a dar vueltas durante una hora, así que no me parece tan grave dar vueltas quince minutos".
"Vitoria es la ciudad de los parques por excelencia. El de La Florida me encanta"
maría gutiérrez
Colombiana. Un año y medio en Vitoria.
"He viajado mucho, pero no cambiaría Vitoria por nada. Es bonita y segura"
halima
Marroquí. Casi dos décadas en Vitoria.
· Nacidos en Vitoria-Gasteiz. 117.684 personas.
· Del resto de Álava. 12.983.
· De Bizkaia. 9.461.
· De Gipuzkoa. 8.567
· Del resto del Estado. 63.213.
· Del extranjero. 27.453.
· Total. A 1 de enero de 2010, Vitoria tiene una población de 239.361 habitantes. De ellos, 31.729 tienen hasta catorce años, 166.468 se sitúan entre los 15 y los 64 y 41.164 son jubilados.
· América del Sur. 8.081 personas proceden de América del Sur.
· Países del Magreb. 5.903 ciudadanos.
· Unión Europea. 4.453 personas.
· Otros países de África. 1.948.
· Resto de Europa. 1.022.
· Australia. 847 personas.
· América central. 802.
· China. 645 ciudadanos.
· América del Norte. 205.
· Total. Los extranjeros representan el 10% de la población.
· Altas en 2009. Un total de
8.545 personas se dieron de alta en el padrón municipal el año pasado. De éstas, 3.950 procedían de otras comunidades autónomas y 2.538 del extranjero.
· Bajas en 2009. Un total de 6.537 personas se dieron de baja en el padrón. De éstas, 2.902 emigraron a otras comunidades autónomas, 1.157 a otras localidades de Álava y 326 se marcharon a países extranjeros.
27.453
· Ciudadanos extranjeros. De las 239.361 personas que están registradas en el padrón de Vitoria, 27.453 proceden de países extranjeros. Eso significa que, en la actualidad, el 10% de la población de la capital vasca es inmigrante.
"Vitoria tiene lo que necesito: comodidad, tranquilidad y lo justo y necesario de ambiente"
muntala baturre
Ghanés. Cuatro años en Vitoria.

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