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Cuando llega el día de Reyes, uno puede elegir entre regalar algo bonito a sus allegados o entregar un obsequio a un desconocido. Los miembros de la Asociación de Vehículos Clásicos La Llanada escogieron las dos opciones.
Axier Burdain
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No podía faltar la foto de familia en Ali para recordar un día de Reyes tan especial como el de ayer. (Foto: jaizki fontaneda)
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Hubo bolsa de regalos, chocolate con churros y carreras por subirse al Ford Capri, el favorito de la chavalería
No es lo mismo tener un coche viejo que pilotar un clásico, de la misma manera que no es igual hacer un regalo de Reyes que convertirse en el regalo mismo. Y además, en el día en el que los destinatarios de ese obsequio menos se esperan que un grupo de desconocidos se vaya a acordar de ellos. Ayer, mientras Vitoria despertaba y corría en pos de los paquetes apiñados al pie del abeto, un grupo de personas ultimaba los detalles de su plan: regalar a un grupo de chavales de la Asociación Alavesa de Autismo y otros Trastornos Generalizados del Desarrollo, Arazoak, un auténtico día de Reyes Magos. El mejor de su vida.
A los miembros de la asociación se les ocurrió que podían regalar una excursión a alguien que de verdad lo mereciera
Los protagonistas de esta historia son los miembros de la Asociación de Vehículos Clásicos La Llanada, un colectivo de reciente factura en la capital alavesa. Pero, ¿qué tienen que ver los vehículos de época con los actos solidarios? En este caso, todo. Tal y como explica Ángel Alonso, integrante de la agrupación, un buen día, durante una reunión, a alguien se le ocurrió que podrían hacer algo especial con motivo de las navidades y entre todos decidieron que, dada su pasión por los autos antiguos, lo mejor sería ofrecer un regalo en forma de excursión sobre ruedas, con desayuno incluido de chocolate con churros, a alguien que lo mereciera. Como surgieron tantos posibles beneficiarios, en esta primera edición de su particular regalo de Reyes eligieron a los chavales afectados de autismo y otros trastornos del desarrollo de Azaroak.
Y allí se lanzaron. A las 10.30 horas recogieron a los chicos en sus carrozas para llevarlos a los locales de Eskola Zaharra, en Ali, donde ellos acostumbran a juntarse. Los Seat, Alfa Romeo, Mercedes Simca y compañía trotaron alegres aprovechando la bonanza climatológica e invirtieron el resto de la mañana en recorrer el trecho hasta Nanclares. Hubo bolsa de regalos ofrecida por Michelin, los prometidos churros con chocolate y carreras por subirse al Ford Capri, el favorito de la chavalería. Luego, con los chicos contentos, sus padres emocionados y los pilotos satisfechos, regresaron a Vitoria para comer. Ayer, los héroes de la Navidad viajaron en clásicos.
Gracias por su comentario
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