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los hosteleros detectan un cambio de hábitos en los clientes, que no dejan de ir a los bares y restaurantes
n. colmenero - Domingo, 3 de Enero de 2010 - Actualizado a las 10:52h
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vitoriA. Navidad cercana, empacho asegurado. Ya sea por una cena en la que se ha perdido el control o por mera acumulación de celebraciones. Las comidas y cenas navideñas programadas con la familia, los amigos o los compañeros de trabajo son algo habitual en estas fechas. Sin embargo, este año los comensales alaveses han optado por cambiar el chip. La crisis obliga a apretarse los cinturones y, aunque no se ha renunciado a la buena comida, sí se ha optado por otro modelo.
En estas reuniones familiares, lo más habitual es recurrir a los menús basados en unos entrantes varios, el primer y segundo plato y el postre. Eso, al menos, parece marcar la tradición. Pues bien, parece ser que entre los ciudadanos han comenzado a cambiar los hábitos en estos últimos tiempos.
Para muchos, la crisis económica aprieta. Por eso, en vez de suprimir las cenas, se ha optado, simplemente, por abaratar los costes. Siendo los tradicionales menús los perjudicados, ya que han dado paso a una amplia variedad de pintxos y raciones.
"Hemos tenido más movimiento en Navidad que durante el resto del año"
"Con las compras, la gente no tiene tiempo de ir a casa y se toma un pintxo en un bar"
Este cambio de tendencia lo han observado in situ, por ejemplo, los responsables del bar Cheers. "La gente ahora para las cenas, por ejemplo, pide menos menús o más baratos y tiran más de picoteo, raciones o pintxos", cuenta una de las camareras, y especifica que "algunos optan por no pedir postre". Es más, hay quien ha cambiado el "solomillo por la clásica ración de rabas".
En el céntrico bar El Caminante también lo han notado, sobre todo, a la hora de comer. "Se nota mucho cuando la gente anda de compras y llega el mediodía, la gente que no va a casa y en vez de menú, se viene y se toma un pintxo", comenta Lady, camarera.
A pesar del cambio de aires, esto no ha supuesto, ni mucho menos, que el movimiento habitual en estas fechas de bares y restaurante haya disminuido. Se mantiene el ritmo habitual de estas fechas. "Hay más movimiento ahora que en el resto del año, sobre todo, se nota cuando los vitorianos vienen al centro a hacer las compras", afirma Sonia, camarera del bar Rabia & Miel.
"Parece que la gente se está animando a salir un poco más y la situación, poco a poco, comienza a mejorar", aseguran desde el bar El Caminante. Y es que no hay mal que por bien no venga.
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