Publicidad
Herramientas de Contenido
[Entrar | Registrarse]
En 1991 apareció el primer disco de Soziedad Alkoholika, álbum homónimo que ha pasado a la posteridad como 'el negro'. Pero el grupo gasteiztarra lo ha vuelto a grabar 18 años después. El resultado, con algunos extras, saldrá mañana a la venta como 'Sesion#2'.
Carlos González - Domingo, 29 de Noviembre de 2009 - Actualizado a las 11:01h
votos
comentarios
Jimmy, Iñigo (el último en incorporarse a la banda), Pirulo, Juan y Roberto en una imagen reciente del grupo gasteiztarra. (Foto: DNA)
Vista:
¿De dónde viene esta idea?
Juan: Desde hacía tiempo teníamos la curiosidad de saber que podría pasar si volviésemos a grabar esas canciones. La verdad es que ahora escuchas aquel álbum y es evidente que se ha quedado desfasado sobre todo en cuanto al sonido. Con el tiempo hemos aprendido a hacer las cosas un poco mejor, estar más conjuntados. Además, los medios que tienes en estos momentos al alcance de la mano son mucho mejores.
Jimmy: Es que cuando salimos del estudio aquella vez no estábamos muy contentos. Lo hicimos a toda prisa, en una semana. No salió como queríamos.
Juan: Así que nos dijimos: venga, vamos a volverlo a grabar.
Con la tontería han transcurrido 18 años. ¿Se han pasado muy deprisa?
Jimmy: A toda leche.
Juan: Es que no tenemos la sensación de que haya pasado tanto tiempo. No nos hemos enterado.
Jimmy: Pero esta revisión no la hemos hecho por ninguna cuestión de nostalgia ni nada parecido. Teníamos la idea, podíamos contar otra vez con Tue Madsen como en Mala sangre y había tiempo suficiente para hacerlo relajado, así que... Nos lo hemos pasado muy bien, trabajando duro pero a nuestro ritmo. No ha habido presiones ni nada por el estilo. Ha sido el disco más divertido de hacer.
¿Las canciones han aguantado bien el paso de las décadas?
Jimmy: Sí. Lo que sí hemos notado es que antes tocábamos más rápido. Además, al principio no teníamos mucha experiencia y eso se notaba. Por ejemplo, hemos escuchado algunas grabaciones de los directos de entonces y nos hemos dado cuenta de que eran terriblemente malos. Lo dábamos todo pero las cosas no salían muy correctas. Ahora, esas mismas canciones suenan mucho mejor.
¿Se acuerdan de la ciudad, el ambiente, la música de entonces, de las expectativas que tenían?
Juan: Yo me acuerdo de todo (risas). ¿Expectativas? Ninguna. Tú estabas ahí tocando, divirtiéndote, emborrachándote con los amigos...
Jimmy: Pero las cosas no han cambiado tanto. Tal vez se escuchaba otra música en diferentes bares, pero el esquema es casi el mismo hoy.
Juan: Igual en nuestro sonido había un poco más de ruido y teníamos más incertidumbre en los conciertos porque nunca sabías qué te ibas a encontrar, si iba a haber un equipo, si había sitio para esto o para lo otro... Estabas un poco vendido. Ahora, esas cosas ya las tienes más controladas.
Jimmy: Pero ya te digo que el ambiente no era tan distinto. Nosotros seguimos saliendo por los bares, hablando con la gente del mundillo... Vitoria es un pueblo y nos conocemos todos. Es que nosotros ensayamos en el mismo local en el que empezamos. Sí, hemos pintado las paredes alguna vez, pero vamos (risas).
Juan: Hombre, entonces teníamos 20 años y todo era un poco más salvaje. Pero para eso te da igual estar en un grupo o no. Eres joven y ya está. Claro, lo que cambia es la calidad del sonido, que aprendes a tocar mucho mejor, estás más seguro e intentas ser un poco más responsable porque sabes que hay gente que está pagando por verte.
El DVD "Corrosiva" funcionó muy bien, destacando en las listas de éxitos. Después vino "Mala sangre" y la acogida no ha podido ser mejor. ¿Qué esperan ahora?
Juan: Nada (risas). Nosotros hemos disfrutado mucho haciéndolo y ojalá que haya algunos que lo vivan también así. Sabemos que habrá gente a la que no le va a gustar nada, pero es una cosa que a nosotros nos apetecía y ya está.
Jimmy: Nunca hemos esperado nada, ni con 20, ni con 30, ni ahora. Es lo mejor, que las cosas, si tienen que venir, lo hagan y punto. Si no, te haces pajas mentales y luego pasa lo que pasa.
Juan: Cada uno que saque sus conclusiones después de escucharlo. A mí me gusta.
Jimmy: Si hace 18 años hubiéramos tenido una maquina del tiempo para escuchar lo que hemos hecho ahora, yo me llevaría este disco (risas). Es que oyes aquello y te encuentras con cosas desafinadas, horribles, que no me molan una mierda. De hecho, en un montón de entrevistas de la época salió que no estábamos muy conformes. Ahora nos hemos podido permitir esta revisión y la verdad es que ha quedado de puta madre.
¿Qué temen o qué esperan más, la reacción de aquellos que hace 20 años escucharon el disco o la de que hace dos décadas casi ni existían?
Juan: A los primeros les va a molar.
Jimmy: Pero es que tampoco puedes hacer las cosas pensando en qué reacción va a tener la gente. Nosotros debemos hacer lo que nos apetece en cada momento. Sé que a los de hace 20 años les mola un huevo. Pero también sabemos que va a venir gente diciéndonos: "pero, qué hacéis si aquello era auténtico, tenía otro sentimiento" y esas cosas. Tonterías.
Juan: Es que aquel disco está ahí y lo va a estar siempre y el que prefiera aquello, pues ya está.
Jimmy: A veces se sacan las cosas mucho de quicio. A mí me la suda totalmente. Nos hemos divertido mil veces más ahora que entonces y con el resultado nos hemos quedado muchísimo más satisfechos. No quiero venderte una moto. Cada uno que piense lo que quiera.
Juan: Además, unos cuantos de los que dicen esas tonterías hace ya tiempo que ni siquiera viene a los conciertos (risas).
Jimmy: Así que miedo, jamas.
Por el camino, el grupo ha cambiado de guitarrista. ¿Complicado el acoplamiento?
Juan: No. Lo único que hace esa nueva entrada es que nos ha ralentizado un tanto la marcha, pero nada más. Estamos muy contentos con Iñigo.
Desde que se publicó "Mala sangre" no han parado, también con visitas a Chile, Argentina, Alemania, Chequia, Francia... ¿Se les trata mejor fuera que en su propia casa?
Juan: En casa nos tratan muy bien porque saben cómo somos. Yo prefiero que me traten normal, como soy. Fuera, a veces, se magnifica un poco. ¡Que viene SA!
Jimmy: Es que en Colombia este año nos vinieron al aeropuerto con una bandera del grupo (risas).
Juan: Y en Foronda nunca nos hemos encontrado eso (risas). Pero bueno, que está muy bien que tu mensaje llegue a todos los lados y que haya gente que se identifique con lo que cuentas.
¿Eso hace subir demasiado el ego?
Jimmy: Tampoco te sube mucho, pero sí es muy alucinante estar a 10.000 kilómetros de casa y ver cómo la gente está flipando con tus canciones, cuando ni siquiera hay discos editados en algunos países en los que hemos estado. Pero no es que te sientas el amo del mundo, si no que te llena, que te demuestra que tu trabajo es apreciado por la gente por muy lejos que esté. Además, te puede pasar como en Alemania, que vas a una ciudad y en una sala no cabe nadie más, pero cambias a otro escenario y te encuentras con 20 personas. Y eso está de puta madre porque te pone los pies en el suelo.
Pero tiene que ser una sensación muy distinta estar ante un par de decenas que tocar, por ejemplo, en un festival con Metallica ante miles y miles de personas.
Jimmy: A mí me da más respeto actuar ante pocos. Y cuando no te conocen de antes, mola. Como nos pasó en Japón. Vas con tu música a defenderla a tope. Pero bueno, en las dos situaciones, nos sentimos muy contentos. Al final lo que importa es lo que tú eres capaz de ofrecer.
Después de tanto camino recorrido, ¿cómo han conseguido no matarse e incluso llevarse bien todavía?
Jimmy: ¡Pero si nos vamos de vacaciones juntos! (risas). No somos el típico grupo de: nos llevamos super-bien, besitos y eso. Lo llevamos con normalidad. Somos colegas, vamos a conciertos, a tomar algo... Y después cada uno tiene también su vida. ¿Con sus más y sus menos? Sí, pero como todo el mundo.
Juan: Cada uno sabe dónde está. Además, nos ha costado mucho sacar el grupo hacia adelante y lo defendemos a muerte.
¿Habrá gira con "Sesion#2"?
Jimmy: Como tal, no.
Juan: Hay canciones de Mala sangre que queremos seguir tocando y estamos un poco ahora debatiendo cómo lo vamos a hacer. Lo más probable es que vayamos compaginando las dos cosas.
Bueno, siempre se pueden dar tres horas de concierto, ¿no?
Jimmy: Jamás. Eso queda para los cantautores y los músicos que hacen melódico.
Juan: No da el cuerpo para tanto.
Jimmy: Nosotros tocamos hora y media y vamos a degüello.
Decían antes que incluso siguen acudiendo juntos a conciertos. ¿Primera fila o barra?
Juan: Donde la mesa de sonido.
Jimmy: Ahí es donde mejor suenan todos los conciertos.
Juan: Yo cuando era un poco más joven sí me metía en primera fila, pero ahora ni de coña a no ser que sea una actuación en un espacio pequeño como puede ser Helldorado.
Tanto en los directos como en el estudio, lo que sí ha cambiado mucho en estos 18 años es la tecnología aplicada a la música.
Juan: Ha sido un cambio muy grande. Ahora te puedes hacer un disco que suena bien en el salón de tu casa.
Jimmy: Tiene cosas muy buenas y otras que no me gustan tanto. Antes, por ejemplo, descubrías a muchos grupos por los colegas. Alguien te hablaba de una banda, otro te pasaba un vinilo... Ahora eres tú solo el que tiene que descubrir. Pero están muy bien las posibilidades que te da de comunicar tus canciones. En Latinoamérica no están editados nuestros discos pero te conocen y te llaman porque gracias a Internet sí te pueden escuchar. Eso es importante.
Cuando uno saca el primer disco, tiene muchas expectativas e ilusiones. Sale el segundo o el tercero, y los periodistas siempre repetimos el tópico de que ha madurado el sonido del intérprete y demás. ¿Después de 20 años, que objetivo le queda a una banda?
Juan: Divertirnos y seguir sintiéndonos orgullosos de la música que hacemos.
Jimmy: Tenemos la suerte de hacer lo que queremos. El objetivo es hacerlo siempre mejor. Y, por el camino, realizar lo que te pide el cuerpo. Pero sin pensar para nada en el futuro. Ahora estamos disfrutando como nunca. Yo voy a ensayar y disfruto a tope. Llevamos 20 años y todavía nos gusta esta movida, ¡qué puta suerte tenemos!
Se acerca final de año y un montón de grupos están editando discos, pero entre ellos hay mucho músico con larga trayectoria. ¿Hay cantera o los "viejunos" siguen dominando?
Juan: Estamos ahí agarrados (risas). No nos echa nadie.
Jimmy: Yo creo que ahora hay más gente de la que había cuando empezamos y bandas con muchas ideas y nivel. ¿Qué pasa? Que, con eso que hablábamos antes de Internet, sacar la cabeza entre millones de grupos de todo el mundo es muy complicado. Pero también hay más medios. Los instrumentos son más baratos. Hay más sitios para tocar. Puedes grabar más fácil y en casa. Y la gente tiene más conocimientos musicales... El problema es que vas a Myspace y hay millones y millones de bandas.
Juan: Tal vez en Euskal Herria sí notas cierta falta de originalidad en algunos grupos. Está todo tan pillado. Pero siempre habrá alguien que ofrezca algo nuevo.
Para esa gente que está saliendo ahora, qué le aconsejarían.
Juan: Si te gusta, lo haces y ya está. Disfruta, cree en ello y punto. Si te funciona, de puta madre.
Jimmy: Prepárate porque es muy posible que no te puedas buscar la vida con la música. A nosotros nos ha tocado la lotería y somos conscientes de ello.
Juan: Ése tampoco era el objetivo.
Jimmy: Para nada.
Juan: La cuestión es poder expresarse. Sé tú mismo y haz lo que te salga de los huevos.
Jimmy: Cuando nosotros empezamos, mucha gente, entre ellos muchos músicos, nos decía que con nuestro estilo de música no nos íbamos a comer nada. Y eso está bien porque hemos hecho lo que hemos querido sin pensar en nadie y, encima, nos ha funcionado.
Juan: Y luego hay que trabajar mucho. Está muy bien lo de la juerga, pero cuando hay que ponerse serios, pues eso.
Jimmy: Al principio nos poníamos hasta el culo de todo. Pero cuando teníamos 20 años, nos entró la cordura. Juan dejó de fumar (risas). Y nos pusimos a currar.
Juan: Pero esa es nuestra fórmula. Hay otros que hacen todo lo contrario y les va genial.
Gracias por su comentario
Publicidad
Publicidad
Publicidad