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El Caja Laboral ofrece su mejor versión de la temporada pero sucumbe ante un CSKA más hecho
Viernes, 27 de Noviembre de 2009 - Actualizado a las 08:28h
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San Emeterio y Splitter durante el partido de ayer (Euroliga)
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| Vitoria. A este malherido Caja Laboral, que adolece en estos instantes de jugadores sanos, química como bloque, kilómetros de rodaje y casi todo, no hubo que ponerle ayer ningún pero. Se vació hasta la extenuación y tiró de épica para derribar el muro ruso impulsado por el incansable aliento de la grada, pero sucumbió ante la lógica víctima de los elementos. Entre la alarmante falta de efectivos que redujeron al máximo las rotaciones de Ivanoviv y la inagotable calidad del perímetro visitante, donde siguen pululando los pistoleros más determinantes del Viejo Continente, abortaron una victoria que habría metido de lleno al equipo en la pelea por la primera plaza de su lote continental. El 67-71 definitivo, en cambio, no ocasionó un sabor de boca tan agrio como las últimas insípidas victorias. Traspiés como el de hace unas horas levantan la moral por el espíritu de sacrificio y la entrega de una plantilla que se marchó del Buesa Arena con la cabeza alta. Más tras ese tétrico primer cuarto que hizo temer lo peor y rememoró los peores fantasmas de las recientes tenebrosas apariciones azulgranas. Para abatir a un adversario tan poderoso y una máquina tan engrasada que no atraviesa sus momentos más álgidos, hacen falta argumentos más convincentes que no sean la casta o el pundonor. En este sentido, el Baskonia continúa amputado de brazos y piernas para desplegar un baloncesto sólido. Visto lo visto, que la enfermería no se vacía y añade inquilinos a diario, no queda otro remedio que armarse de paciencia. ¿Hasta cuándo? Privado de cuatro piezas básicas del engranaje, la visita del coloso ruso se había convertido en un ejercicio de supervivencia. Casi una misión imposible. Otra prueba de fuego frente a un rival de verdad para una plantilla lisiada a la que le ha mirado un tuerto. El resultado final se ajustó a lo esperado, aunque el implacable CSKA gobernado por Messina habría profanado el templo alavés con más suficiencia. Salvo en las fases que el descontrol presidió el pulso, el Baskonia se mostró tan inseguro y plano como hasta la fecha. Voluntarioso y con el orgullo intacto, se esmera y pone el corazón en cada jugada. No es suficiente. Quiere sacudirse los grilletes derivados de su ansiedad y la falta de ensamblaje, pero lo consigue con cuentagotas. La anhelada solidez sigue aún demasiado lejos para un colectivo huérfano de pausa, dinamismo y un patrón que se traduzca en un dominio de los partidos. a base de impulsos Este alicaído CSKA ya no infunde tanto pavor como antaño. No obstante, continúa conservando una munición exterior ciertamente envidiable. Siskauskas, ese francotirador letal que lleva años impartiendo lecciones, ajustó su rifle para abrir el primer boquete. Sus 15 puntos en el acto inicial, firmados con una facilidad abrumadora, destaparon la frágil defensa local y obligaron al anfitrión a remar nuevamente contracorriente. Quiso reaccionar la tropa de Ivanovic a base de impulsos. Nunca a través del buen juego pero sí a base de toneladas de corazón, protagonizó buenas ráfagas. La casta de un indomable Splitter, dotado de un imán para rebañar cualquier balón debajo del tablero, y los providenciales triples de English hicieron atisbar un pequeño rayo de luz en el tercer cuarto. La muñeca del canadiense atemorizó al conjunto moscovita, donde emergieron actores secundarios para mantener el control. Khryapa, beneficiado por las defensas fraternales de Teletovic, y el rocoso Kaun le mantuvieron con vida hasta que alzaron la voz las sempiternas figuras que han posibilitado su época más gloriosa. Dos triples de Langdon al inicio del último cuarto hicieron trizas la pequeña ventaja vitoriana. Holden le tomó el relevo con una frialdad pasmosa. En la acera de enfrente, no hubo recetas milagrosas para evitar lo inevitable. El desmedido tiroteo exterior apenas dio sus frutas. Maniatado English por la aguerrida defensa moscovita y fundido Splitter en la zona, Teletovic se erigió con escaso éxito en la única solución de emergencia. Tras este paso atrás, la próxima visita del Lottomatica se antoja crucial para aclarar el futuro europeo. |
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