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la izquierda abertzale vuelve a mirar a irlanda para proponer un nuevo proceso
Se aboga por crear un escenario sin violencia que haga posible articular la suma abertale que fuerce el cambio jurídico-político
álvaro gonzález - Domingo, 15 de Noviembre de 2009 - Actualizado a las 11:00h
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Imagen que presentaba el sábado el salón de actos de Alsasua en el que cien dirigentes de la izquierda abertzale presentaron su apuesta (Foto: oskar montero)
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alsasua. Un centenar de dirigentes de la izquierda abertzale ilegalizada hicieron ayer público el fruto de su esperada reflexión estratégica: una apuesta por volver al escenario que abrió hace cinco años la Declaración de Anoeta enriquecida por algunas conclusiones con aroma irlandés extraídas del proceso de Loiola, y centrada en hacer posible una "acumulación de fuerzas abertzales" que abra la puerta a un cambio del escenario jurídico-político.
Como hizo Arnaldo Otegi en el velódromo donostiarra enarbolando una rama de olivo, sus sucesores reafirmaron ayer su apuesta por poner en marcha un nuevo proceso político "en ausencia total de violencia, sin injerencias", y en el que se usen "vías y medios exclusivamente políticos y democráticos".
Al igual que sus antecesores, el texto presentado ayer (Un primer paso para el proceso democrático: principios y voluntad de la izquierda abertzale) es un homenaje al cálculo semántico entre cuya ingeniería política se adivinan algunas referencias a la actividad de ETA y cierta autocrítica a través de las que se busca habilitar esa suma soberanista para la que el resto de formaciones ya han exigido que la violencia de ETA no esté sobre la mesa.
El documento que ayer defendieron personalidades de este mundo como Rufi Etxeberria o Txelui Moreno -ambos implicados en la operación que puso a Otegi y Díez Usabiaga entre rejas por impulsar este movimiento- recupera en sus primeros párrafos el discurso tradicional de Batasuna en el que asegura que "el actual ordenamiento jurídico-político perpetúa el conflicto político y armado", para abordar después su reflexión comenzando por reconocer que esta situación "se ha prolongado mucho más allá de lo que nadie debería desear".
En líneas generales, el texto mira al modelo que hizo posible la paz en Irlanda del Norte, como ayer reconocía la abogada Jone Goirizelaia en Venecia donde ofreció su lectura de este documento durante una charla en la que coincidió con el mediador internacional Brian Currin -que ha estado muy cerca de todo este proceso de reflexión interna-, y en la que se proyectaron mensajes grabados por políticos como Gerry Adams, del Sinn Féin o el propio Arnaldo Otegi.
"cambio de ciclo" De vuelta a Alsasua, los ponentes defendieron su postura ante el futuro, subrayando que "es necesario un cambio de ciclo que sustituya el enfrentamiento armado por el diálogo".
Y es que, partiendo de que el documento señala como indispensable avanzar hacia "una creciente acumulación de fuerzas" abertzales, Batasuna apuesta por llevar "la confrontación con los estados al terreno donde son más débiles que no es otro que el político", no el armado. En este sentido, la izquierda abertzale asegura que adopta la "decisión unilateral" de poner en marcha este "proceso democrático". El contrapunto es que ETA debe desaparecer de la ecuación si quieren encontrar interlocutor.
El documento concluye con siete puntos que pretenden reflejar los principios que resumen esta nueva apuesta: la voluntad de poner en marcha un "diálogo inclusivo (...) entre las distintas sensibilidades políticas del país"; el compromiso de desarrollar este proceso "en ausencia total de violencia" que como, recuerda, hizo posibles los procesos en Sudáfrica e Irlanda; la adopción de la doctrina Mitchell como guía desde la que plantear las bases del proceso político; y la renuncia a que ETA juegue un papel en la negociación política, ya que se pide que se establezca un proceso de diálogo entre la organización y el Estado limitado a negociar las llamadas cuestiones técnicas: presos, desarme y víctimas.
Así pues, como dice el propio nombre del documento, éste es el primer paso para el proceso democrático que este sector pretende impulsar. Hace cinco años ETA tardó seis meses en habilitar las vías que abrió Anoeta suspendiendo sus actividades. Ahora, a falta de nuevo del desmarque expreso de este sector político, la pelota vuelve a quedar en el tejado de la misma organización.
"Es más de lo mismo y éste es un camino que no va a llegar a ninguna parte", sentenció ayer el ministro del Interior, Alfredo Pérez Rubalcaba, al conocer la propuesta: "La única solución para terminar con el conflicto de ETA es que depongan las armas". Lokarri valoró positivamente lo expuesto en Alsasua, pero echó en falta una mayor "concreción". Lokarri afirmó que algunas afirmaciones "invitan a pensar que estamos ante un intento de aportar al final de la violencia y al diálogo", aunque también le surgen dudas. Por ello transmite tres preguntas a la izquierda abertzale para que "clarifique su postura ante una eventual irrupción de la violencia" y aumente así la credibilidad de su apuesta. En este sentido, pide que los firmantes aclaren si consideran que ETA "debe poner fin desde ya" a la violencia; si creen que ese fin de la lucha armada debe llevarse a cabo "sin condicionarlo a ninguna contrapartida", y si realizarán "una petición expresa a ETA para que declaren un alto el fuego incondicional y con clara voluntad de ser permanente y definitivo".
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